Jorge Fernández León, comisario para la candidatura a Capital Europea de la Cultura 2031: «Oviedo está en un proceso de transformación»
Oviedo
El responsable del área de Políticas Culturales Públicas se entrevista con La Voz de Asturias
10 Nov 2025. Actualizado a las 18:46 h.
Jorge Fernández León, comisario de la candidatura de Oviedo a Capital Europea de la Cultura 2031, tras una larga trayectoria profesional ligada a la cultura, este asturiano ha decidido embarcarse en el proyecto del Ayuntamiento de Oviedo que tiene como objetivo convertir a la capital del Principado en también la capital cultura de Europa en 2031. Es uno de los referentes más sólidos en el ámbito de las políticas culturales públicas en España y Latinoamérica, y reúne una amplísima trayectoria institucional, analítica y crítica. Además, ha sido Viceconsejero de Cultura del Gobierno del Principado de Asturias desde 2003 hasta 2011.
—¿Cómo le llega la oferta para el puesto de comisario?
—La oferta me llega a través de Rodolfo Sánchez, el coordinador general de la candidatura. Y me llega porque Natalia Simó, que es la coordinadora artística, me conoce, sabe que estoy en Asturias, lo habla con Rodolfo y él, que es la persona que ha estado coordinando, yo creo que toda la selección del equipo, porque es el coordinador general, pues me llama y me cuenta lo que quieren hacer. A mí me parece una idea muy interesante, porque además Rodolfo y yo nos conocíamos de antes, de la anterior candidatura que Oviedo presentó.
—Usted ya contaba con experiencia en proyectos similares.
—Sí. Por un lado, conozco la historia de la Capital Cultural Europea desde muy al principio porque en 1994 coordiné un posgrado de la Universidad de Oviedo de Cultura y Territorio, cuya última semana del posgrado hicimos en Glasgow, que en ese momento era la gran referencia de las capitales culturales europeas. En él estuvieron veintitantas personas de servicios culturales en Asturias y desde ese momento seguí todo el avatar de las capitalidades culturales, viendo sobre todo que el impacto en Glasgow, además, era muy duradero. Cuatro años antes, ellos fueron Capital Cultural Europea en 1990 y sigue siendo todavía una de las referencias históricas de esa capitalidad. Así que es un tema que conozco, porque me parece que es una convocatoria muy atractiva que, por sus características, y cada vez más además, porque ha ido cambiando a mi entender para bien. Exige que el compromiso de la ciudad ganadora vaya mucho más allá del año de la capitalidad. Es un compromiso que empieza cinco años antes y que tiene que terminar cinco años después, con un legado que los jurados tienen que ver que es eficaz y que es creíble para concederle el premio de la capitalidad a la ciudad elegida.
—¿Siempre tuvo claro desde el principio aceptar la oferta?
—Yo comenté con distintas personas de mi confianza la opción. Todo el mundo, unánimemente, me dijo que si las condiciones que Rodolfo me proponía de trabajo eran unas condiciones para mí aceptables, que lo hiciera. Y lo cierto es que no me he arrepentido en absoluto, estoy muy contento de estar en este proyecto.
—¿Cuáles fueron esas condiciones que le propusieron? ¿Qué fue lo que más le llamó la atención?
—La candidatura tiene unos valores que están fijados en su convocatoria, no los fijamos ninguno de nosotros. Los valores de la candidatura son, precisamente, los de un compromiso ciudadano, en este caso de la institución que es el Ayuntamiento de Oviedo. De desarrollar un proyecto a largo plazo de política cultural local, que culmina en una primera fase en el año 2031 y que tiene continuidad, por el compromiso que se adquiere en la candidatura, hasta 2035. Él me propuso trabajar con un equipo de gente que yo conocía y que me parecía gente interesante, con la que compartíamos una idea de cómo trabajar. No nos puso otra condición que hacer el mejor proyecto posible, que fuera un proyecto ciudadano que encajara con la historia y la tradición cultural y contemporánea de Oviedo y que se vinculara con una mejora de la vida ciudadana a través de la cultura, una cultura que sirva para algo.
—Afirmó que le dolía un poco que Gijón no se hubiese decidido presentar a esta candidatura. ¿Por qué cree que el Ayuntamiento de Gijón lo decidió así?
