Barbón elogia la planta de agua en Villaperi como «vanguardia de la economía circular»
Oviedo
El jefe del Ejecutivo asturiano ha visitado los trabajos en la instalación que, con una inversión superior a los 12 millones, garantizará un abastecimiento sostenible a la industria de la zona central
15 Jul 2026. Actualizado a las 13:07 h.
El presidente del Principado, Adrián Barbón, ha destacado este miércoles que las obras de la planta de regeneración de agua de Villaperi, en Oviedo, sitúan a la comunidad «a la vanguardia de la economía circular» y «abre futuro para la industria».
El jefe del Ejecutivo asturiano ha visitado los trabajos en la instalación que, con una inversión superior a los 12 millones, garantizará un abastecimiento sostenible a la industria de la zona central. «Así estamos haciendo Asturias, con obras como esta, un proyecto que protege nuestro paraíso natural y, además, abre futuro para la industria», ha señalado el presidente del Principado durante una intervención en la que ha destacado el compromiso medioambiental de su ejecutivo ante los efectos del cambio climático. Barbón ha recalcado que esta inversión supone una «gran noticia» para Oviedo, porque es un «hecho y no palabras». Esta planta, cuyas obras han comenzado esta semana, constituye uno de los cuatro pilares del proyecto que transformará la depuradora de Villaperi, la mayor de Asturias, en una biofactoría.
Se ejecutará una red de tuberías para transportar el agua hasta zonas industriales (33,8 millones), ya licitada; un parque fotovoltaico para lograr la autosuficiencia energética (dos millones), ya en marcha; y una planta de tratamiento de fangos que conseguirá reducir un 60 por ciento estos residuos (21,5 millones), que se iniciará en 2027. En conjunto, el presupuesto alcanza los 70 millones, cofinanciados con recursos europeos del Fondo Europeo de Desarrollo Rural (Feder).
Uso industrial
En estas instalaciones se limpiará el agua utilizada por la depuradora para que después pueda ser aprovechada para usos industriales. En la primera de las fases, el agua se conducirá a un pozo de bombeo y desde allí se dirigirá hacia unos filtros abiertos que funcionan por gravedad y que contienen un lecho que retiene de forma eficiente la mayor parte de los sólidos y la suciedad en suspensión. El agua filtrada irá a un depósito intermedio de almacenamiento y, el siguiente paso, es la ultrafiltración, para eliminar por completo los sólidos restantes, la turbidez y los microorganismos.
Ya en otro depósito, se ajustará la salinidad para cumplir con las exigencias de la industria y, para ello, parte del agua se someterá a un proceso de ósmosis inversa que consigue eliminar el 97 por ciento de las sales minerales y compuestos disueltos. Este caudal desmineralizado se volverá a mezclar de forma proporcional con el resto de agua ultrafiltrada. Este sistema permitirá conseguir agua de distintas calidades, en función de las necesidades de las industrias; es decir, ofrecer agua a la carta según las condiciones acordadas con los consumidores industriales. Por último, el agua recibirá un estricto tratamiento de desinfección y estabilización.
Esta agua, ya completamente segura y lista para el uso, se almacenará en un gran depósito de hormigón desde el que se bombea directamente a la red de distribución industrial. El Gobierno del Principado ha destacado que los beneficios de este proyecto son «múltiples», puesto que la industria «mejorará su competitividad al asegurarse un suministro estable y sostenible de agua reciclada». Ello supondrá un ahorro de agua potable que podrá destinarse al abastecimiento de la población y, al mismo tiempo, el parque fotovoltaico facilitará energía limpia sin emisiones, informa Efe.