Llorián García, comisario de Oviedo a Capital Europea de la Cultura 2031: «Es una candidatura abierta y pensada desde abajo»
Oviedo
El gijonés, doctor en Filosofía por la Universidad de Oviedo, ve en esta candidatura «la oportunidad de mirarnos con otros ojos»:
27 Oct 2025. Actualizado a las 05:00 h.
Llorián García Flórez (Gijón, 1987) es doctor en Filosofía por la Universidad de Oviedo con Premio Extraordinario. Además, amplió estudios en la Nova de Lisboa y en la Universidad de Columbia (Nueva York). Investiga la relación entre sonido, arte y territorio y cuenta con una trayectoria de investigación y docencia que lo posiciona como un experto en ética, estética y teoría crítica. Ahora, afronta una nueva experiencia como comisario del área de Pensamiento Contemporáneo en la candidatura de Oviedo a Capital Europea de la Cultura 2031.
—¿Cómo le llega la oferta para ser comisario en esta candidatura de «Oviedo, Capital Europea de la Cultura 2031»?
—Yo había participado en algunas de las reuniones iniciales que se hicieron durante varios meses con actores culturales muy diversos, en barrios de Oviedo y me pareció interesante el proyecto, la filosofía con la que se estaba iniciando, pero bueno, sin más. Entonces, cuando recibí la llamada, pues la verdad es que me sorprendió. Sobre todo, lo que más me generó fue como un sentido de la responsabilidad y como una focalización en la atención, en qué puedo hacer yo. ¿Qué puedo aportar? ¿Cuáles son las potencias que yo puedo movilizar?
—¿Siempre tuvo claro aceptar este puesto o en algún momento tuvo dudas?
—No, no, siempre lo tuve claro. Primero porque, claro, en los contactos iniciales que yo tuve en las reuniones, me gustó mucho el planteamiento, me pareció muy novedoso, muy original, porque se comentaba mucho que esto es una candidatura abierta, que incluyese, digamos, Oviedo, pero en un sentido abierto a toda Asturias, que incorporase el mundo rural, que fuese plural. Incluyendo también la cuestión del asturiano, de toda la diversidad identitaria, cultural, tanto asturiana como multicultural que tenemos. Sobre todo pensando que era una candidatura que quería potenciar esto desde abajo, con la participación de la gente, de asociaciones, colectivos y demás. Me pareció una maravilla. Entonces, siempre tuve claro que era un honor y un privilegio, y que también eso es algo que resuena mucho con mi misma trayectoria, porque siempre me interesó investigar y trabajar desde Asturias, desde el territorio.
—Como musicólogo, gaitero... ¿Qué significa para usted este paso a comisario, siendo responsable así de un área importante dentro de la candidatura?
—Durante muchos años trabajé más en el ámbito de la investigación más académica, de la universidad, y en ese momento hubo varios años con mucha inquietud por movilizar esos saberes, esos conocimientos, porque me parece que en la universidad hay mucho saber muy valioso que se genera, pero que luego no se lleva a la práctica. Veo esta como una oportunidad muy buena para movilizar y poner en juego todos esos saberes académicos que llevo trabajando y que se trabajan en la universidad, pero también en conexión con la cultura popular que representa la gaita y la música tradicional. Sería como el encuentro entre saberes populares y académicos, pero desde una parte eminentemente práctica.
—Su puesto es comisario del Área de Pensamiento Contemporáneo. ¿Cómo explicaría todo lo que engloba este área?
