La Voz de Asturias

Carta al sportinguismo: Para coger impulso

Sporting 1905

Chema G. Marina Gijón
Sporting

Artículo de opinión

19 May 2017. Actualizado a las 16:51 h.

Se acabó. El Sporting, al contrario que durante el resto de la temporada, hizo sus deberes derrotando al Éibar. No obstante, una desgraciada combinación de resultados en partidos ajenos al nuestro nos apeaba de la lucha por la permanencia, dejando definidos los nombres que volvían al infierno. ¿Y ahora qué?, ¿Cómo salir de nuevo de esta pesadilla?

Los jugadores que, con esfuerzo y sangre habían sacado al club adelante años atrás, se postraban, rendidos, ante los sucesos que acaecían. Volveremos, está claro, pero ¿cómo?, ¿con quién?

Los pasos se repiten, parecen aventurar una nueva entrada en bucle que parece satisfacer a Fernández y sus compañeros en las altas cúpulas del club. Una planificación desastrosa, con incontables errores a la hora de tomar decisiones, arrasó un XI que moría en cada encuentro, que se dejaba la vida con tal de defender las franjas rojas y blancas, siendo sustituido por un grupo del que, con todos mis respetos, pondré en duda su compromiso y apego al escudo.

Dieron la cara los de siempre, los que orgullosos de la elástica que portan se parten la cara con quien sea. Los que siempre tienen aliento para una carrera más y, si no lo tienen, impiden que el rival genere una ocasión.

Dieciséis nombres. Dieciséis jugadores que, salvo una o dos excepciones, para nada mejoraron lo que Mareo había formado. Bendita sanción.

Pero, dejando a un lado estas conjeturas que no hacen otra cosa que hervir la sangre que bombea mi corazón sportinguista, la realidad es otra. Una realidad que dejó a Canella, aquel tachado de exjugador, llorando en el verde de Ipurúa. Y, como no, a una afición incansable destrozada, viéndose de nuevo en una plaza que para nada les representa: la Segunda División. La inalterable, la que siempre está ahí, ese grupo de aficionados que llora con las derrotas y ríe con las victorias: el verdadero Sporting.

Isma López, otro “hijo adoptivo” de la hinchada rojiblanca, lamentó el descenso como el que más, viendo como un proyecto espectacular, se había hecho pedazos en cuestión de meses.No es el momento de entrar en la amplísima lista de dos mil nombres que baraja nuestro director deportivo, pero se le puede resumir en uno solo: Mareo.

Seguro estoy que, a kilómetros de distancia, Jony, Bernardo, o Luis Hernández, sufrían más por lo que ocurría con el club que muchos que, estando más cerca, no lo sienten como propio.

Hay una cosa clara: el club, volverá a la élite como ya lo hizo hace dos años. Reconstruir un equipo es complicado, y más si se nutre de descartes y cesiones de una temporada, pero la única manera de conseguirlo es volver a las raíces de la entidad. Volver a tener unos jugadores sobre el césped que sientan al Sporting en el corazón. Volver a Mareo, volver a empezar. 


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