La Voz de Asturias

Loras y Mois

Sporting 1905

Andrés Menéndez Gijón

Dicen que los tiempos de cambios nunca son fáciles

10 Oct 2016. Actualizado a las 19:39 h.

Dicen que los tiempos de cambios nunca son fáciles. A veces parece que pierdes el control de la situación. Todo estaba en su sitio, justo tal y como lo dejaste el día anterior. En el Sporting nos pasa un poco lo mismo. Después de perder la razón  -y rozar el abismo- encontramos un grupo que nos dio paz. Y triunfos. Ahora, con o sin motivos, toca otra cosa. Sí, otra muy diferente que quizá no acabemos de entender, y nos descoloca.

Con el descontrol llegan los nervios, las dudas. Y la incertidumbre. A Abelardo, un poco como a todos, le pasa exactamente eso. Probablemente es una cuestión de nombres, estilos y principios. Antes, todo resultaba fácil. Existía una comunión y un equilibrio fácil de gestionar. Los Guajes se crecían ante la desigualdad, ante los problemas. Era una oda a la rebeldía y un desafío a la lógica.

Ahora, Abelardo navega entre dos aguas. Lo que éramos, que no seremos nunca, y lo que somos/ seremos. Catorce fichajes nuevos, muchos de ellos a contra estilo, pero algunos de ellos jugadores de gran talento. En la propia plantilla encontramos ese nexo temporal: Lora- capitán y pieza importantes en los Guajes- y Moi una de las nuevas incorporaciones. Alberto es un puro corazón, un sportinguista, uno de los nuestros, y Gómez es un diamante todavía por pulir, pero a todas luces un jugador especial. Los malos resultados nos llevan a todos, a mí el primero, a vivir en una comparativa permanente. Banal, absurda y dañina, para todos; ¿acaso no podemos ser de Moi y Lora a la vez?

En tiempos de incertidumbre es complicado sobrevivir. Pero todo cambio necesita un periodo de adaptación. Luego el tiempo, siempre juez, será quien premie o castigue. El neo Sporting está en fase embrionaria pero generar debate, frustración e hincar la rodilla no debe ser nunca la mejor alternativa. Este nuevo equipo mezcla jugadores de dos etapas que están para escribir otra, y un entrenador que merece mayor crédito que cuatro derrotas- con toda la mala imagen del mundo que es cierto que la hubo. El lapso temporal será el juez total, pero ahora que todo está servido no vamos a perder la fe ni el tiempo.


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