—Diría que tiene tres líneas principales. Una sería lo que tiene que ver con poner en valor los saberes experienciales, que serían los saberes que tenemos todos, porque todos sabemos mucho de lo que nos pasa. Muchas veces somos los que más sabemos de los problemas que tenemos, ¿no? Y esta riqueza de saberes que todo el mundo tiene pero que muchas veces no sabemos atender desde lo institucional, sería un despilfarro prescindir de ella. Una primera parte sería poner en valor ese saber experiencial que está en todos los lados. En segundo lugar, articular y poner en diálogo esos saberes experienciales que tiene todo el mundo con los saberes más de lo experimental, de la cultura académica, científica, el saber de la ciencia. Poner en diálogo esos dos ámbitos que muchas veces no dialogan porque se ven separados, como que no tienen nada que decirse unos a otros. Y en tercer lugar, extraer de estos encuentros y esta experimentación aprendizajes duraderos. Digamos que un objetivo importante de esta área sería que de todo este proceso que vamos a generar se extraigan aprendizajes robustos, tejidos de forma colectiva entre actores muy distintos, desde lo popular a lo más elevado que queramos y que se piensen desde Asturias, en diálogo con un mundo obviamente global, pero que contribuyan también de forma inequívoca a mejorar la vida y la convivencia en Asturias.
—¿Cuáles querría que fuesen los valores que definiesen tu trabajo en esta candidatura?
—Yo creo que el primero sería el de la pluralidad. Entender que la riqueza cultural, natural, lingüística, musical, étnica que tenemos en Asturias no es algo que nos haya avergonzado, sino un factor de desarrollo. Un sitio de riqueza, en muchos sentidos: económica, pero también de otros tipos. Entonces, poner en valor la pluralidad. En segundo lugar, que se llegue a lo invisible, lo resistente, lo que todavía, digamos, no prestamos atención, que está por todos lados, pero que se nos pasó desapercibido. Donde este encuentro con la pluralidad, con lo otro, es donde tenemos que prestar atención. Esa atención a lo que falta y que, por ahora, no participó en la vida pública como merecería. Eso sería la segunda, que sería la inclusión. Y en tercer lugar conseguir transmitir que en este encuentro entre los diferentes, y sobre todo los diferentes que ni siquiera sabíamos que estaban, hay un baile, un proceso de transformación mutua que ya es sanador y enriquecedor para la sociedad. Sería la idea de pluralidad, la idea de atender a lo que no está, lo invisible. En eso hay un proceso de enriquecimiento o de sanación colectiva.
—En anteriores ocasiones ha comentado la posibilidad de encabezar un proyecto personal sobre la música enraizada, ¿cómo está avanzando esta iniciativa?
—El punto de partida del comisariado obviamente parte de las potencias que yo traigo como comisario, de mi propia experiencia. Seguramente va a tener que ver con procesos de experimentación y de inclusión que hoy ya se están dando en la práctica a través del baile tradicional, de cómo mucha gente que está viniendo a Asturias hoy en día se integra en la cultura asturiana a través del baile participativo. Ahí hay que poner muy en valor la iniciativa de colectivos como Nueche en Danza, que popularizaron el baile participativo en Asturias partiendo de Oviedo y abriéndose a la periferia. Yo tengo la idea de trabajar a partir de esa realidad, pero también entendiendo que ahí hay formas de pensamiento que no se consideran todavía como la riqueza que tienen y que se abren a otras disciplinas de determinada forma. Es decir, desde la música y el baile tradicional, de repente podemos ver de maneras muy distintas problemas muy transversales de la sociedad que atañen a muchas disciplinas muy variadas.
—Es experto en campos como la filosofía y la música, ¿en qué situación crees que se encuentran Oviedo y Asturas en estas disciplinas?
—Diría que la situación ya es prometedora. Creo que, tanto en el ámbito de la filosofía como en el de la música, está emergiendo un interés renovado por pensar en Asturias y por pensar aspectos del territorio y de la cultura propia que no se habían tenido tan en cuenta, y también con una mirada muy aperturista y nueva. Por ejemplo, estoy pensando en lo que representa la aparición de la asociación Filopueblos en la filosofía asturiana: una red de pensamiento rural, por ejemplo. Una cosa inédita y que sería impensable hace años, y está ocurriendo. O, por ejemplo, la red de investigación de musicología e historia del arte, que se llama RIMHA, con gente muy joven que apuesta por estudiar la música y el arte desde perspectivas muy innovadoras y que incluyen la música popular, no desde el conflicto o desde la beligerancia, sino entendiendo que el diálogo entre lo académico y lo popular es un sitio de enriquecimiento clave. Yo creo que todas estas iniciativas emergentes que se dieron en torno a Oviedo y alrededores en los últimos años son semillas que hay que cuidar y potenciar, porque son promesas de nuevos mundos y posibilidades que se están abriendo ya hoy.