—Todo lo que veo del Ayuntamiento de Gijón en materia de cultura es que no tiene un proyecto cultural a medio y largo plazo. Fía todo a una obra muy compleja, como la Tabacalera, como si la ciudad no tuviera otra vida cultural más allá de un edificio que, en este momento, no tiene nada y que, además, hasta dentro de cuatro o cinco años no sabremos para qué va a servir exactamente. Abandonar una candidatura, yo creo, fue por esa falta de visión estratégica. Y es una pena, porque Gijón tenía también buenas condiciones para presentarse. Pero bueno, la política manda y quien toma esa decisión es el Ayuntamiento, y en este momento el Ayuntamiento está mirando mucho más al pasado y no sé si a alguna parte. Desde luego, no tiene un proyecto de ciudad en el que algo tan transformador como puede ser la capitalidad cultural europea —y el proceso que lleva a esa capitalidad— se ponga en marcha en Gijón.
—¿Cómo se va a implicar el resto del territorio asturiano en este proyecto?
—Yo creo que de muchas maneras. Algunas muy prácticas, que consisten en que, como se verá en su momento cuando se presente, hay una parte muy importante de la actividad del propio año 2031 —el año de la capitalidad— que implica territorialmente a toda Asturias. Hay proyectos cuyo desarrollo lógico excede el espacio urbano y rural de Oviedo, va más allá, porque hay numerosos colaboradores y proyectos que vienen del territorio. Además, lo que está generando esta candidatura es una articulación de la vida cultural ciudadana que hasta ahora, por distintos motivos, no había sido posible. En eso tenemos la colaboración tanto del Gobierno del Principado de Asturias como de los ayuntamientos a los que hemos pedido colaboración, incluida la totalidad de ellos a través de la Federación Asturiana de Concejos. Estamos trabajando con el territorio de una manera que posiblemente solo un proyecto como este hace viable. No es tan fácil hacer eso, pero este proyecto ha conseguido hasta ahora que mucha gente que podía tener dudas de si valía la pena apostar por algo que se cree un simple espectáculo de un año entienda que hay un papel activo dentro de la cultura asturiana en torno a esta candidatura. Eso le suena interesante y, además, tiene sentido para la cultura pública en Asturias.
—Como comisario de políticas culturales públicas, ¿cuánto de importante cree que debe ser lo público precisamente en una candidatura como esta?
—Lo público es central porque el compromiso del Ayuntamiento primero y de las instituciones asturianas después, desde el Gobierno al Parlamento, a la Junta General del Principado, a la Federación Asturiana de Concejos, son compromisos de instituciones públicas. Todas ellas, en principio, apoyan esto, y además lo apoyarán tanto ellas como el Gobierno de España y la Unión Europea con recursos, siempre que haya proyectos que se demuestre que tienen interés general. Eso no quiere decir que lo privado no tenga que estar. Al contrario, es fundamental tanto la actuación de lo público-social —la comunidad, las organizaciones, asociaciones, colectivos, creadoras y creadores— como de las empresas y compañías, que además, en torno a 2031, si obtienes la capitalidad, podrán conseguir desgravaciones fiscales muy importantes. Por tanto, estamos seguros de que se sumarán a la financiación de algunos proyectos con coste significativo dentro de la candidatura.
—Una de sus funciones es interactuar con diferentes agentes, ¿cómo reacciona la gente al explicarle la candidatura?
—Un proyecto como este tiene una explicación larga. Por tanto, mucha gente primero tiene que entender de qué estamos hablando: de que no es un festival ni una actividad concreta, ni siquiera cien, sino un proyecto con muchos elementos. Claro, cuando se lo explicas, lo primero que se preguntan es si eso es posible, si lo puede hacer Oviedo, si va a haber recursos para financiarlo y si hay capital humano y cultural en Asturias para defender que Oviedo merece esa candidatura. Y yo creo que en todos esos casos nuestra respuesta ayuda a que la gente entienda que sí es posible, que tenemos capital humano cultural de sobra en Asturias como para poder presentarnos con peso en este concurso. También que lo que vamos a presentar no es un disparate desde el punto de vista de sus costes, sino un proyecto necesario. Oviedo tiene en este momento muchos proyectos que se desvelarán, entiendo, cuando se presente la candidatura, que demostrarán que el Ayuntamiento es el primer comprometido, pero que ya hay otras instituciones con compromisos para hacerlo viable. La candidatura tiene que tener ya el trabajo casi hecho, porque la fecha de entrega del proyecto se termina el 26 de diciembre. Es decir, nos queda poco más de mes y medio para la entrega. La gran mayoría del trabajo está hecho, el trabajo está ya en su última fase, como le pasará a todas las candidaturas. Y yo, en mi caso —y creo que en el del equipo en su totalidad, así como en el de los asesores y asesoras internacionales con los que estamos trabajando—, el nivel de satisfacción hasta el día de hoy es grande.
