La Voz de Asturias

Arte al alcance de la mano: Artistas y estudiantes acuden al laboratorio MediaLab de la Universidad de Oviedo

Opinión

Beatriz S. Lueje
Estudiantes de la ESAD y ESAPA en Medialab de la Universidad de Oviedo

16 Jul 2026. Actualizado a las 05:00 h.

Óscar, Sara y Yeray se pasean por el laboratorio, echando un vistazo a los distintos proyectos. Llega otra chica, que resulta que también se llama Sara. Se ríen por la coincidencia y continúan el paseo. Los residentes que trabajan en el laboratorio, la mayoría estudiantes, siguen concentrados en sus proyectos de electrónica o mecánica. No les sorprende que haya gente mirando mientras ellos trabajan. Las visitas son frecuentes en MediaLab, este laboratorio de la Universidad de Oviedo situado en el Campus de Viesques, en Gijón.

Sin embargo, hoy es un día especial. Óscar, Yeray y las dos Saras no son unos visitantes cualquiera: son artistas. Y aunque pueda parecer sorprendente, han venido al laboratorio a trabajar en sus obras de arte. Todo esto forma parte de IdeaLab, una colaboración entre la Universidad de Oviedo, la Universidad de Skövde, en Suecia, y la Universidad «G. d’Annunzio» de Chieti Pescara, en Italia. Beatriz Rayón, una de las impulsoras del proyecto, explica que el objetivo es crear una instalación artística —con esculturas, teatro o pinturas— que sea accesible para todas las personas. «Que sea inclusiva», explica, «para que cuando vayan a disfrutar de ese arte no se encuentren con ninguna barrera, ni económica, ni cognitiva, ni física».

Ahí es donde entra el laboratorio MediaLab, aportando la tecnología que necesitan para adaptar las obras. Les da la posibilidad de utilizar impresión 3D para crear piezas que se puedan manipular o de incluir altavoces que cuenten la historia de la obra. No es la primera vez que Beatriz Rayón participa en un proyecto como este desde MediaLab. Las tres universidades implicadas ya habían colaborado en ENRICH, una iniciativa en la que se imprimían en 3D obras de arte para que personas ciegas pudieran conocerlas a través del tacto. Pensando en ello, se preguntó qué pasaría si, en lugar de adaptar el arte, se trabajara la inclusividad desde el principio del proceso de creación. Y así nació IdeaLab.

Además, hay otro detalle que hace este proyecto aún más inclusivo. «La idea es llevar la instalación artística a la zona rural», explica Beatriz Rayón, «donde hay menos acceso a ese tipo de cultura». Por otro lado, los artistas tienen la oportunidad de aprender sobre los criterios de inclusión y cómo utilizar la tecnología para aplicarlos al arte. Las formaciones sobre inclusión las imparten Beatriz Rayón y Miguel Naredo, del grupo de trabajo «Ingeniería y Filosofía» de MediaLab, mientras que las formaciones técnicas corren a cargo de los residentes del laboratorio. «Yo impartí el taller de escaneado 3D», dice Mario Iglesias, que compagina sus estudios de Ingeniería Mecánica con una beca en MediaLab. Explica que las técnicas que enseñó permiten digitalizar esculturas o cualquier otra pieza física. «Pueden pasarlo al ordenador y trabajar con ello, modelarlo y luego pasarlo a impresión 3D».

Eso es precisamente lo que quiere hacer Sara Ardura, estudiante de Diseño Gráfico en la Escuela Superior de Arte del Principado de Asturias. Llegó al laboratorio con la idea de crear una escultura que represente la evolución del ser humano y el esfuerzo que hacemos como sociedad para que todas las personas puedan involucrarse en la vida diaria, a través de herramientas como andadores o audífonos. «Iba a escanear directamente mis esculturas», explica, «pero a partir de las clases he podido desarrollar otros métodos». Le interesó especialmente la impresión 3D y ha decidido integrarla en su obra. «Creo que esa es la parte que más me llama la atención del proyecto: la colaboración de diferentes ámbitos».

Yeray Morís, estudiante en la Escuela Superior de Arte Dramático del Principado de Asturias, también quiere utilizar la impresión 3D en su obra y acompañarla con elementos electrónicos. Su trabajo es un homenaje a las abuelas de la zona rural de Asturias, a las que entrevistó para que le contaran historias sobre su pueblo, su infancia y su vida. Utilizando alginato y yeso, Yeray está fabricando moldes de las manos de las abuelas, que luego escaneará e imprimirá en 3D. Además, dentro de las manos impresas incluirá un altavoz que reproduzca las entrevistas. De este modo, todas las personas podrán tocar las manos y escuchar las historias de las protagonistas. «Me interesó mucho el tema de las nuevas tecnologías aplicadas al ámbito artístico», reflexiona Yeray. «Me ha permitido ver el arte, lo que uno puede crear, desde una perspectiva más global, donde se puede llegar a más personas en diferentes circunstancias».

En el caso de Sara Segura, ese interés por llegar a todas las personas constituye el núcleo de su propuesta. «Estoy trabajando en un proyecto de teatro inmersivo e inclusivo, que toca muchos aspectos sensoriales». Pretende adaptar la obra de teatro Esperando a Godot a distintos estímulos, a través del tacto, el olfato o el gusto, para que todas las personas puedan «leerla» a su manera.

Para esta edición de IdeaLab, las obras debían explorar el tema del cuerpo en un sentido amplio, desde la identidad hasta el hogar o la memoria. En casi todos los casos, los artistas lo relacionaron con el cuerpo humano. Pero en la obra de Óscar Molero, el protagonista es el cuerpo… ¡de un caracol! Su propuesta consiste en un álbum ilustrado en el que un caracol va recorriendo su concha, con todas sus habitaciones, hasta llegar al exterior. Comenzará desarrollando el álbum con materiales tradicionales, como acuarelas, para posteriormente convertirlo en una obra inclusiva mediante elementos táctiles impresos en 3D y recursos de audio.

Como los demás artistas de IdeaLab, Óscar tiene clara la importancia de este tipo de convocatorias. «Es importante moverse, presentarte al mayor número de cosas posibles», explica. Y el entorno multidisciplinar en el que se desarrolla el proyecto aporta perspectivas muy diferentes a los participantes. «Es un espacio muy acogedor», afirma Yeray Morís, que pone en valor que la plantilla del laboratorio «te acompañe en el proceso, aportando lo que no sabes».

Además de estos cuatro artistas, también han participado estudiantes de instituto, como los del IES Cuenca del Nalón, que presentaron sus propias obras y recibieron los talleres en su centro educativo. Hasta el 25 de julio, artistas y estudiantes seguirán trabajando en sus creaciones con el apoyo del laboratorio, que se encargará de digitalizarlas y enviarlas a la Universidad de Skövde, en Suecia. Allí tendrá lugar la siguiente fase de IdeaLab: crear historias y videojuegos basados en las obras, que se expondrán en la instalación artística al final del proyecto.

Ahora que los talleres técnicos han terminado, los residentes de MediaLab, responsables de estas formaciones, reconocen que para ellos también ha sido una experiencia enriquecedora. «Es muy interesante poder combinar tecnología y arte», cuenta Mario Iglesias. «Son dos áreas diferentes, con dos enfoques diferentes, y la verdad es que es bonito poder colaborar».


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