La Voz de Asturias

«Metía miedo. Había una nube de humo negro y hacía mucho calor»

Oviedo

L.F. Redacción
Incendio en la Avenida Pumarín de Oviedo

Los vecinos de la Avenida Pumarín relatan cómo vivieron el incendio

09 Feb 2017. Actualizado a las 14:15 h.

El fantasma del incendio del número 58 de la calle Uría de Oviedo sobrevolaba la Avenida Pumarín. Los vecinos del barrio seguían con incertidumbre y cautela el trabajo de los bomberos con la esperanza de que el desenlace fuese mejor que el de hace casi un año en la céntrica calle de la capital. En aquella ocasión falleció el bombero Eloy Palacio mientras apagaba las llamas. En Pumarín, pese a que las llamas eran escandalosas y el humo negro se veía desde gran parte de la ciudad, las consecuencias fueron incomparables. Eso sí, decenas de personas tuvieron que ser desalojados y el miedo se respiraba en el ambiente.

Vecinos y curiosos seguían los trabajos de los bomberos. Entre ellos, se encontraba Lei Fel, la dueña del bazar chino Mao -donde se originaron las llamas- que seguía visiblemente afectada las labores de extinción. Rodeada de familiares y amigos, aseguraba que se encontraba demasiado nerviosa para realizar declaraciones.

Quien sí relató su experiencia fue Dolores González, una vecina de la zona que aseguraba que «metía miedo. Había una nube de humo negro y hacía mucho calor». González reconoce que «nos asustamos mucho», y explicó que lo primero que hicieron en cuanto vieron las llamas fue llamar a la Policía, pero que ya estaban avisados. «El humo negro lo cubrió todo, hacía mucho calor y hubo explosiones», señaló la vecina, quien añadió que «salía todo de la nave -que hacía las veces de almacén-». Según su versión, la nave tenía las vigas de hormigón y el techo de uralita. 

En esos primeros momentos la incertidumbre era absoluta y, por ello, González afirmó que los vecinos se preguntaban «¿qué va a pasar?». Precisamente ese desconocimiento de lo que estaba pasando era el que asustaba a vecinos y curiosos, ya que la humareda hacía creer que la fuerza del incendio podría tener peores consecuencias. Una de las personas que contemplaba las labores de extinción desde la acera de enfrente desde el primer momento, -prefirió mantener el anonimato-, reconoció que «al principio tuvimos miedo», pero que los bomberos y la policía llegaron pronto y que las noticias que recibían eran tranquilizadoras.

En la Avenida Pumarín, calle que estuvo cortada al tráfico durante el trabajo de los profesionales, llegaron a juntarse ocho camiones de bomberos. A las 12.00, con la situación controlada, ya solo quedaban cuatro. Los técnicos continuaban trabajando para conocer el alcance de las llamas y la policía científica intentando determinar las causas que provocaron el fuego. Mientras tanto, los vecinos desalojados aguardaban para volver a sus casas. Desde el ayuntamiento no quisieron aventurar una fecha para que pudiesen regresar a sus hogares, aunque, salvo sorpresa, podrán hacerlo a lo largo del día de hoy.


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