Dinero sin valor
Opinión
03 Jun 2026. Actualizado a las 05:00 h.
El trueque permitió hace mucho tiempo el intercambio entre las personas. Uno podía dar su vaca a cambio de cuatro gallinas, pero este sistema tenía muchas limitaciones. El propietario de la vaca no siempre quería gallinas a cambio, o quizás solo necesitaba una o dos, pero no cuatro. Para resolver estos problemas surgió el dinero mercancía.
Durante siglos se utilizaron bienes con valor propio como medio de intercambio. La sal fue uno de ellos, hasta el punto de que la palabra salario deriva de ella. La sal era útil, divisible y ampliamente aceptada. Sin embargo, seguía siendo incómoda de transportar y almacenar, por lo que poco a poco fue sustituida por monedas de oro y plata, metales valiosos en sí mismos.
Algunos gobernantes descubrieron pronto que podían obtener recursos reduciendo la cantidad de metal precioso de las monedas y mezclándolo con otros metales de menor valor. El emperador Nerón fue uno de los primeros en aplicar esta práctica de forma significativa. Aunque la decadencia del Imperio Romano tuvo muchas causas, la pérdida progresiva del valor de la moneda contribuyó a debilitar la confianza en el sistema económico.
Tras la Segunda Guerra Mundial se estableció el sistema de Bretton Woods. El dólar estadounidense quedó vinculado al oro y, a su vez, muchas monedas del mundo quedaron vinculadas al dólar. De esta manera, el dinero seguía conservando una relación indirecta con un bien físico escaso.
Sin embargo, en 1971 el presidente Richard Nixon suspendió la convertibilidad del dólar en oro. Desde entonces, prácticamente todas las monedas del mundo son dinero fiduciario: dinero que no tiene valor propio y que no puede canjearse por una cantidad determinada de oro, plata o cualquier otro bien.
Entonces aquí viene el dilema: si un billete de 100 euros y un billete de 100 bolívares están hechos de un simple papel impreso, ¿por qué uno es aceptado en cualquier parte del mundo y el otro apenas conserva poder adquisitivo? ¿Por qué millones de personas desean tener dólares estadounidenses o francos suizos, mientras que intentan desprenderse cuanto antes de pesos cubanos o bolívares venezolanos?
Antes era sencillo entender el valor del dinero. Una vaca alimentaba a una familia. La sal servía para conservar alimentos. El oro podía convertirse en joyas o utensilios. Todos esos bienes tenían utilidad por sí mismos.
Pero el dinero actual no es más que un apunte en una cuenta bancaria.
¿Qué es entonces lo que da valor al dinero moderno?¿Qué hace que un billete conserve su valor mientras otros se convierten en simples trozos de papel?
El valor de una moneda depende de la riqueza que es capaz de producir el país que la emite y esa riqueza la generan las empresas.
La diferencia entre un país rico y uno pobre no está en la cantidad de dinero que imprime ni en los billetes que circulan por sus calles.
Un país rico es aquel capaz de producir muchas cosas que otras personas quieren comprar. Un país pobre es aquel que produce poco y depende de lo que producen los demás.
Son las empresas las que fabrican coches, construyen viviendas, producen alimentos, desarrollan medicamentos o crean tecnología. Son ellas las que llenan las tiendas de productos y permiten que existan cosas que comprar.
Por eso los países con empresas productivas suelen tener monedas fuertes y los países que destruyen sus empresas terminan teniendo monedas débiles y sin valor alguno.
Sin empresas no hay riqueza y sin riqueza da igual la cantidad de billetes que se impriman.
Porque el dinero no se come, no cura enfermedades, no construye viviendas y no produce alimentos.
El dinero solo sirve para intercambiar riqueza y cuando no hay riqueza detrás, los billetes dejan de ser dinero para convertirse en simples trozos de papel.