La Voz de Asturias

Dido Carrero, comisaria de la candidatura de Oviedo a Capital Europea de la Cultura: «Faltaba darle ese empujón a Oviedo»

Oviedo

Carlos M. Riesco Redacción
Dido Carrero, comisaria de la candidatura de Oviedo a Capital Europea de la Cultura

«Tenemos que aprovechar este momento de auge del interés por la región y también hacer que tenga visibilidad y gane notoriedad en el panorama cultural», asegura la responsable del área de Cultura y Salud

23 Dec 2025. Actualizado a las 14:40 h.

Dido Carrero Muñiz (Oviedo, 1994) es bióloga molecular y trabaja en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas de Madrid. Estudió la carrera en la Universidad de Oviedo y, a pesar de que lo habitual sea centrar el campo de estudio en un sólo ámbito, esta ovetense, que siempre contó con un profundo interés por el mundo del arte, decidió comenzar a estudiar Historia del Arte. Ahora, desde hace unas semanas también es la comisaria encargada del área de Cultura y Salud en la candidatura de Oviedo a Capital Europea de la Cultura. 

—¿Cómo le llega esta oferta por parte del Ayuntamiento de Oviedo?

—Realmente el equipo que está llevando la candidatura contactaron con quien había sido mi antiguo director de tesis, Carlos López-Ortiz. Se lo habían comentado a él para que diera una opinión acerca de lo que iban a proponer en la candidatura y que si quería formar, de manera más formal, como comisario. Él dijo que les agradecía muchísimo la oportunidad de la oferta, pero que creía que había un ámbito de especial interés para la candidatura, que era todo el tema de la Cultura y la Salud, que en aquel momento no estaba tan abordada en la propuesta y que les sugería que siguiesen por ese camino, pero que, más que él hacerse cargo del papel de comisario, me proponía a mí para ello. Me llamó, me contó un poco cómo estaba la situación, me dijo que si me apetecía y yo le dije que por supuesto. Al final, tengo formación como bióloga y también como directora cultural. Entonces, para mí era una buena oportunidad. Nos puso en contacto al equipo y a mí y a partir de ahí surgió.

—¿Qué significó para usted conseguir este puesto en una candidatura de su ciudad?

—Para mí es algo bastante importante porque yo sigo desde siempre el panorama cultural de Oviedo muy de cerca. No solo como público, sino también como parte organizadora y siempre he notado que, aunque tiene muchísimo potencial, faltaba darle ese empujón a Oviedo para que empezase a destacar como una ciudad importante no solo dentro del panorama nacional, sino también europeo en cuanto a cultura. Y claro, poder formar parte de un equipo que está luchando por conseguir esto para mí es una oportunidad genial y una manera como de devolverle a la ciudad, no sé, lo que yo pueda aportarle, ¿no? Que sea, pues, dentro de mi área de conocimiento más en específico, que es eso, tema de biomedicina y salud, pero también el vínculo con la cultura.

—¿Siempre tuvo clara la idea de aceptar la propuesta?

—Sí, sí, por supuesto. 

—Su puesto en el comisariado se anunció más tarde que el resto, ¿por qué se dio así?

—Cuando nos pusieron en contacto fue a finales de agosto; a principios de septiembre empezamos a tener las primeras reuniones y es verdad que ya estaban programadas, pues eso, el anuncio de otras comisarías para las semanas anteriores y por espaciar un poco la publicación coincidió que la mía fue a finales de octubre, me parece, en conjunto con la de Semiramis, que también fue de las últimas incorporaciones.

—No es lo más habitual que una persona combine estudios en dos campos, a priori, tan diferenciados como ciencias y letras, ¿qué es lo que le llama la atención de ambos mundos?

—Yo siempre tuve vocación científica, no tuve ninguna duda con respecto a esto. Me gustaba la investigación y cuando decidí qué carrera estudiar tenía bastante claro que iba a ser algo de Ciencias. Luego, es verdad que con el tiempo, yo siempre tuve mucho interés por el Arte, también estudié Música, y con el tiempo me fui dando cuenta de que quería incorporar esa dimensión de una manera más, por así decir, más seria en mi vida y formarme sobre ello. Por eso empecé a estudiar el Grado en Historia del Arte. Ahora estoy cursando un doctorado en Historia del Arte, al tiempo que seguía con mi carrera científica, doctorado en Ciencias y ahora mismo postdoctorado. ¿Por qué ese interés? Bueno, yo creo que parte de manera natural: el interés por el arte. Al final, no sé, en muchos de nosotros está dentro y simplemente se convierte en una parte importante de la vida, aunque no nos demos cuenta. Pero luego, reflexionando sobre ello, me iba cayendo en que realmente, tanto desde las ciencias —en concreto la biología, que es mi área de conocimiento— como muchos aspectos del arte, al final convergen; o sea, tienen muchos más puntos en común de lo que parece, porque convergen muchas veces en la búsqueda de explicación a la cuestión de quiénes somos. En quiénes somos, cómo nos relacionamos entre nosotros, cómo nos relacionamos con nosotros mismos, que es una pregunta que se puede abordar desde muchísimas perspectivas, y en mi caso, pues comenzó desde la perspectiva biológica y ahora sigo un poco en paralelo con la perspectiva artística y, más concretamente, en las artes plásticas.

