«Las 4 claves de la derrota del Sporting»
Sporting 1905
Texto de análisis
06 Mar 2023. Actualizado a las 21:23 h.
Claros y oscuros en la derrota del Real Sporting de Gijón a manos del Albacete BP en el Carlos Belmonte. Los de Miguel Ángel Ramírez ofrecieron una mejor versión colectiva de lo que venían siendo sus partidos recientes lejos de El Molinón - Enrique Castro 'Quini', pero de nuevo las áreas marcaron una vez más el signo del encuentro. Una leve mejora en el juego no suficiente como para compensar los errores. Analizamos en base a 4 claves destacadas los motivos de la derrota rojiblanca:
Buena presión alta inicial
El partido tuvo varias fases en su desarrollo, marcado por un inicio frenético por parte de ambos equipos y una energía que iría reduciéndose con el paso de los minutos, respondiendo a la lógica. En ese juego 'de tú a tú', el Sporting se mostró agresivo en la presión alta sobre su rival. De hecho, el primer conato de peligro rojiblanco llega tras una recuperación de Juan Otero sobre el central más retrasado de los manchegos, consiguiendo atacar hacia portería y asistir a Djuka, aunque la jugada no terminó de la forma más precisa posible. Ramírez quiso orientar la presión hacia una única dirección, con la instrucción clara a Uros de evitar el pase de retorno hacia el central sin balón para que el equipo fuera valiente en su defensa hacia adelante dejando liberado al lateral del lado contrario y evitando la posibilidad de realizar un cambio de orientación. Presión clave para la mejor versión del Sporting en el inicio de partido, especialmente.
Verticales por dentro para mejorar con balón
En lo que podría definirse como la cara b de la presión, el Sporting también mostró cierta evolución. La salida de balón desde atrás fue más limpia, con protagonismo para los centrales, valientes a la hora de dividir en conducción, así como del punta, Uros Djurdjevic. El Sporting estiró mucho al Albacete atrayendo la presión local con su combinación paciente pero ajustada en ritmo en su primera línea, mientras los futbolistas de ataque partían de posiciones muy alejadas a la de su zaga para así dotar de profundidad al equipo y hundir a la defensa manchega. Desde ese posicionamiento se generaron amplios espacios entre líneas, los cuales habitualmente atacó el montenegrino con agresivos movimientos de apoyo que le permitían ser opción de pase y descarga posterior directamente desde los centrales. Un envío totalmente vertical de varios metros por dentro que supuso un paso al frente de los rojiblancos en este aspecto.
Sin peligro ni continuidad en el último tercio
La continuación a la citada descarga de Djuka ya no fue tan positiva. Bien por error en la entrega, un mal posicionamiento en los jugadores de alrededor o unos duelos ante balones divididos que no se terminaron de ganar, al Sporting le costó traducir ese buen primer pase vertical en continuidad en el juego asociativo en campo rival. Esto limitó las posibilidades de llegar en buenas situaciones al ataque. Para cuando el escenario del partido cambió en el segundo tiempo tras el repliegue voluntario del Albacete, a los asturianos les siguió costando un mundo conseguir continuidad y amenaza de cara al último tercio. Calidad individual, automatismos, ratio de aciertos - errores.. Muchos factores y todos ellos tendrán su incidencia, pero al Sporting se le volvió a hacer de noche de cara al área rival. Mal síntoma ya conocido.
Errores imperdonables que valen puntos
El partido en el aspecto defensivo estuvo tan deslucido como en área rival. El Sporting pecó de falta de contundencia tanto en los duelos individuales como en el trabajo colectivo. Los dos goles manchegos llegan precedidos de claros errores propios, uno más defensivo en la acción a balón parado y otro ofensivo al sumar una pérdida con el equipo saliendo en transición. Si bien el Albacete demostró tener más nivel en su línea de ataque, que superó siempre a la zaga asturiana, los de Albés sumaron prácticamente las mismas ocasiones que los de Ramírez si sacamos de la ecuación esos dos errores groseros. Pero al final son estos los que marcan un partido; errores que no te puedes permitir y menos en la situación actual del equipo.
Los cambios
Varane y Jordan por Jony y Pedro. Piernas frescas en banda y el centro del campo. Jordan no estuvo del todo acertado, pero mejorar esta versión de Jony no parecía complicado. En el caso de Pedro, Varane logró aportar esa cuota de trabajo con y sin balón, siendo sustituido el único futbolista condicionado por una amonestación.
Campuzano por Otero. Campu se ubicó ligeramente escorado en derecha, con un posicionamiento más centrado que el del colombiano, cediendo las situaciones de centro para los laterales, que ganaron protagonismo. Aun así, el catalán tampoco logró entrar demasiado en juego.
Milo y Queipo por Rivera y Cristo. Toda la carne en el asador en los últimos minutos, haciendo saltar el sistema táctico por los aires en busca del gol del empate. Milo tuvo un cabezazo final, pero ninguno estuvo en posición de cumplir con ese complicado cometido.
Nota a Miguel Ángel Ramírez y el resto del cuerpo técnico:
Insuficiente. Mejoría, especialmente en el aspecto con balón, pero que no compensó una sensación de fragilidad defensiva que se vio aderezada con errores con valor de gol en contra. Mientras el Sporting va dando pasos en la dirección que quiere para proponer el estilo de juego que quiere desarrollar el míster, el equipo no se puede permitir perder el nivel defensivo que esta vez te impidió sacar algo de uno de los mejores locales de la categoría. Evolución, que hay que valorar, pero se debe mantener la exigencia. Este equipo debe dar más de sí individual y colectivamente. Lo que no queremos ahora son más sustos como los del año pasado.