La Voz de Asturias

«Lo queremos todo y lo queremos ya»

Sporting 1905

David Herrero
Afición Sporting

Artículo de opinión

07 Oct 2021. Actualizado a las 12:03 h.

El sábado por la noche, después del empate frente al Amorebieta, me encontré en un conocido bar de copas de Gijón a dos jugadores del Sporting. Inmediatamente se lo comenté a un amigo, al que encontré más a mano, y este me respondió, a medio camino entre el enfado y la resignación, que le parecía muy bien que salieran por la noche pero que debían de hacerlo solo en caso de victoria y que si no pensaba yo lo mismo. En un primer momento le respondí que sí porque su pregunta no buscaba otra cosa que no fuera una confirmación de sus palabras, pero conforme pasaron los segundos me fui acercando al no o su variante más filosófica: no lo sé.

Tengo la impresión de que al Sporting le pedimos demasiado y al final nunca nos conformamos con nada o, lo que es peor aún, nos terminamos conformando con muy poco. Y aunque parezca imposible, las dos opciones conviven y gozan de mejor salud de la que deberían. Y es que al Sporting le pedimos victorias aunque su juego no nos convenza y cuando nos convence con más razón aún.

Le pedimos, con voz de mentiroso compulsivo, que si no es capaz de ganar, lo sea al menos de empatar y aun a sabiendas de que le reprocharemos ese empate en cuanto se nos presente la ocasión. Le pedimos que ascienda en octubre y no descienda en mayo. Le pedimos jugadores que ilusionen y si ilusionan que no se muevan de su sitio ni para cambiar de campo en el descanso. Le pedimos tantas cosas que yo ya me estoy planteando llegar a El Molinón con una pancarta que lleve impresa la frase de Cantinflas: “ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario”.

El problema de quererlo todo y quererlo ya, hoy, a lo sumo esta noche porque mañana ya es tarde, es que suele salir mal. A mí me pasó este domingo al llegar a casa después de cinco horas de tren. Me pasó que el lunes ya era tarde y tenía que poner esa misma noche toda la ropa a lavar porque al día siguiente sería más caro y lo de las horas valle y llanas sigo sin entenderlo y, sorpresa, salió mal. Me dispuse a sacar la ropa una vez terminó de retorcerse en ese cubículo más propio de una película de ciencia ficción que de una casa de veinteañeros y la víctima de mis prisas fue una camiseta del Sporting (primera equipación de la temporada 2016/2017) que sufrió en sus propias carnes el desgarro de la letra “o” de “Gijón”.

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