Las 4 claves de la victoria del Sporting
Sporting 1905
Artículo de opinión
21 May 2021. Actualizado a las 15:56 h.
Victoria fundamental para tachar días en el calendario. El Sporting se mantiene en puestos de promoción cuando solo restan dos fechas para finalizar el campeonato. Una victoria asentada en el acierto -esta vez sí- y en la confianza de un equipo que, con más o menos brillo, compite en cualquier escenario. Fórmula que nos ha traído hasta aquí en esta larga carrera de fondo en la que ya se vislumbra la meta. Analizamos algunas de las claves del triunfo rojiblanco en la tarde de ayer:
La clarividencia de Pedro
El asturiano fue una de las novedades en el once junto a la presencia de Guille Rosas en el lateral. Si bien se notó, tanto defensiva como ofensivamente, el trabajo del zaguero en ese sector diestro, el buen hacer del mediocentro influyó claramente en el desarrollo del partido para los rojiblancos. Cada recepción de balón de Pedro suponía acelerar la jugada, avanzar hacia posiciones de ataque, filtrar balones verticales que permitieran al Sporting asentarse en campo rival. Orden con balón e imaginación para buscar las zonas vulnerables del rival. Gallego ganó en recursos a la hora de construir sus ataques con un futbolista que cualquier entrenador agradece cuando está fino, y eso el Sporting lo nota muchísimo. Solo por remarcarlo, su partido brilló también en el plano defensivo, aunque resultaba considerable destacar el soplo de aire fresco que supuso con el curro en los pies.
Desconectados entre líneas
Si bien la presencia de Pedro permitió al Sporting sumar opciones con balón, lo cierto es que los de David Gallego mostraron de nuevo dificultades a la hora de encontrar ventajas a partir del último tercio. Los delanteros rojiblancos estaban demasiado aislados de la circulación de balón colectiva, con mucha distancia entre estos y los medios debido a la incapacidad de conectar ambas líneas a través de un enlace intermedio. En este punto, todas las miradas se centran en un Manu García tan necesario como intrascendente en la tarde de ayer. El ovetense es un jugador que bien puede solucionar las dificultades del equipo con balón acercándose a la base, pero cuando esto no es necesario, como podría ser en este duelo, su capacidad para encontrar los espacios entre líneas y una vez reciba allí juegue rápido es vital, pero no ha sido capaz de mostrarlo, lastrando las opciones ofensivas del equipo.
Atrevidos en la presión
En un sentido más defensivo, el Sporting se encontró en el equipo de Pepe Mel un espejo. Los grancanarios trataron de construir sus ataques desde el propio portero, mostrando un orden y una salida de balón trabajada y premeditada, lo que empujó a los de David Gallego a adelantar su bloque y presionar arriba para que el rival no pudiera llevar el partido a su contexto con facilidad. Dicha presión permitió esto, dificultar las posesiones amarillas, pero a su vez no terminó de suponer un punto diferencial en el encuentro. El Sporting no logró recuperar en zonas vulnerables, aunque sí provocó alguna pérdida en mitad de campo rival. No le perdió la cara al planteamiento del adversario insistiendo en una presión que se repitió a lo largo de los noventa minutos, también con ventaja en el marcador, algo que habla a las claras de la confianza en el plan de partido, por más que se optara por una vía no tan conservadora.
Acertados en transiciones
No fue un partido de excesivo ritmo, con dos equipos que buscaban crecer desde el balón y con circulaciones faltas de continuidad, pero quedó patente que ambos podían hacer mucho daño al otro si podían correr al espacio. La calidad individual de Las Palmas pudo costar más de un susto, mientras ya conocemos la capacidad de los rojiblancos para atacar en transición, hasta que llega el momento de finalizar las jugadas, aunque esta vez el acierto fue total (el único remate entre los tres palos acabó en gol). En la tarde de ayer, sobre todo destacándolo en el plano defensivo, el Sporting logró frenar las intenciones de los visitantes en estos ataques más verticales con espacios para correr. No fue la tónica habitual del partido, pero cada vez que la zaga rojiblanca tuvo que defender este tipo de acciones lo hizo con nota. Una temporada impecable atrás.
Los cambios
Nacho Méndez por Manu. Aportó frescura, movilidad y más presencia con balón el luanquín. Nacho favoreció el caudal de juego ofensivo de los suyos, participando en las posesiones rojiblancas y favoreciendo que el equipo pudiera llegar alguna vez de manera más clara hasta zona de tres cuartos. Cambió la dinámica de un Manu prácticamente irreconocible.
Pablo Pérez por Gaspar. Versión habitual del canterano, enérgico y entregado tanto en la presión como en las acciones con balón de la ofensiva rojiblanca. Un perfil muy diferente a Gaspar para aportar en otras cuestiones, y lo logró hacer.
Javi Fuego por Pedro. Cambio conservador para sumar trabajo y músculo en el centro del campo para tratar de mantener el resultado a favor en un contexto de partido de mayor contención. No logró destacar en los minutos que estuvo sobre el césped, pero su experiencia siempre suma.
Salvador por Aitor. Cambio en los últimos minutos de partido buscando arañar segundos de valor al crono.
Nota a David Gallego y el resto del cuerpo técnico
Suficiente. Se mejoró la imagen respecto a partidos recientes, siendo sólido atrás ?salvo algún error individual puntual- y con una cara ligeramente diferente en ataque, aunque esta segunda faceta sigue restando en la valoración del equipo. Al Sporting le sigue costando mucho generar peligro, y aunque esta vez se acertó, se llega al pitido final de nuevo con la sensación de que se va con lo justo en ese sentido. Victoria capital y con apuntes positivos a anotar, pero parece claro que hay amplio margen de mejora.
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