—¿Cuáles son las mayores fortalezas de este proyecto comparado con otras candidaturas?
—No los he comparado con otras candidaturas, porque no pensamos prácticamente nada en ellas. No nos dedicamos a explorar qué están haciendo o cómo están trabajando. Nosotros estamos trabajando en torno a un proyecto estratégico de ciudad, de municipio y de territorio, de las tres cosas. Como es muy ambicioso, su punto fuerte es, primero, que Oviedo y Asturias tienen ahora las condiciones adecuadas para que esta candidatura pueda ir adelante —y eso nos lo ha respondido la gente y el territorio de manera unánime—. Segundo, que Oviedo está en un proceso de transformación y quiere hacer una apuesta muy fuerte por la cultura, más allá de la que ya hace: más allá de la música, de la ópera, de la orquesta, de las instituciones ya consolidadas o las temporadas. Oviedo quiere utilizar todos sus recursos para que la cultura esté presente en la vida cotidiana de la gente, más allá de lo que ya está. Quiere incorporar más creación contemporánea en su proyecto futuro y acercar la cultura a la comunidad, a los barrios, a los centros sociales, a los lugares donde ya tiene presencia pero puede tener mucha más. La candidatura está trabajando con eso, y eso da una fuerza al proyecto que nos hace tener la confianza de que estamos en condiciones de competir bien y presentar un proyecto fuerte, porque todo nos dice que podemos hacerlo.
—¿Cree que hay alguna debilidad en la que se esté trabajando aún?
—Todo se puede siempre trabajar más. De hecho, y esto es importante que se entienda, este proceso tiene dos fases. Estamos solo en la primera. Esta primera fase nos llevará a que entre finales de enero y principios de febrero un jurado de 12 personas —10 europeas, no españolas, y 2 españolas— se reúna, nos examine, por así decirlo, de este primer libro o proyecto de candidatura que vamos a presentar antes del 26 de diciembre, y elija a los finalistas. Si somos finalistas, que es lo primero que tenemos que conseguir, tendremos unos cuantos meses para mejorar el proyecto, trabajarlo más a fondo, conectar con más gente, afinar propuestas o incluso incorporar nuevas. Lo interesante, a mi entender, de este tipo de proceso es todo lo que deja, pase lo que pase: redes, vínculos, proyectos de colaboración, maneras nuevas de trabajar, encuentros, diálogos… Y eso es sumamente importante. También es importante que hasta ahora el proyecto haya conseguido una unanimidad política, que es raro, en todas partes, también en Asturias, y esperamos mantenerla, porque creemos que el proyecto está abierto a distintas miradas. Eso el Ayuntamiento de Oviedo lo ha mantenido, quiere mantenerlo también en el Plan Estratégico de Cultura de Oviedo. Creo que el proyecto de la candidatura, que tiene hasta el aval de la totalidad de la Junta General del Principado, seguirá teniendo esa capacidad de crear un diálogo entre personas con visiones distintas.
—Por último, ¿cuáles son las líneas clave que definen el proyecto de Oviedo?
—Esas no te las puedo contar porque forman parte precisamente de la competencia. Nosotros estamos trabajando en un proyecto que se presentará públicamente, creo, en sus líneas más generales, posiblemente unos días antes del cierre de la presentación de las candidaturas. Esto es como cualquier competición: normalmente tus mejores armas las guardas frente a tus competidores, no hablas de ellas antes de tiempo. Queremos llegar al día 26 de diciembre con un proyecto espectacular, muy bien armado, pero no queremos contar más de lo necesario para que ninguno de nuestros competidores conozca nuestro potencial.