Ni Fernández ni Abelardo dan la cara en su fracaso
Sporting 1905
Artículo de opinión
17 Jan 2017. Actualizado a las 19:37 h.
Los más de 24.000 abonados del Real Sporting que pagaron en verano una gran cantidad de dinero para seguir fielmente a su club durante la temporada siguen una semana sin ver cómo alguien relevante sale a la palestra ante los medios de comunicación no vetados para dar a conocer su plan magistral. Algunos ya empezamos a pensar que no existe, visto lo visto.
Y es que ya no es exigir ceses, dimisiones o incorporar algún jugador cuando ya han pasado 15 días del mercado de fichajes, es simplemente dar la cara, pedir perdón por el bochornoso espectáculo y prometer algo que ilusione mínimamente a un aficionado que por cierto, se conforma poco; o al menos eso demuestra a la vista de las críticas públicas mostradas en El Molinón hasta la fecha. Por suerte, hoy se vio un atisbo de esperanza cuando las cuatro gradas cantaron al unísono el famoso: "Por un Sporting libre, Fernández vete ya".
Abelardo por su parte salió a sala de prensa concentrado en dar su discurso y antes las tímidas preguntas sobre su futuro, dejaba claro que no iba a responder otra cosa que no fuese pasar la patata caliente a los dirigentes, pues por sus planes sólo pasa acabar su contrato firmado en verano hasta 2020, pese a que le restaba tiempo por delante en la anterior vinculación. De los planes para mejorar el equipo tampoco se escuchó nada nuevo. A su vez, Nico Rodríguez tampoco hizo declaraciones.
El mundo ha avanzado mucho desde el viejo Imperio Romano, pero ciertas cosas siguen funcionan como siempre. Una de ellas es el fútbol, con una gran similitud a las peleas de gladiadores, donde el líder supremo se asomaba desde el palco para indicar en base a la opinión mostrada por los asistentes si el perdedor moría o vivía.
El Sporting sigue siendo pan y circo por el momento, aunque el primero empieza a escasear y el segundo puede ser en Segunda División en medio año si la afición no exige los cambios que nadie se atreve a dar, empezando por el máximo accionista, que aún no se cree la suerte que tuvo ascendiendo a LaLiga en el último minuto gracias a un gol de un equipo que no se jugaba nada. Sí, esa misma temporada que el Real Sporting de Gijón estuvo sancionado sin poder fichar por su mala gestión, la misma en la que se vendió a su estrella Stefan Scepovic y se engañó a la afición hasta el último momento diciendo que cuando saliese llegarían sustitutos de fuera.
Ni entonces las dio, ni ahora dará la cara aportando soluciones, ni tampoco se irá.