La Voz de Asturias

Las 4 claves de la victoria del Sporting

Sporting 1905

Dani Souto
Sporting

Artículo de análisis

27 Sep 2021. Actualizado a las 14:22 h.

Logró la remontada el Real Sporting de Gijón, algo que no sucedía desde el partido frente a la Ponferradina el pasado mes de octubre, también en El Molinón - Enrique Castro 'Quini'. Hace casi un año de aquello.

Un partido condicionado desde muy pronto con la expulsión de Escassi al poco de arrancar el encuentro. Esto marcó lo que sería el desarrollo del partido, que se agudizó además con el primer tanto del Málaga, lo cual empujó aún más a los de José Alberto a cerrarse en el entorno de su área. Aun así, el Sporting logró remontar, y vamos a condensar en 4 claves los por qué de este resultado:

Condicionados por la expulsión

Una expulsión suele cambiar los partidos casi siempre. Si esta es temprana, como el caso que nos ocupa, su influencia aumenta de manera exponencial. Más que por voluntad del propio Sporting sino por adaptación de su rival, el Málaga se parapetó en el entorno de su área, con dos líneas muy juntas cerca de la frontal, el bloque en muy pocos metros y todo enfocados en defender, primero el 0-0, y posteriormente el 0-1, que todavía les empujaba a remar más en este sentido.

La expulsión cambió el guion del encuentro, posiblemente de manera irrevocable. Y es que los andaluces mostraron su versión más defensiva hasta que se vieron por debajo en el marcador. Sin esa tarjeta roja el escenario seguro que hubiera sido otro, pero en ese juego de inferioridad y superioridad, cada uno utilizó sus cartas.

Gestión de la superioridad

Si algo se trasladó del campo a la grada fue la sensación de que el Sporting no terminó de exprimir al máximo esta situación de superioridad numérica. Primero, en un plano más defensivo; si bien los de David Gallego corregían correctamente tras la pérdida y recuperaban rápido estando bien posicionados para ello, en la acción del gol los errores en una jugada a balón parado fueron relevantes. Fruto de la desconcentración o la falta de tensión, la zaga rojiblanca se mostró demasiado frágil en un momento de peligro y cedió la opción a su rival de adelantarse en el marcador.

Más reconocible fue todo en ataque, con el equipo muy precipitado, mostrando un nerviosismo por terminar las jugadas lo antes posible, errando por ende en la toma de decisión.. no fue hasta el paso por vestuarios que todo pareció adecuarse más a la situación del partido, pero hubo fácilmente unos 45 minutos en los que el caos parecía apoderarse de los asturianos cuando la superioridad numérica debería conducir a todo lo contrario.

Cambio de chip en ataque

De esa primera parte más descontrolada, el Sporting pasó a una segunda donde aprendió a convivir con la superioridad numérica. El escenario era el mismo, la gestión del mismo radicalmente diferente. Los de David Gallego siguieron con su propuesta de situar muy abiertos y a mucha altura a sus laterales, que eran los encargados de dar amplitud para generar ciertas vigilancias -o cierta preocupación- en los laterales boquerones, lo cual podía suponer que el Málaga se estirara algo a lo ancho con el fin de generar más espacios por dentro, que fue por donde pasaban las opciones rojiblancas.

El Sporting acumulaba mucho jugador por dentro con capacidad para tirar desmarques cortos al interior del área, algo que se dio de manera algo más acompasada que en el primer tiempo, con una participación mayor tanto de Pablo García -especialmente- como de Bogdan. Todo ayudó a ver una mayor movilidad en ataque pero sobre todo una movilidad mucho más estructurada, pensada. Y esa fue la llave para abrir la puerta de Dani Martín.

La influencia de los cambios

Íntimamente relacionado con el párrafo anterior, cabe reseñar la importancia de los cambios de David Gallego, que interpretó bien la situación y generó que el contexto se terminara pareciendo a la fórmula que el catalán iba diseñando en su cabeza para romper el cerrojo rival. Especialmente dos modificaciones dieron sentido a esto: el de Campuzano por Aitor, sorprendiendo a la parroquia rojiblanca al producirse sobre la media hora de encuentro, y el de Gaspar por Puma.

Ambos con un mismo sentido: extraer de la ecuación a jugadores más verticales, más cercanos a la línea de cal, y buscar perfiles que cumplan más con lo destacado anteriormente; la interpretación de espacios por dentro, la capacidad asociativa en espacios reducidos y la inteligencia para trazar desmarques cortos en dirección a la portería rival. Así llegó el gol de Gaspar y por esta vía se vio un ataque mucho más dañino para el escenario de partido tan concreto que tocaba vivir.

Los cambios

Campuzano por Aitor. El futbolista catalán entró por decisión técnica de Gallego a la media hora de encuentro, buscando lo que el propio míster explicó en rueda de prensa: tener un perfil más interior, de jugar por dentro, que diera algo más al equipo en zona ancha, que se acumulara gente en el balcón del área. Campuzano cumplió con su rol, yendo de menos a más, al compás del resto del equipo. Más brillante con espacios que sin ellos, eso sí, pero hizo su cometido en el partido.

Gaspar por Puma. Intenciones similares de Gallego respecto al cambio anterior pero este ya en la segunda mitad. Gaspar hizo aquello que necesitaba el partido y que Puma no estaba dando, con el premio del gol incluido. Un partido redondo para el canterano y gris para un Puma que quizás en otro contexto podría haber mostrado más.

Berrocal y Kravets por Valiente y Pablo. Dos sustituciones casi con el tiempo cumplido. No tuvieron que intervenir.

Nota a David Gallego y el resto del cuerpo técnico

Notable. Una nota que se explica desde la aportación directa de la dirección de campo más que por el desempeño del equipo. El plan de partido se fue al traste al minuto 7, por lo que es imposible de valorar.

Es cierto que la primera parte la precipitación y el error en defensa deslucen la imagen general del Sporting, pero por la interpretación de la situación y la incidencia de los cambios para modificar y ajustar el ataque rojiblanco, esta vez sí, la mano de los entrenadores tuvo su peso en el marcador final. Intervencionismo desde el banquillo para superar un trago que podía haberse complicado. El cambio tanto mental como futbolístico tras el paso por vestuarios deja a las claras que esa charla e indicaciones tuvieron su efecto.

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