La Voz de Asturias

Todo va de puta madre

Opinión

Eduardo García Morán
Han resistido, ahora pueden ir a bailar y contagian felicidad

29 Mar 2026. Actualizado a las 05:00 h.

No se sabe. Tampoco se intuye. Es algo que, a primera vista, es una aporía. Un escándalo. El escándalo de los escándalos. Repele las leyes fundamentales de la Biología, de la Religión y de la Razón que se halla, casi nada, en la consciencia, la madre del cordero. Pero en verdad sostengo, esta vez a la vista de los hechos y de los hechos y de los hechos y de los hechos, que el día más feliz de la vida de una persona, desde la perspectiva de cualquiera otra no persona, es el día de su muerte. Más exactamente, el exacto instante de su muerte es el instante del triunfo absoluto de la vida. Sin embargo, desde la perspectiva de la persona, que es infinitamente más parcial que la de todos los demás seres no personas, porque es solo una perspectiva frente a saber cuántos millones de otras perspectivas de unidades reproductoras cerradas y, por consiguiente, la capacidad para para reconocer el dichoso (de dicha) momento es nula, no solo hay un día feliz, insisto, desde la perspectiva de la persona, hay muchos, e incluso meses y años, pero, ¡ay!, no para cualquiera, tampoco para la mitad o para tres de cada cuatro, sino para muchísimos menos, no más de un 2 por ciento, a lo sumo un 4, de los ocho mil millones que todavía vivimos y de los que nos irán reemplazando en un <<continuum>> pandémico del que no se vislumbra la terminación. Entonces, para ese 2 o 4 por ciento, o un 1 si así lo estima el lector o algunos lectores o muchos lectores que leen estadísticas de agencias de las Naciones Unidas o consolidadas y respetadas organizaciones desvinculadas de los poderes factuales o no factuales, las cosas van como la seda, como se espera. O sea, de puta madre.

Daré ahora contenido a la felicidad <<sine die>> que embarga al exclusivo conjunto del 4 o del 2 o del 1 por ciento que comanda al virus o a la bacteria o al protozoo o al bicho segador y, en el reverso, al día o instante más feliz de la vida del restante resto, resto que es núcleo o cuerpo por cantidad. Más diáfanamente: daré contenido a la cantidad, próxima o de lleno en el masoquismo, y daré contenido al exclusivo, el conjunto de los que confunden el éxtasis del exacto momento de la muerte con el éxtasis de toda una vida de placeres, más próximo o de lleno en el sadismo, y daré ese contenido trayendo aquí dos casos (más no son necesarios para comprender el escándalo que se propone), uno <<intramuros>>, otro <<extramuros>>.

a) Intramuros: A alrededor de 400 personas, entre ellas, naturalmente, niños, ancianos y desvalidos, les han <<embargado>> sus casas en Manilva (Málaga) porque no pueden hacer frente al aumento fuera de órbita de sus alquileres, impuestos por un fondo de inversiones que compró las viviendas por un precio ridículo. Un fondo de inversiones es un <<complejísimo>> teorema matemático por el que un puñado de mercenarios recoge dinero de un montón de codiciosos que, a cambio, reciben un premio por joder a otro montón de individuos de su misma especie que no han conseguido hacer fortuna para joder a otro montón y que, y esto es fundamental, los que joden no saben nada de los que son jodidos, pues pueden estar separados por océanos y continentes. Qué decirles: ojos que no ven… Es como invertir en Bolsa, digamos en Repsol, hacedor de perrerías a todo dios, y al planeta, mientras que el inversor se lava las manos como Pilatos o tuerce el cuello como el alemán de hace 90 años o hoy, allá y acullá y aquí, introduce alborozado la papeleta fascista en una urna sin tener conciencia de qué es el fascismo, cuya saber lo sabrán cuando, una vez alcanzado el poder (el mando), los fascistas se lo metan, ese saber, por el agujero del culo, que deberían ir dilatando con objetos de creciente diámetro. La rentabilidad de estos fondos, mal llamados buitres, que los buitres hacen lo que tienen que hacer sin joder a otros buitres, es tan elevada que se han hecho con la tarta de la riqueza global.

