Carta de Abelardo a la afición sportinguista
Sporting 1905
27 May 2016. Actualizado a las 00:40 h.
Gracias, gracias, gracias… Así podría estar hasta quedarme sin voz. Gracias, Mareona; gracias a nuestra afición, la mejor del mundo.
Gracias por haber creído desde el primer día en nuestro trabajo. Gracias por alentar a este grupo de chavales que se dejó la piel por los campos de España. Gracias, porque supisteis entender que muchos de ellos debutaban la pasada temporada en Segunda y más de ellos todavía lo hacían después en Primera. Les arropasteis, les ayudasteis a crecer.
Gracias por enfundaros nuestra camiseta, por ayudarnos a presionar, a robarle balones al contrario y por llevar en volandas nuestros contraataques.
Seguramente no podéis ni imaginaros lo importantes que sois para este club.La realidad es que nada de esto tendría sentido sin vosotros.
Nos habéis hecho partícipes de vuestros sueños en rojiblanco, de ese milagro que en el césped hemos podido envolver en sudor, en lágrimas y en un sentimiento que no deja de ser más que el eco de vuestros gritos de aliento. Todavía con la piel de gallina, no puedo dejar de reconocer la emoción vivida. Me siento un privilegiado: por ser de Gijón y por entrenar al equipo de mi alma, a estos chavales de raza, por poder disfrutar de una ciudad que escancia alegría engalanada en sportinguismo, por haber participado de esta fiesta y por sentirme tan identificado con nuestra Mareona, ejemplo de aficiones allí por donde va. Que lo es por su señorío, con el que ha cruzado de siglo cantado sus canciones de eternidad rojiblanca por todos los campos del país, de Norte a Sur y de Este a Oeste, y que donde lo ha hecho ha merecido los mayores reconocimientos por su sana y contagiosa forma de sentir sus propias señas y de respetar a las de los rivales.
En Gijón el fútbol es cultura, al punto de que su afición ha convertido a El Molinón en el aula magna de su impagable magisterio de aliento.
Pocas aficiones saben disfrutar de su equipo como lo hace la del Sporting y pocos equipos disfrutan de una afición como la Mareona. ¡Cómo no voy a sentirme feliz... Y agradecido!
Seguramente no lo he dicho suficientes veces: gracias, Mareona. Sin vosotros nunca hubiera sido posible.
Carta de Abelardo publicada por ElComercio.