—Cuando se piensa en cultura, muchas veces se relaciona con la música, la pintura, pero no con la salud. ¿Cómo explicarías la intervención de la cultura en la salud?

—Pues es algo que se está empezando a estudiar recientemente. Desde que le hemos dado más importancia, quizás no solo a la salud más puramente física, sino también a la salud emocional. Se está estudiando muchísimo qué papel tiene la contemplación del arte o el discurso del arte en general —no solo visual sino también música, danza, etc.—, cómo impacta esto en nuestra salud emocional, que a su vez también tiene repercusiones en la salud física. Y esto, pues de hecho, recientemente se han publicado estudios acerca de esto, investigaciones en el Porcelain King’s College London, que veían cómo la contemplación de obras de arte originales tiene un impacto muy positivo a nivel de salud psicológica en los sujetos que observaban estas obras. Y al final, bueno, pues esto traduce un poco lo que todos de alguna manera sospechábamos: que contemplar arte nos hace bien. Y es interesante cómo hay una evidencia científica que cada vez es más creciente, y que pone de relieve que hay, aunque nos parezca poco intuitivo, una relación bastante sólida entre la cultura en todas sus dimensiones y la salud.

—Comentaba que seguía el panorama cultural de Oviedo como aficionada y como persona partícipe en él, ¿cómo describirías su situación actual?

—A ver, ha tenido muchas idas y venidas, yo creo. ¿Cómo lo describiría? Bueno, es complejo. Creo que tiene potencial, pero que no lo está explotando al máximo. Y que, eso al final es una pena porque se podrían hacer grandes cosas, no solo en Oviedo, sino en la relación con otros núcleos importantes. Están surgiendo iniciativas tanto en Gijón y Avilés, que están bastante más consolidadas, como en otros núcleos rurales alrededor, por ejemplo Mieres. Y creo que en ese sentido hay mucho margen de maniobra, lo cual es positivo porque eso nos deja un espacio para crecer en cuanto a programación artística, programación cultural, acogida de nuevas propuestas. También la idea del Comisariado, vamos, en concreto del Comisariado de Cultura y Salud, es que Oviedo funcione como una especie de laboratorio de pruebas de investigación en estos aspectos, haciendo de prácticas artísticas y programación concreta, y que esto luego se pueda extender al resto de España y de Europa. Entonces, al final, creo que está ese potencial que tenemos que aprovechar sí o sí.

—Varios compañeros suyos comentaban en entrevistas a este medio que consideraban que este era «el momento de Oviedo y Asturias». ¿Considera que es así?

—Bueno, sin duda, no tengo ninguna duda. Ya solo pensando en cómo está cambiando, quizás parcialmente motivado por los cambios de los últimos cinco años después de la pandemia, cómo está cambiando el turismo, por ejemplo, y cómo se le está dando relevancia a nivel de destino vacacional o de interés cultural, o de turismo de naturaleza, por ejemplo, cómo el norte de España, y en concreto Asturias, está ganando muchísima relevancia. Entonces, esa visibilidad que está adquiriendo es un momento clave para actuar en este momento, y no solo poner a Asturias y a Oviedo como destino gastronómico, destino de naturaleza, de playa, etc., sino también destino cultural. Y tenemos que aprovechar este momento de auge del interés por la región y también hacer que tenga visibilidad y gane notoriedad en el panorama cultural.

—¿Y qué crees que significaría para Oviedo y Asturias, en general, que se consiguiese esta capitalidad?

Pues sería algo definitivamente muy positivo, no me cabe duda, porque además de brindar la oportunidad a todos los habitantes de la ciudad de poder disfrutar de programaciones culturales novedosas, de interés, también —estando en términos más globales— sería poner a Oviedo en el panorama europeo, relacionarlo con otras ciudades europeas que desarrollen programas similares. Y eso, pues, darle una visibilidad que creo que merece y que puede ser muy beneficiosa para todos los aspectos económicos, sociales, de todo tipo, en Oviedo y en Asturias.

—Y nada, bueno, ya la última: preguntarte cuáles son los puntos fuertes que tiene Oviedo comparado con otras candidaturas.

—Pues, hablando en términos de salud, que es mi área de comisariado, creo que es una ciudad que lleva bastante interés por sus condiciones geográficas, medioambientales, de temperatura, también condiciones sociales. Al final, es una ciudad en la que podemos decir que se vive muy bien. Y esto ya de por sí tiene un impacto en la salud. Si aprovechamos estas circunstancias, es un entorno amable para el desarrollo personal y social; aprovechamos estas circunstancias y lo ponemos en conjunción con el desarrollo cultural, y al final, pues, hacen que Oviedo sea un enclave totalmente destacado y con mucho potencial.


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