«Las 4 claves de la derrota del Sporting contra 10 futbolistas»
Sporting 1905
Texto de análisis
05 Feb 2023. Actualizado a las 13:40 h.
Sin recompensa se fue el Real Sporting de Gijón de su visita a Butarque. Una que, a tenor de lo visto durante los 90 minutos, no hubiera merecido. El conjunto rojiblanco no supo sacar provecho de la superioridad numérica que tuvo durante cerca de una hora de partido, con muchas dudas en el ambiente sobre la propuesta de juego de Miguel Ángel Ramírez en el que todavía es su tercer encuentro de liga en el banquillo. Analizamos en base a 4 claves destacadas los motivos de dicha derrota:
Desconectados al inicio del partido
El gol fue el peor de los castigos, pero la forma en que se dio evidenció lo inactivo que salió el equipo en los primeros minutos. Parecía evidente que al Sporting le había costado arrancar por la lentitud en su juego y -para colmo- sus erráticas decisiones y acciones técnicas básicas, pero la mala defensa en la acción del gol, lenta para salir de la zona del área pequeña tras un despeje y poco intensa para encimar sobre la segunda acción por parte de los jugadores más cercanos, despertó del letargo en un partido que estaba marcado a la hora de la siesta, casi de forma literal.
Una falta de intensidad imperdonable en cualquier tramo de un encuentro, pero más si cabe en su comienzo, donde un castigo como el de Butarque con gol en menos de 5 minutos puede resultar definitivo -como lo fue- para el resultado. Que el Leganés ganara la gran mayoría de los duelos no parece casualidad, sino consecuencia de esta falta de intensidad general.
Presión alta desaprovechada
Quizás sea la única nota positiva a la que nos podemos agarrar, y eso que duró apenas el tramo entre que el Sporting "despertó" y la expulsión rival, que modificó "la hoja de ruta", como dijo Ramírez, pero del Leganés. El conjunto rojiblanco consiguió recuperar varias veces la posesión de balón en campo rival durante estos minutos, fruto de una presión bien orientada por sus puntas y un emparejamiento con marcas individuales en las sucesivas líneas de los madrileños.
Otero, Nacho Martín, Pedro.. Todos recuperaron balones que indicaban peligro inminente para los locales, pero este nunca llegó; la falta de sensibilidad en el pase o la errática lectura de las jugadas impidieron que el Sporting siquiera lograra rematar a puerta en esas transiciones ofensivas que tanto rédito podían haber dado. Se quedó en el quiero y no puedo; trágico. En cuanto los de Idiakez se echaron atrás y juntaron a su equipo en campo propio, buscando contragolpes con envíos directos, ya no hubo opción a presionar.
Bajo ritmo de circulación de balón sin aprovechar la superioridad numérica
Más allá de la falta de intensidad inicial, el Sporting volvió a mostrar síntomas de dificultad en sus primeros pases. Cuando conseguían superar la línea de presión local se notaba y mucho, pero esta circunstancia tampoco se dio con mucha frecuencia. El ritmo de pases entre los centrales no fue el indicado, dejando un juego plano que dificultaba la salida por los carriles exteriores, donde además tanto Diego Sánchez como Guille Rosas no conseguían encontrar apoyos por delante, y tampoco conseguían conectar con el centro del campo, donde el novedoso rol de Cristo no funcionó. Ya con un hombre más la exigencia en la primera línea desapareció, pero el ritmo con balón ganaba peso en campo rival para generar desajustes en las marcas madrileñas, circunstancia que tampoco tuvo desarrollo por la falta de ideas y por la peor ejecución técnica, que en el día de ayer fue paupérrima.
Centros al área como única alternativa
Precisamente la baja circulación mencionada en la clave anterior impidió que se generasen suficientes situaciones de ventaja también en los pasillos exteriores como para generar peligro desde los centros al área. Fue en una de estas jugadas en la que llegó la mejor -y única- ocasión rojiblanca del partido. Caudal claramente insuficiente para darle la vuelta al partido, más aún cuando se asumió como plan A desde el comienzo de la segunda parte. Un plan A sin alternativa y cuya reacción tampoco fue acertada en tiempo. Ramírez estuvo rápido para incluir a Cote con el objetivo de sacar tajada de su golpeo de zurda, pero la presencia rojiblanca fue prácticamente nula hasta la entrada de Djuka (min. 58) y posterior de Jeraldino (min. 70), momento hasta el cual mantuvo una línea de tres centrales innecesaria.
Los cambios
Cote por Diego. Dio vida a la banda izquierda y tuvo mucha presencia en el ataque del Sporting a partir de sus centros, aunque no llegó a estar tan acertado como en otras citas.
Jordan y Djuka por Cristo y Campuzano. Ambos mejoraron a los sustituidos, Jordan entrando mucho en juego buscando desequilibrar en espacios reducidos y Djuka permitiendo fijar a los centrales en el área. Sin embargo, ninguno terminó de dar el plus necesario a los ataques rojiblancos.
Jeraldino por Insua. Renuncia a los tres centrales para ganar presencia en el área, aunque tarde. Tuvo la mejor ocasión del partido y la erró. Poco más llegó a hacer en el encuentro.
Zarfino por Nacho. Cambio en el tramo final del partido sin tiempo para influir en el mismo.
Nota a Miguel Ángel Ramírez y el resto del cuerpo técnico:
Insuficiente. El equipo no salió activo, pero el plan de partido desarrollado durante la primera media hora de encuentro tampoco daba especial rédito, pesando más las dificultades en su ejecución que los beneficios del mismo. Del mismo modo, tampoco se supo sacar tajada de la superioridad numérica ni en forma ni, más preocupante, en tiempo.
El equipo no estuvo en disposición de llevarse nada de Butarque ni jugando con uno más. No hay sensación peor. La afición del Sporting sí llora y también factura, y comienza a pasársela a un entrenador recién llegado sin apenas margen para nada.
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El juvenil de Isma Piñera llega con 1 punto de ventaja sobre el Deportivo y el Celta de Vigo con los mismos partidos disputados. El Racing se encuentra a 11 puntos y tanto Oviedo como Lugo a 14 y 19 puntos con un partido más.