La Voz de Asturias

Pizarra: Las 4 claves de la victoria del Sporting

Sporting 1905

Dani Souto
Gol del Sporting, Djuka y Pedro

Artículo de opinión

15 Feb 2021. Actualizado a las 14:00 h.

El Sporting recibía en El Molinón a uno de los mejores visitantes de la categoría, sabiendo que no sería un partido cómodo, pero ni así se amedrenta este equipo. A pesar de un comienzo en el que se vieron sorprendidos y superados por el planteamiento rival, los de David Gallego volvieron a mostrar una cara sobria, sólidos en defensa y peligrosos en ataque. Estuvo acertado donde siempre hay que acertar, en las áreas, con varios nombres propios, y no se arrugó a la hora de desarrollar su modelo de juego sobre el césped. Tres puntos más que sirven como confirmación para asentar las sensaciones de un equipo que no parece aceptar la invitación de abandonar los puestos de playoff en los que lleva trabajando toda la temporada. Analizamos algunas de las claves de la victoria rojiblanca:

Dificultades para avanzar por dentro

Los primeros minutos del encuentro fueron los más arduos para los rojiblancos. Sorprendidos por el planteamiento inicial de Pellicer, el Málaga cerró cualquier opción de avance por dentro con balón de los locales a través de un rombo bien escalonado y organizado que se dibujaba con frecuencia en la parcela ancha. Los andaluces no salieron temerosos de presionar arriba a un Sporting que quería salir con el balón controlado, pero que ante la dificultad de encontrar en el escalón intermedio a los Gragera, Pedro o Manu, los de Gallego tuvieron que ajustar la forma de iniciar sus ataques para tratar de inquietar al rival. Esta vez, los asturianos no fueron un equipo plano o lento en circulación de pelota por evitar riesgos, sino por incapacidad para encontrar rutas por las que avanzar y superar líneas rivales.

Atacando a través del pase largo

Seguramente no formaba parte del plan inicial de Gallego, pero tuvo que adaptarse a las circunstancias. Con el bloque tan elevado del rival sobre el campo, algo consecuente con la presión que estaban ejecutando, los espacios a la espalda de la línea defensiva malacitana eran el principal destino de los envíos largos que salían de la zaga rojiblanca. En un primer momento, fruto de esa “improvisación”, el índice de acierto de estos pases estaba siendo realmente bajo, con los de Pellicer defendiendo con facilidad corriendo hacia su propia portería. Sin embargo, con el paso de los minutos esto se convirtió en un recurso más que válido; Gaspar, Cumic y Djuka empezaron a entender mejor cómo podían hacer daño al rival, trazando muchos movimientos en profundidad y poco a poco obligando al Málaga a retrasar su presión hasta la medular. A falta de un circuito asociativo fluido en los primeros pases, la amenaza al espacio fue suficiente para permitir que el Sporting fuera alcanzando cuotas de posesión cada vez mayores y -más importante aún- más lejos del área de Mariño.

Sólidos en fase defensiva

Si bien uno de los protagonistas indiscutibles de la noche fue el guardameta gallego, Diego Mariño, lo cierto es que el papel defensivo del Sporting en la noche de ayer fue notable. El Málaga, por propio empuje y calidad individual, puso a prueba al meta rojiblanco, así como la capacidad de una defensa que puede presumir de ser de las más sólidas del campeonato. Pasaron la prueba, se podría decir, ya no solo por mantener la puerta a cero, sino por la sensación de defender correctamente los diferentes escenarios y contextos de partido que se le plantearon. El Sporting supo frenar cualquier conato de contragolpe rival con faltas en la medular, estuvo firme ante los envíos directos de los malacitanos y también supieron defender pertrechados en su área cuando tocó aguantar el 1-0 en el marcador. En otras ocasiones las áreas nos condenaron, pero esta vez fue todo lo contrario, tanto por mérito individual (Mariño, Babin ? Djuka) como colectivo.

El papel de los laterales

Especialmente en la segunda mitad, con un Sporting que ya se había sacudido el control boquerón, pasando a dominar el cuero y metiendo al Málaga en su campo, las principales opciones ofensivas de los chicos de Gallego llegó por los costados. Derivado del planteamiento rival, claramente ocupado de sellar el pasillo central, las bandas ofrecían mayores facilidades para avanzar. En ese contexto, la participación de Saúl y Rosas -especialmente este último- ganó mucho peso en el ataque rojiblanco. Con Gaspar y Cumic yendo hacia dentro -destacable esto en el serbio en la acción del gol arrastrando a su marca, algo que no venía acostumbrando a hacer-, los extremos leyeron a la perfección la situación para habilitar el espacio suficiente a las incorporaciones de sus laterales. De un centro perfecto de Rosas surgió el único tanto del encuentro, momento en el que comenzaron a resguardarse más, pero las opciones de centro desde nuestros laterales, junto a los envíos directos hacia Djuka, fueron el gran argumento ofensivo de los de David Gallego.

Los cambios

Javi Fuego por Pedro. Está claro que Gallego entendía que necesitaba mayor contención en el centro del campo con el marcador ya a favor, así se desprende de la entrada de un futbolista del perfil de Fuego y de las correcciones que el míster le hizo a Pedro nada más salir rumbo a la grada. Fuego cumplió su papel en el plano defensivo, aunque con balón no llegó a mejorar la versión del equipo.

Aitor por Cumic y Nacho por Manu. Refresco para revitalizar un ataque que ya solo le quedaba vivir de posibles contras. Escasa participación de Aitor, que apenas pudo conducir una transición, pero Nacho sí volvió a ser de los más activos en esos minutos finales. Sin mayor incidencia, sí logró dinamizar en cierta forma el ataque del equipo.

Borja por Djuka y Salvador por Gaspar. Dos cambios en el tiempo de descuento para reforzar el área ante cualquier opción de centro rival. Por el bien para los intereses rojiblancos, no tuvieron que hacer gala de su superioridad por alto.

Nota a David Gallego y el cuerpo técnico

Bien. No es ya por un tema de merecimientos o de estar más o menos acertado. El Sporting se llevó los tres puntos habiéndose adaptado al planteamiento de un rival que le puso las cosas difíciles tanto en ataque como en defensa. Los de Gallego no le perdieron la cara, y matizaron ciertas cuestiones de su plan habitual para poder hacer daño al rival. Y funcionó. Sin ser un partido para destacar por su falta de espectacularidad, sí fue una muestra más de lo serio y competitivo que es este equipo, incluso en días con menor brillo.

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