Un perfil parecido
Opinión
24 Jul 2026. Actualizado a las 05:00 h.
Reconozco que me ha sorprendido enormemente el resultado de las primarias a la Alcaldía de Madrid. Cierto es que hay una explicación —recogida por varios columnistas que han analizado el resultado— que desvela por qué Reyes Maroto ha superado a Enma López. Sin embargo, la pregunta que me hago es si el problema está en que este tipo de procesos internos está demasiado externalizado. Es decir, que algo que debería formar parte de un debate cerrado a la militancia termina expandiéndose a través de los medios de comunicación y abre la veda a que quienes no pertenecen a la organización también muestren sus preferencias, que a menudo son distintas de las elegidas por la militancia. Creo que el caso de Madrid es un ejemplo perfecto, porque Enma López despertó mucho más interés fuera del partido que entre quienes finalmente votaron.
En las últimas elecciones municipales de Oviedo/Uviéu hubo un consenso bastante generalizado en reconocer a Carlos Suárez, que lideraba la lista de Foro a la Alcaldía, como el candidato que mejor campaña estaba haciendo, sobre todo en las redes sociales. Sin embargo, el 28 de mayo de 2023 obtuvo únicamente 2.972 votos, insuficientes para conseguir representación como concejal. Algo parecido ocurrió con Podemos (4.906 votos) y Ciudadanos (1.681).
Una de las enseñanzas que dejaron aquellos comicios fue que no basta con tener una cuenta de X (antiguo Twitter) bien alimentada de publicaciones, especialmente de vídeos. Existen otros medios y otras dinámicas que siguen siendo determinantes a la hora de conseguir el respaldo de los ciudadanos en las urnas. Seguramente Enma López haya recibido la misma medicina.
Desde el más absoluto respeto por la decisión de la mayoría de la militancia socialista madrileña —porque la democracia consiste en saber ganar y saber perder, y la decisión final puede coincidir o no con los llamados «aparatos», a los que cada cual es libre de seguir o no— considero que el PSOE no debería permitirse el lujo de derrochar talento.
A mi entender, se ha perdido una oportunidad con una mujer muy capaz, con una edad —cuarenta años— idónea para afrontar el reto y seducir al votante de izquierdas. Frente a una adversaria tan potente como Rita Maestre dentro del mismo espacio político, Enma López aportaba ocho años de trabajo en el Ayuntamiento de Madrid, una amplia experiencia municipal tras recorrer todos los distritos y barrios de la ciudad, una gran empatía con la gente y una capacidad de trabajo constante y rigurosa.
Sin desmerecer a los dos valientes compañeros, Sergio Llera Suárez y Enrique Rodríguez Nuño, que el próximo domingo 26 se enfrentarán en las urnas de la Casa del Pueblo de Oviedo/Uviéu para liderar la candidatura municipal de 2027, sí quiero manifestar que me hubiera gustado que una de las dos opciones hubiera presentado un perfil parecido al que acabo de describir.
La compañera Almudena Cueto Sánchez quedó tercera el pasado domingo 19 y, al no tener ya opción de reiterarle mi apoyo, mi decisión será votar en blanco. Y, aunque no debería hacer falta decirlo, desde el mismo momento en que concluya el proceso habrá cierre de filas con quien resulte elegido. Tendrá todo mi apoyo y colaboración para contribuir a derrotar el próximo año a Alfredo Canteli. ¡Ánimo, suerte y que gane Oviedo/Uviéu!
Desde el domingo, «a por la Tercera» ha adquirido un doble significado. Si cada 14 de abril es uno de los lemas históricos de quienes aspiramos a un cambio —lo antes posible— en el modelo de Estado, ahora se suma también el deseo de que la selección española pueda conquistar un tercer Mundial, ojalá ya en la cita de 2030 que organizarán Marruecos, Portugal y España.
Mi alegría por los éxitos de las selecciones femenina y masculina no responde únicamente a sus logros deportivos, sino también a los valores que han sabido transmitir. Ellas vencieron al machismo; ellos, al racismo. Miles de personas en todo el mundo les observan como referentes y, con sus virtudes y sus defectos, han demostrado que un grupo unido puede superar cualquier individualidad.
Tras el partido frente a Argentina —muy malos perdedores, en mi opinión—, la celebración multitudinaria por las calles de Madrid dio paso al inevitable regreso a la realidad. Y esa realidad vuelve a dejarnos tres asuntos especialmente preocupantes. El primero es la violencia machista. Julio vuelve a convertirse en uno de los meses más dramáticos del año. Solo esta semana han sido asesinadas cuatro mujeres y sigo teniendo la sensación de que nuestra sociedad no termina de alarmarse ante los 57 feminicidios registrados en lo que llevamos de 2026.
El segundo es el de los incendios forestales. Cada verano parecen propagarse con mayor rapidez y violencia, favorecidos por la falta de lluvias, las olas de calor y un cambio climático cuyos efectos sobre la salud y el medio ambiente serán cada vez más difíciles de contener. No es un problema del futuro: ya está entre nosotros.
La tercera cuestión tiene que ver con las investigaciones judiciales que afectan al entorno político. El caso que más atención concentra es el que salpica a José Luis Rodríguez Zapatero. Reconozco que no me queda otra que mantener una confianza plena en el expresidente frente a los siete delitos que se le atribuyen, porque, además de defender su presunción de inocencia, hasta la fecha las acusaciones no se sostienen sobre pruebas concluyentes, sino sobre indicios.
No le ayudará, desde luego, el testimonio de su antiguo colaborador Julio Martínez —cuyo giro recuerda inevitablemente al protagonizado por Víctor de Aldama en sede judicial—, pero la entrevista que concedió ayer en TVE me transmitió credibilidad. Como ya escribí en un artículo anterior, ojalá no me equivoque y pueda demostrar su inocencia para recuperar con normalidad su actividad pública.