—También en diferentes entrevistas comentaba la intención de que esta candidatura fuese un revulsivo para transformar la comunidad, ¿cómo sería la Asturias que le gustaría ver una vez finalizado este proceso?
—Me gustaría ver una ciudad, Oviedo, y un país, Asturias, que aprendieron a cooperar más y donde los entramados institucionales y las iniciativas de la gente aprendieron a escucharse mucho más y a enriquecerse mutuamente. Me gustaría pensar que después de este proceso Asturias estaría mucho más cohesionada y mucho más articulada a nivel social y cultural.
—¿Qué significaría para Oviedo y Asturias que se consiguiese esta capitalidad?
—Yo creo que, sobre todo, ya es darnos la oportunidad de mirarnos con otros ojos. Normalmente tenemos una riqueza y un potencial cultural, natural, social en Asturias que lo tenemos naturalizado porque lo vemos siempre, pero cuando viene gente de fuera, y pasa constantemente, y enseña Asturias, la gente alucina con cosas que para nosotros son normales. Desde lo que se llega a comer, que llega como una cosa básica, a lo que llega el propio entorno. Y, por supuesto, las relaciones sociales, que son muy distintas que en otras ciudades donde la socialidad está mucho más degradada. Entonces, yo diría que creo que hay una oportunidad para mirar con otros ojos este potencial.
—En su opinión, ¿cuáles son los puntos fuertes de la candidatura y los aspectos que aún se pueden mejorar un poco más para que sea aún más completa?
—Las fortalezas tienen que ver con que Oviedo, como capital, igual que Asturias, resistió bastante bien la ola de precarización que se dio en las últimas décadas, tanto en España como en Europa en general. Europa vivió una ola de precarización desde la crisis de 2008 muy fuerte, y eso degradó mucho la vida común. Asturias resistió bastante eso, y eso se nota en que llegamos a una potencia de reparación que en Asturias yo creo que ya es mucho más fácil que en otros sitios, donde esa manera de entender la vida en común tan individualista lo esquilmó todo. Yo creo que esa es un poco la principal potencia: aprovechar esa situación privilegiada. Y después, lo que se puede mejorar —que es en lo que estamos trabajando, y es un trabajo continuo, por otra parte— es la apertura a más actores, que más gente se implique, que la participación sea lo más mayoritaria posible.
—¿Cómo cree que se puede conseguir esto último?
—Con escucha y siendo capaz de algo que creo que se está empezando a conseguir: demostrar en la práctica que quienes estamos en esta candidatura creemos firmemente en que lo único transformador que se puede construir es cuando desde abajo se sabe tejer y se confía realmente en la capacidad de la ciencia, en la capacidad de innovación que tiene la ciencia, en los saberes que tiene la ciencia —esos saberes experienciales que decía al principio—, y en que la aportación de cualquiera es bien necesaria para algo como esto. Normalmente pensamos en una candidatura así, una candidatura europea, que lo principal está en que los que manden sean muy listos. Por supuesto, quienes dirigimos la candidatura tenemos que entregarnos a ella con todas nuestras capacidades, pero el éxito va a venir de esa movilización, o más que movilización, va a venir de generar espacios como los que estamos haciendo, en los que se confía en que la aportación de cualquiera es imprescindible para esto. Cuando se consiga eso, digamos que ya está hecha la mitad del trabajo. Una de las razones de por qué me gustaría participar es porque creo que el proceso está mereciendo la pena desde el principio. Cada paso que damos merece la pena en el sentido de que, aunque sean pasos muy pequeños y muy concretos, contribuyen a cohesionar, contribuyen a generar espacios de colaboración y contribuyen a hacer que prosperen más posibilidades.