Siempre ha hecho calor en verano
Opinión
Las medidas que se adoptan están pensadas para un mundo que ya no existe por personas que nunca han vivido en el mundo real y desarrollan su actividad entre algodones
25 Jun 2026. Actualizado a las 05:00 h.
El calor llega antes cada año, dura más y es más intenso. Pero en este país absurdo parece que nadie está por la labor de empezar a entenderlo mínimamente. Tenemos a los niños en colegios por encima de treinta y cinco grados de temperatura como si nada, tenemos a gente trabajando con calores de muerte, tenemos un montón de dirigentes políticos autonómicos, estatales y municipales, haciéndose los sordos, en el mejor de los casos, y riéndose de quienes sufren las consecuencias del cambio climático en el peor, como en la Comunidad de Madrid. A ninguno de estos que trabajan y se desplazan con todas las comodidades, incluyendo el aire acondicionado, les importa un bledo la muerte de trabajadores o que el niño se ponga a a vomitar por el calor en una escuela pública de Ciudad Real.
Esto no es casualidad. Los dos principales partidos de la oposición, Partido Popular y Vox, son negacionistas del cambio climático. Han logrado colar su relato en las mentes menos opulentas y en redes sociales se extiende como un mantra esa frase delirante que ya uno de mis jefes me soltó después de desmayarme por el calor en el trabajo: en España siempre ha hecho calor en verano.
Este calor que siempre ha hecho no lo ha hecho nunca. Aunque España es un país, en muchas zonas, muy caluroso en verano, solo hay que informarse un poco para entender que de unos años a esta parte esto no es normal. Seguimos sin querer ver el problema porque hay que salvar la sacrosanta economía para que los que están todo el día debajo del aire acondicionado mantengan sus traseros en óptimas condiciones adiposas sin que les sude mucho la raja de los mismos. En Francia, estos días, están comprobando que la muerte llega con el calor y que ya no vivimos en ese mundo que algunos se empeñan en mantener a toda costa desde su comodidad insultante.
Si uno entra en redes sociales y mira qué dicen miles de españoles al respecto, se encontrará con los mantras que los negacionistas llevan utilizando muchos años con respecto al cambio climático. En España siempre hizo calor en verano es el más irritante para quien esto escribe, pero hay alguno más. Están quienes dicen que el clima es algo cíclico y que el cambio climático no tiene origen antropogénico, se han aprendido esta palabra para quedar de intelectuales, un poco como Figaredo cuando se pone gafas de otro siglo. Y están los machos que dicen que es que no aguantamos nada y que una vez en su pueblo hubo no sé cuántos grados y no pasó nada. También están los que, incomprensiblemente, anuncian una nueva era glacial. Y están los que creen que, si tenemos días muy fríos en invierno, eso demuestra que no tenemos un cambio climático encima, confirmando que, efectivamente, no han entendido en qué consiste esto del cambio climático.
Con esta tormenta de basura, tan habitual en los últimos tiempos, nadie se atreve a ponerle el cascabel al gato. Se toman medidas en trabajos en exteriores para evitar muertes por calor, pero en realidad no se aplican, y se ignora sistemáticamente que en interiores, miles de naves industriales en toda España no tienen las condiciones adecuadas para impedir que alguien muera por un golpe de calor trabajando. La jornada intensiva, que es la solución que se suele proponer, tampoco sirve porque con esa jornada el trabajador se comerá varias horas de calor excesivo igualmente. Las medidas que se adoptan están pensadas para un mundo que ya no existe por personas que nunca han vivido en el mundo real y desarrollan su actividad entre algodones. La única solución, me temo, es reducir la jornada laboral. Hay que adaptar los colegios a esta nueva realidad o bien acortar los días de clase. Ya no vivimos en el mundo que creen que vivimos, esto es otra cosa y las personas deben estar por encima de la economía. Trabajar a cuarenta grados es aterrador, se lo aseguro. Es vivir a diario con la certeza, pues es una certeza, de que en cualquier momento te puedes morir. Todos los años mueren trabajadores por el calor. Todos los años hay niños desmayados o vomitando en aulas que están peor habilitadas que las cárceles de Bukele.
El mundo que conocíamos ha muerto, digan lo que digan los negacionistas de la oposición descerebrada. No va a volver. O nos adaptamos, o morimos en verano. Puede que también después, cuando empiecen las tormentas. No sirven los abanicos. No todo el mundo trabaja con aire acondicionado. Hay millones de personas sometidas a un régimen de calor brutal y destructor. Si no admitimos esto, morirá mucha más gente, así de sencillo. Es de irresponsables votar a partidos que niegan esta realidad. De irresponsables y de cómplices de miles de muertes. Supongo que todo esto cambiará cuando ningún turista quiera venir a España por el calor porque en una terraza puedes morir. Entonces saldrá a llorar la hostelería y quizá alguien tenga alguna idea. Ya será demasiado tarde, por supuesto.