Leticia Sánchez, comisaria de Oviedo a Capital Europea de la Cultura: «Somos un tesoro cultural en potencia»
Oviedo
La ovetense es una de las personas que está tratando de incentivar la literatura en la ciudad buscando este galardón
16 Oct 2025. Actualizado a las 05:00 h.
Leticia Sánchez Ruiz (Oviedo, 1980) es periodista, novelista, profesora de narrativa y una de las socias de la mítica librería ovetense Matadero Uno. Precisamente este último cargo, sumado al resto de su completo perfil, fue el que finalmente provocó que esta asturiana se convirtiese en comisaria de Literatura de la candidatura con la que Oviedo busca convertirse en 2031 en Capital Europea de la Cultura.
—En otras ocasiones ha comentado que el ofrecimiento del puesto de comisaria de la candidatura le pilla por sorpresa, ¿cómo se da esta situación y qué le dicen en ese momento?
—Een realidad, no me lo ofrecen lo que es a mí, a Leticia Sánchez Ruiz, sino a la librería Matadero Uno. Ellos quieren contar con nosotros, con nuestra visión, con lo que podemos aportar, con lo que nosotros también apostamos por hacer un cambio, por una literatura más viva y por revolucionar culturalmente la ciudad. Querían contar con nosotros y nuestra visión literaria. Entonces, dentro de lo que es Matadero Uno, tenía que hacerse cargo uno de nosotros y me hice yo en representación de todos ellos. Pero en realidad yo soy una comisaria que somos cuatro, somos como «The Beattles» (afirma entre risas).
—¿Cuándo os ofrecen este puesto os explican los motivos por los que seleccionan vuestro perfil?
—Nuestras ansias de hacer cosas; nuestras ganas de traer la literatura en vivo, de dar a conocer cosas, de cambiar y de enfatizar en que esto sea importante, de que la cultura para las ciudades es importante. La cultura a pie de calle, de que los libros son algo que tienen que vivirse en conjunto y en comunidad y que leer importa. Entonces, creo que ese sentido nosotros le dábamos, que nosotros tenemos, iba muy en conjunto con lo que ellos buscaban y buscan en la capitalidad.
—Y cuando se lo ofrecen, ¿qué es lo primero que piensa? ¿Siempre tuvo claro en aceptarlo o pensó en otro trabajador de la librería, quizás otro socio?
—Nosotros simplemente les dijimos que, por supuesto, que contaran con nosotros para lo que hicieran, que les dábamos ideas o que les ayudábamos en cualquier cosa que les pudiéramos dar, y que nos sorprendió que nos eligieran como comisarios. Eso sí que es cierto. Y, pues nada, lo hablamos entre todos y aceptamos. Y yo, pues, en una de mis múltiples funciones en la librería, que es un poco dar la cara exterior, lo aceptamos. Pero las ideas las damos entre todos.
«Me viene bien trabajar con la librería día a día porque así, claro, me voy nutriendo cada vez más»
—¿Y cómo está siendo compaginar su rol en la librería con el de la candidatura?
—Totalmente compatible. Por una parte tengo mi trabajo, que es mi trabajo de siempre. Yo trabajo en la librería y, por otra parte, pues están las reuniones, el dar ideas, el hacer programas, el compartir, sobre todo. Y además, es que me viene bien trabajar con la librería día a día porque así, claro, me voy nutriendo cada vez más.
—En una entrevista anterior, Marta Fernández, comisaria de Juventud, comentaba que ahora se estaba elaborando un dossier con las diferentes actividades que se planean, ¿se sigue en ese proceso o ahora están enfocados en otro punto?
—Cada área está desarrollando programas. En nuestro caso, estamos desarrollando un programa sobre literatura. Distintas propuestas en torno a cómo hacer una ciudad más literaria. Eso es en lo que estamos trabajando: la relación entre Oviedo con los libros y los lectores. Cada uno está trabajando en su campo, cada uno trabajamos juntos, pero a la vez también trabajamos en nuestra parcela. Estamos haciendo una serie de actividades y de propuestas para mejorar nuestro campo.
—En alguna entrevista hablaba de la cultura como un sujeto común, ¿cómo se puede integrar la literatura con otras disciplinas?
—La literatura va con cualquier disciplina. O sea, la literatura es que es todo uno. La literatura va con la música, con el cine, con el arte, con todo. Es que al fin y al cabo, el arte no son más que distintas formas de expresión. Son formas de expresión y cosas que nos hacen más humanos y que nos llevan a la belleza. Entonces, ahí está la unión de todas. Además, es que los libros precisamente hablan sobre todo ello: sobre la música, el cine, la arquitectura... Son un poco como la huella arqueológica del arte, porque todo está resumido en ellos.