Lo saben muy bien los Gallardón y Botella, que les han vendido 2.400 pisos protegidos a unos hijoputas que han multiplicado por seis su precio. O Ayuso, que ha hecho lo mismo, sin que pueda dar la cifra porque mi memoria me es ahora infiel, aunque sí recuerdo (a veces mi hipocampo se da un respiro en su cada vez más proclive y lujurioso adulterio) haber leído que <<su>> Amador anda metido, o al menos tiene una patita metida, en alguno de estos tinglados. Ah, hablando de Ayuso-Quirón (SL o SA, lo que convenga en cada ejercicio), uno de sus lameculos más dispuestos, el Martínez-Almeida, ha saqueado 300 millones de euros a los madrileños con el chollo montado con la recogida de basuras, que es, en sí misma, la recogida-chollo, una verdadera basura verdadera (resten, entre otros muchos, a los que viven en Serrano y Chamberí, para quienes el saqueo les supone dar una propina de un céntimo por Navidad al portero de su edificio, propina que no entraba en sus planes).

En Barcelona, la unión de decenas de decentes, ha paralizado los desahucios de unas viviendas compradas por una sociedad depredadora para hacer habitaciones que alquilará a unos 1.000 euros al mes. Por supuesto, las víctimas de la extrema codicia acabarán sucumbiendo. En Madrid, toda una manzana ha podido aplazar durante dos años el <<hambre>> de la Casa de Alba que, según sugiere esta mezquindad, la nobilísima y extensísima familia, o bien está derrochando un patrimonio que parecía no poder ser calculado, o bien no tiene límite en el atesoramiento. Sea así o al revés o como sea, que finalmente todo es uno y lo mismo, las desventuras del que ahora oculta con satisfacción, cayendo en la trampa del Capital, su verdadera condición (la de proletariado) no derivan exclusivamente de estos cárteles; también de los gobernantes: cuatro casos en los últimos dos meses se han acumulado en ayuntamientos del PP, en los que pisos sociales han ido a parar a sus gentes. El más llamativo, el de la ciudad de Alicante.

En la Comunidad Valenciana, este partido <<alibabaínse>>, ya desde los tiempos de la Barberá y el Camps y el Zaplana, viene haciendo unas judiadas que, todas juntas, no tienen igual en el resto de la patria, salvo en la de Madrid, desde la Aguirre a la Ayuso. Y no paran: se cargan a 239 personas, se premia al ex Mazón y el nuevo amo del chiringuito, Pérez Llorca, coloca a su mujer, Vanesa Soler, en la Diputación de Valencia con un sueldo superior a los 52.000 euros. Y no solo no se ruborizan ni se inmutan, sino que van a matar: Susana Camarero, consejera de ¡¡¡Igualad!!! del Llorca, nos ha informado, a los que estamos en Babia, que las ministras del Gobierno de España, todas ellas, sin excepción, son unas “prostitutas”. Acojonante. Pero no pasa nada y, a juicio del Azcón de Aragón, habría prostitutas de lujo y de calle. De lujo, Pilar Alegría, que está para comérsela; de calle, María Jesús Montero, que es un adefesio. Por qué habrán de ruborizarse o inmutarse si los castellonenses, valencianos y alicantinos, que los terminados en <<as>> son mogollón, cretinas ellas, les seguirán votando porque el grado de descomposición de esas gentes se equilibra con la descomposición de esas tierras, asfixiadas por el cemento, la corrupción descarada, el machismo cabrón, la molicie general.

b) Extramuros: No es posible cuantificar las ganancias (el robo, el saqueo) de los lobbies que se benefician de la guerra. Para acotar. Se habrán informado que unos minutos antes de que Donald Trump anunciara que prorrogaba cinco días más el plazo dado a Teherán para que permitiese la libre circulación por el Estrecho de Ormuz, si no quería ver destruidas sus centrales eléctricas, cambiaron de manos nueve veces más el número de barriles de petróleo que es habitual a esa hora de la mañana. Estimaciones, y solo estimaciones, calculan unos beneficios de al menos 3.000 millones de dólares para aquellos que vendieron los barriles al disparatado precio que se pagaba apenas 14 minutos antes del anuncio de la Casa Blanca, anuncio que, como era patente, hizo descender el valor del barril. Esto quiere decir que alguien, sin duda Trump o un tercero con su consentimiento, informó a quien debía informar de la prórroga presidencial.

