La Voz de Asturias

El once de gala del Sporting convence

Sporting 1905

Alejandro Vigi Morán Gijón

Aunque pese a que convenció, no venció

27 Feb 2017. Actualizado a las 11:38 h.

Mi abuelo materno, siempre muy exigente con el juego sportinguista, acostumbra a utilizar la frase que encabeza el texto, aunque en el orden inverso. Por ejemplo, en victorias como la de Leganés, en la que fueron factores concretos los que marcaron la diferencia final en el marcador, y no un juego fluido y constante como el ayer mostrado, se vence, pero no convence.

Los sportinguistas tenemos sensaciones encontradas, disfrutamos con nuestra plantel y se observan miembres, mientras de reojo miramos cómo se desaprovecha otro escenario ideal para sumar tres puntos de oro. Acostumbrados a que el estilo de juego se base en intensidad, garra y coraje, fiel a la famosa furia española; resulta extraño no lograr el éxito en El Molinón cuando se despliega un gran juego a nivel estético, que no fue secundado por remates certeros a la portería gallega. Durante una hora de partido los rojiblancos fueron muy superiores gracias a la apuesta de Rubi por juntar a los máximos "jugones" posibles en el once, incluido un Douglas Pereira como lateral diestro que no sufrió tanto como en otras jornadas, en parte gracias al apoyo de Carlos Carmona, y que se sumó con solvencia al ataque. Burgui cambiaba de ritmo a una velocidad que llegaba a sorprender al espectador, no en vano se fue al banquillo con su nombre resonando en las tribunas; Moi Gómez empieza a ser el perfecto tercer centrocampista y enganche con la zona ofensiva; Traoré, con sus errores y aciertos es una referencia que genera juego a su alrededor; la pareja formada por Vesga y Sergio Álvarez cada día trabaja mejor;...

Todo parecía fluir, aunque otra típica frase del fútbol viene a decir que el equipo que perdona sus ocasiones de sentenciar el encuentro lo acaba pagando, y ayer se volvió a confirmar la regla. El ambiente en El Molinón olía a sangre, pero nadie remató la faena y la entrada de Aspas en el minuto 60, así como la de Pablo Hernández para terminar de apuntalar la sala de maquinas visitante cambió el escenario por completo. Aunque aún fue peor con la expulsión de Jorge Meré. Nunca sabremos qué habría pasado si no frena la jugada; sin embargo, la mayoría de nosotros también habría tenido la tentación de parar la jugada a toda costa fuera del área.

No obstante, si algo caracteriza a los sportinguistas es el creer hasta el final en los proyectos, prueba de ello son el último ascenso y permanencia en Primera División, cuando no era ni mucho menos el favorito en las apuestas. Ayer no se ganaron los puntos, mas la afición cree más que nunca en su proyecto.


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