La Voz de Asturias

Hacen un «simpa» y se llevan hasta el plato con medio cachopo

Oviedo

N.M. Redacción
Cachopo de cecina y queso de cabra

Dos jóvenes se fueron sin pagar de la sidrería ovetense El Bosque tras una cena en la que también degustaron zamburiñas y sidra con denominación de origen

24 Sep 2018. Actualizado a las 18:24 h.

Que un comensal vaya comer o a cenar a un restaurante y se vaya sin pagar es algo que, tarde o temprano -por desgracia-, acaba sufriendo cualquier local de hostelería. Unos lo hacen tras cuentas que quitan el aliento, otros son más discretos, pero pocos protagonizan lo que dos jóvenes llevaron a cabo el pasado miércoles en la sidrería El Bosque, de Oviedo. Diego Javita, el dueño del lugar, asegura que sospechó desde el primer momento que algo raro había entre estos dos comensales.

«Querían ver el partido», cuenta, «pero se pusieron en la terraza». Como los televisores se encuentran en el interior del local, Javita les ofreció otro lugar en el que sentarse, pero se negaron. «Me pareció raro y les noté un poco nerviosos, se quedaron muy cerca de su coche», asegura. Por ello, decidió sentarse en una mesa cercana para observar sus movimientos. Mientras, los jóvenes se pidieron unas zamburiñas, el cachopo especial subcampeón de Asturias y dos botellas de sidra con denominación de origen.

Javita, al ver que la situación estaba en calma, entró al local una primera vez para atender unas cuestiones y volvió a salir. Todo en orden. La segunda vez que entró, al salir vio que uno se había marchado. «Igual fue al baño», pensó Javita, pero poco después vio cómo el otro cogió el plato con el medio cachopo que les faltaba por comer y se subió enseguida  al coche. «Se fueron a toda leche», cuenta Javita, que asegura que le pillaron desprevenido.

Todo apunta a que este peculiar simpa estaba premeditado, así lo considera el dueño de la sidrería al que, más que el dinero perdido -que rondaría entre los 50-60 euros- le molestaron las formas. «Que se marchen con el plato y todo es un poco fuerte», sostiene. 

En cuanto a los datos del vehículo, Javita apenas pudo alcanzar a ver que «era tipo monovolumen y de color beige». Trató de ir tras ellos pero le fue imposible. «Si hubiera tenido el coche les hubiera seguido. No estás trabajando 16 horas diarias para que luego te hagan esto», sentencia.


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