La Voz de Asturias

El olor de la felicidad

Oviedo

Álvaro González López
Fiestas de San Mateo

16 Sep 2019. Actualizado a las 05:00 h.

La heroica y noble ciudad se despereza tarde, tras la primera jornada festiva se pegan las sábanas y la capital luce, casi desolada, los vestigios de los triunfos y las derrotas de la noche anterior. Reptando por el antiguo se puede ver a dipsómanos habituales que recaen en el Jamón y Malasaña al estar muchos chiringuitos cerrados. «A los comunistas nunca les gustó madrugar», espeta un hombre agarrado a su vermú como el que se agarra a la vida.

Dormir es morir, y no hay que perder ni un segundo. Mientras unos echan un pigazo Cohete Suárez se alza con el Rally Princesa de Asturias. Mientras Ilegales reventaba la Losa la Policía desalojaba la Plaza del Sol: «Al Paraguas a hacer botellón», decía un policía casi imberbe. Allí no quedó nadie, para el sufriendo de los hosteleros, pero el Paraguas se convirtió en el botellódromo oficial: ya no había modernos, sólo alcohol de Mercadona.

Lo de Jorge ayer fue tremendo, el mejor concierto que va a ver Oviedo en estas fiestas y por mucho tiempo. Ilegales siempre es bien, pero lo que pasó ayer en la plaza de los ferroviarios fue épico. Jorjón siempre tiene las manos afiladas y la voz caliente, los pelos siguen de punta horas después. Yo estuve allí, es lo que se va a decir de este concierto. La capital ya empieza a oler a pis, vomitada y pinchos de calamares: el olor de la felicidad, el olor de las fiesta. El Rincón Cubano sigue siendo el epicentro de San Mateo, donde te encuentras a tus abuelos y a tu primo pequeño, el lugar donde ir a ver y dejarse ver. Los bares llenos, las copas caras y la cartera vacía, un sábado de San Mateo cualquiera, que siempre es el mejor de nuestras vidas.


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