El Sporting pierde la batalla de los penaltis
Sporting 1905
El equipo asturiano cae derrotado por segunda vez en la temporada tras una discreta actuación
22 Sep 2016. Actualizado a las 11:48 h.
El Sporting viajaba a Balaídos con el objetivo de recuperar el camino perdido después de la abultada goleada en El Calderón. Ambos equipos medían sus posibilidades después de dos comienzos ligueros tan distintos como sus estilos. No es el campo celeste territorio amigo para los asturianos que llevaban sin ganar en Vigo desde 1991. El Celta, mucho más necesitado en lo numérico, era fiel a su libreto tratando de hacer daño mediante la posesión y la velocidad de sus delanteros. Por su parte el Sporting esperaba- y esperaba, atrás buscando el contrataque como único recurso ofensivo. El partido fue monótono hasta el primer gol local, a partir de ahí el caos y la locura. Dos penaltis en diez minutos, uno para cada equipo, acabarían por dar la primera victoria en La Liga al equipo vigués y la segunda derrota consecutiva a los asturianos (2-1).
Abelardo, muy molesto después de la goleada en el Manzanares, introdujo hasta cinco novedades; Babín regresaba a la zaga, Lora estrenaba titularidad en el lateral derecho - con Douglas en la grada-, Xavi Torres acompañaba a Sergio en la medular, Afif pegado a la izquierda y Viguera con Cop en el ataque. El equipo vigués entró al partido con una cadencia superior. El Sporting sobrevivía replegado, con Babín imponiéndose en cada duelo, sin preocuparse lo más mínimo de atacar y esperando una genialidad, solo Viguera estuvo ´cerca´, para adelantarse en el marcador.
Intensidad, orden y fútbol directo
El paso de los minutos beneficiaba al Sporting que parecía más cómodo sin balón, y en defensa, que cuando robaba. Ahí, una vez que los asturianos recuperaban el esférico se apagaba la luz y se formaba un auténtico cortocircuito. El Celta mimaba, conectaba pero no era capaz de vencer en los duelos. Pero la sensación latente era que el gol sólo podría llegar en una portería, la de Cuéllar.
Mismo guión y gol celeste
El descanso no modificó en absolutamente nada el guión. El Celta seguía insistiendo y el Sporting defendiendo. Pione Sisto, ubicado en la derecha, animaba el partido encarando reiteradamente a Lillo. La ausencia de un mediapunta, con Víctor pegado a la derecha, dejaba un desierto entre la defensa y la delantera. Nadie era capaz de conectar entre líneas. Sisto, el único que parecía capaz de algo, encaró a Lillo para pisar el área y darle a Hugo Mallo un situación inmejorable. El Sporting ahora sí tenía que cambiar algo.
Penalti visitante, penalti local
Abelardo revolucionó el equipo con la entrada de Castro y Burgui. Pero no sería mediante el dominio ni el empuje visitante sino tras un grave error de Rocanglia cuando llegaría el empate. El defensor argentino cometía un error infantil en una falta lateral del Sporting y Cop, que empieza a ser un especialista lanzando penas máximas, engañaba a Sergio para hacer las tablas. Pero apenas diez minutos más tarde, después de lograr lo más difícil, Fernando Amorebieta tentó la suerte cometiendo una imprudencia en el área. Un error banal que cuesta un punto, que dicho sea de paso, a todas luces era inmerecido.
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