La Voz de Asturias

La misma réplica

Opinión

Diego Valiño
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el palacio de la Moncloa durante una comparecencia

03 Jul 2026. Actualizado a las 05:00 h.

En los últimos días está creciendo el rumor de que no se agotará completamente la legislatura. Sí parece claro que las elecciones generales se celebrarán seguro en 2027, pero ni coincidirán con las locales (y donde el mismo día se celebren autonómicas) ni tampoco tendrán lugar en otoño, así que las quinielas las sitúan para los primeros meses del año que viene (sobre todo si quedan rechazados los Presupuestos Generales del Estado). Obviamente la decisión final compete al Presidente del Gobierno y él seleccionará el día concreto, pero estos últimos días estamos asistiendo a un debate público que me está produciendo mucha tristeza relacionado con las urnas. La derecha no cesa de poner en duda la limpieza de los procesos electorales en España.

Ya en el año 93 el PP tuvo la desfachatez de sembrar incertidumbre, con lo cual no es una novedad, pero pasados más de treinta años copian la misma réplica que, sin pruebas, propaga el trumpismo (en Estados Unidos se asaltó el Capitolio, que no fue un suceso menor, y tiempo después sucedió algo parecido en Brasil tras la derrota de Bolsonaro). Con Alberto Núñez Feijóo al mando del partido ya se sembraron sospechas contra el voto por correo, se colaboró en la difusión del bulo de que la regularización actual de migrantes alterará el censo electoral y, por si no fuera poco, ahora con la llamada «ley de nietos» se van a «nacionalizar socialistas» (según afirma Isabel Díaz Ayuso) porque Pedro Sánchez quiere «fabricar nuevos votantes con ingeniería electoral».

Tal fue el revuelo con las palabras del dirigente gallego que su propio partido tuvo que sacar un comunicado para asegurar que están a favor de nacionalizar a todas y todos los nietos de los descendientes que marcharon de España (no solamente a las y los exiliados), pero para no reconocer la metedura de pata, ahora piden que su regulación sea mediante una ley que se debata en el Congreso «con transparencia, rigor documental y atendiendo a criterios técnicos y no políticos». Todo esto se produce con una nueva ratificación de la buena sintonía del PP con Vox. Si alguien dudaba de que en Andalucía iba a haber una mayor resistencia de Juan Manuel Moreno Bonilla «al lío» (como definió los pactos con el partido de Santiago Abascal) a tragar con la «prioridad nacional» y demás exigencias de la ultraderecha se confundió.

Por tanto, aviso para navegantes, y sobre todo para los partidos de la izquierda que ya están en proceso de elección de candidatas y candidatos (como es el caso, por ejemplo, del PSOE en Oviedo/Uviéu, que celebrará primarias este mes de julio): o se escoge a las personas adecuadas con capacidad de gestionar adecuadamente las diferentes administraciones o no habrá nada que hacer, porque las marcas políticas están sufriendo un severo desgaste y solo se podrá revertir gobiernos del PP y de Vox con perfiles que ilusionen, como creo que es el caso de Enma López para la Alcaldía de Madrid.

Hace una semana, dos partes muy separadas del mundo temblaron a una magnitud muy parecida, pero las consecuencias de ambos sismos han sido radicalmente distintos. Con la misma réplica, en un caso hemos visto una enorme tragedia en vidas humanas (y también en daños materiales), mientras que en el otro no se experimentaron graves complicaciones (más allá de algunos heridos leves y suspensiones de ciertas líneas de tren). Japón es un país preparado para convivir con los terremotos. No les queda otra porque es bastante habitual, pero no obstante lo que demuestran cada vez que pasa algo así es su capacidad de prevenir y de salvaguardar a su población de los riesgos a los que se enfrentan.

Lamentablemente el panorama en Venezuela ha sido totalmente diferente. Allí el Gobierno de Delcy Rodríguez (me sigue llamando la atención el olvido generalizado con Nicolás Maduro tanto dentro como fuera del país) ni alertó previamente ni ha sabido (o no ha sido capaz de) responder a posteriori a esta gravísima situación. Es verdad que la capacidad económica de un país y de otro no son parejos y eso es importante resaltarlo, porque quienes tienen menos recursos inevitablemente van a encontrarse con un colapso casi imposible de gestionar. Hay imágenes muy tristes de personas en Caracas y otras localidades venezolanas intentando retirar escombros con sus propias manos buscando a posibles supervivientes. Desgraciadamente no hay medios suficientes para atender a todas las incidencias, por lo que los rescates que se han llevado a cabo han sido muy pocos.

La cifra provisional de fallecidos supera ya los 2.200 (de los cuales 27 tenían la nacionalidad española) y la de heridos los once mil (algunos pronósticos hablan de que podrían alcanzarse los 10.000 muertos). Para quienes sobrevivieron pero han perdido su hogar (hay 59.000 edificios derruidos) su única opción está siendo la de acampar en plena calle. Si ya vivían de manera precaria, no hace falta ser adivino para saber que cuando el foco mediático deje de interesarse por este tema, verán incrementada su desesperación, así que solamente con la cooperación internacional (algo que la ultraderecha pide suprimir) se podrá aliviar los peores efectos de esta tragedia.


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