«¿Hay un interés masivo de la juventud en la lectura? No, pero tampoco hay un desinterés profundo»
—Muchas veces se habla del desinterés de la juventud en la lectura. Usted, como persona que tiene contacto diario con los lectores, ¿cree que es así?
—No, yo no lo veo así. ¿Hay un interés masivo de la juventud en la lectura? No, pero tampoco hay un desinterés profundo. Nosotros tenemos muchos clientes que son jóvenes. En los clubes de lectura y en los talleres también tenemos a mucha gente joven.Entonces, este horror sobre que la gente joven no se está interesando en la lectura, la verdad es que no lo veo así. No soy tan catastrófica. Habría que ver cuándo se interesa la gente joven por la lectura, que eso sería otra cosa. Pero lo que pasa es que creo que la gente joven lo que necesita es que conecten con ella. Hay personas que tienen un sentido de la cultura demasiado ceremonioso, demasiado antiguo. Lo que se necesita es conectar. Se necesita una cultura abierta y yo creo que eso es lo que necesitan los jóvenes.
—Otra tópico habitual es que con tantas opciones de entretenimiento como existen en la actualidad, la literatura va a perder un poco su sitio. ¿Cree que esto puede suceder a largo plazo?
—Vamos a ver, es que del fin de la novela estamos hablando desde el siglo XIX cuando inventaron la radio, ya se hablaba de que se iba a dejar de leer. Después, con el cine, se iba a dejar de leer; con la televisión se iba a dejar de leer; con Internet... El fin de la lectura ya se lleva anunciando catastróficamente muchos años, pero es que la lectura es lo contrario. Es la lectura literaria —cuando digo literaria me refiero a libros, mensajes, no solamente de ficción— porque es, digamos, el último bastión. Mientras en todo los demás tenemos todo demasiado rápido, es una sensación que va y viene, sentarse a leer es un ejercicio de resistencia. Es decir: «No, me voy a sentar a leer, me voy a concentrar en algo y voy a tener realmente información de primera mano. Y voy a estar verdaderamente concentrado». O sea, la lectura sirve como antídoto para todo lo demás: para toda esa sociedad de la prisa que estamos haciendo. Un libro es todo lo contrario a eso. Un libro es: «Fíjate, sumérgete, concéntrate, olvídate y estate aquí». Es un estímulo siempre interior, nunca exterior. Y creo que eso es lo importante. Otra cosa es que los niveles de concentración de lectura hayan caído en picado. No solamente de los jóvenes, también de los adultos. Pero ese es otro tema.
«Parece que la gente que lee somos cuatro ratas de biblioteca y no es así»
—Antes comentaba la intención de promover una literaratura más viva, ¿cómo se puede conseguir esto?
—Para empezar, creo que la literatura, que es algo que tratamos de hacer en la librería, leer es un acto solitario, eso está claro, porque todos leemos en soledad y está bien. Pero luego, compartir esa lectura... no hay nada más divertido y hacer de la lectura algo grupal. Algo que sea social, algo que pueda compartirse en presentaciones, en clubs, en todo eso, pero algo que nos una. Una lectura que nos una incluso en fiestas: que tengamos fiestas alrededor de la lectura, que sea algo muy abierto. Es que yo también creo que hay un estigma, que parece que la gente que lee somos cuatro ratas de biblioteca y no es así. La lectura es para todos. Hay que romper esas barreras, hay que estar leyendo por cualquier parte, hay que estar en la misma calle leyendo. Creo que hay que incidir en los libros, claro que sí, pero sobre todo creo que hay que incidir en los lectores, que me parecen los verdaderos protagonistas de la literatura. Mucho más que los propios libros y mucho más que los propios autores.
—Volviendo a la candidatura de Oviedo, ¿cuáles le parecen las mayores fortalezas de la ciudad para lograr esta capitalidad?
—Sé que esto es un poco vago de decir, pero Oviedo cuenta con un grandísimo potencial: humano, histórico y social. Eso es lo que me parece. Ese potencial tiene que explotar. Nuestra cultura, nuestra sociedad, nuestra historia y nuestra gente podemos hacerlo maravillosamente. Somos un tesoro cultural en potencia.
—El objetivo es lograr convertirse en Capital Europea de la Cultura, pero aunque no se consiga ese trabajo ya estará hecho en favor de la ciudad. ¿Cómo afectaría a la ciudad conseguir la capitalidad?
—Que se consiguiera la capitalidad sería maravilloso. Sería maravilloso y sería algo que vamos a disfrutar muchísimo todos los ciudadanos, porque iba a ser una cantidad de mejoras para la ciudad. Culturales sí, pero de todo tipo. Y que sería casi como una nueva forma de entender la ciudad y de entender la cultura en la ciudad. Si no conseguimos ese sueño, estamos trabajando por muchas cosas, muchas mejoras y nos está escuchando mucha gente. Yo creo que parte de esas mejoras para las que estamos trabajando van a quedar ahí.