Pero este <<embolsamientos>> de petrodólares fue solo un aperitivo. Se ha escuchado a dos sesudos analistas económicos, sabedores de la relación guerra-beneficio (o sea, matar para atracar para atracarse), que hasta la semana pasada los dineros <<recaudados>> por el asesinato de miles y miles de civiles podrían rebasar los 50.000 millones de dólares. Es cosa de infantes imaginar quienes atracan para atracarse: los fabricantes de armamento, que no dan abasto; las energéticas, que amparándose en el alza de la cotización del crudo y del gas, alzan ellas más los productos, así como venden lo que tenían almacenado, que les costó lo que les costó (menos, mucho menos) antes de la decisión del oligofrénico yanqui de jugar al videojuego de la guerra, que enloqueció los precios; las financieras, que atesoran un pellizco de cada hipoteca o préstamo a personas, colectivos o países, por descontando, un pellizco extra del coste total que para ellas está suponiendo el incremento del precio del dinero; las aseguradoras de navíos, etcétera; los empresarios que, aprovechando el caos, despiden a empleados o los explotan más, vía, por ejemplo, de horas extra sin cobrar, amenazas y vejaciones; las farmacéuticas y la sanidad privada, por los heridos…; las constructoras de viviendas, infraestructuras…, y, en fin, casi cualquier oligopolio que el lector pueda sugerir.

(Un apunte intramuros que viene de más allá del muro. El partido del pueblo para joder al pueblo, el PP, se retrató, si es que era necesario retratarse más, con lo que resultó que se hizo una resonancia magnética de altísima resolución, al abstenerse el jueves último, en el Congreso de los Diputados, en la votación por la que se aprobaron medidas para subvencionar la energía, muy oportunamente para aliviar los sobrecostes de agricultores, ganaderos y transportistas, amén de la rebaja de la luz y el gas en los domicilios donde habitan los vulnerables y amén de otras medidas que, de momento, y a la espera de cuál sea la deriva de la conflagración, que obligará o no al Gobierno a prorrogar las ayudas, están beneficiando a quienes necesitan imperiosamente ser beneficiados. El reverso, desgarradoramente negativo, de algunas de estas medidas es que los que tienen deportivos o todoterrenos de 3.000 o 4.000 c.c., o aviones privadísimos, o helicópteros, o yates, también se ahorran una pasta mucho más suculenta que los tenemos un coche de 1.000 o 2.000 c.c. y ni rastro de naves aéreas y acuáticas. El partido del pueblo para joder al pueblo pedía una bajada general del IRPF, lo que encaja bien con su ideario, dar más dinero al club Garamendi, al IBEX 35, a los cárteles de la sanidad, la educación, las residencias de mayores y tantísimos otros servicios comunitarios, a los rentistas y a la totalidad de profesionales liberales de alta posición que no cobran el IVA por sus prestaciones (un fraude a Hacienda muy extendido que viene de lejos pero que no envejece) y cobran lo que les sale de los cojones o trabajan a la vez en la pública y en la privada, como los señores <<doctores>>).

En conclusión, con estos dos casos ratificamos, desde las coordenadas éticas más clarividentes, que la felicidad de los hombres está ligada exclusivamente al día de su partida sin billete de vuelta, porque seguimos dando la medida de lo que somos desde poco después de erguirnos, ocupar y destrozar cada rincón y cada forma de existencia de este peñasco <<humano>>. Pero hasta que llega ese glorioso instante, todo sigue de puta madre.


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