La Voz de Asturias

«Las 4 claves de la victoria del Sporting y del notable a Ramírez»

Sporting 1905

Dani Souto

Texto de análisis

29 Oct 2023. Actualizado a las 21:23 h.

Victoria de prestigio la del Real Sporting de Gijón ayer frente al RCD Espanyol, un candidato al ascenso que prácticamente convive con esa exigencia. Los de Miguel Ángel Ramírez alternaron fases de mayor dominio con otras de relevancia defensiva y ataques al contragolpe, siendo sólido y efectivo para cimentar una nueva victoria en El Molinón - Enrique Castro 'Quini', donde aún no conocen la derrota. Analizamos en 4 claves destacadas los motivos de esta victoria:

Camaleónicos en el plan con balón

El Sporting volvió a salir con la idea de tener sus fases de dominio desde la alternancia del juego combinativo y los envíos más directos. Pases de un lado a otro en la línea defensiva para buscar espacios y, si había opción de avanzar en corto, priorizarlo. En algunas ocasiones lo logró, sobre todo por izquierda con las subidas de José Ángel 'Cote', pero el orden del Espanyol para marcar esas opciones en corto obligaron al Sporting a buscar esos pases intermedios, lo cual se volvió a demostrar que no les inquieta. Ese envío a la zona de Otero y Campuzano, también con Gaspar flotando entre líneas, permitió ese avance vertical de los rojiblancos que puso en problemas a los de Luis García.

El equipo se entiende y eso se demuestra en la ejecución de este tipo de jugadas, que dependen mucho del posicionamiento, los movimientos y los duelos para que salgan correctamente.

Defensa del pase interior

Fue sin duda el principal escollo que planteó el Espanyol. Los de Luis García hacían prácticamente un sistema espejo al Sporting en ataque con la presencia por dentro del teórico extremo Puado -prácticamente a lo Gaspar-, juntándolo con Braithwaite y Pere Milla, mientras por su lado -el izquierdo- era el lateral quien daba amplitud y por derecha aparecía un Jofre muchas veces liberado. Esa disposición fue lo que más trajo de cabeza al Sporting, no por sorpresa, pues el cuerpo técnico lo tenía planeado y de hecho, como explicó Ramírez en rueda de prensa, había ideado cómo frenarlo, repartiendo la responsabilidad entre 4 jugadores del sector diestro de la defensa rojiblanca según dónde se posicionara Puado. Las correcciones fueron constantes en este sentido. Porque el '7' y capitán del Espanyol logró recibir con posibilidad de girarse en muchas ocasiones entre líneas, aunque con el paso de los minutos su incidencia se fue diluyendo.

No fue el único, también los delanteros, Braithwaite y Pere, fueron receptores por dentro de ese pase vertical que tanto daño hace en esa zona. Fue la cuestión que más debió trabajar el Sporting por corregir, aunque esta vez no tuviera su reflejo en el marcador.

Agresivos en las transiciones ofensivas

Con un escenario de partido en el que el grueso de la posesión perteneció a los catalanes, el Sporting supo sacar tajada de ello mostrándose firme en su defensa con un bloque medio-bajo y amenazando durante todo el partido en las transiciones ofensivas. Las contras fueron generadoras de los mejores acercamientos de los rojiblancos, llegando especialmente por fuera, como mandan los cánones, tanto la banda de Gaspar y Cote como la de Hassan fueron incisivos puñales en busca de esos ataques verticales que tanto dañaron al Espanyol.

Sin quitar mérito al papel de los delanteros y su trabajo en la presión que, en otro tipo de transición, tras recuperar la posesión en campo rival, también hicieron daño, con la muestra especialmente del primer gol, en el que participan ambos siendo clave en esa agresividad bien entendida.

Efectivos en las áreas como 'marca registrada'

Lo estamos tomando por costumbre, pero al menos esta es positiva. El Sporting no gozó de un gran número de ocasiones o de remates a portería -de hecho entre palos lanzó 3 veces- y sin embargo firmó un 2-0 sólido y hasta contundente. ¿Cómo? Pues nuevamente acertando en la definición, con clase como el 1-0 en un mano a mano de Otero o sacándose un gol de la chistera en una jugada de estrategia como el 2-0 de Campuzano. Una efectividad en un área que también se trasladó a la otra, algo igualmente clave.

El Sporting fue sólido en la defensa del área ante un gran rival que lógicamente también se generó sus acercamientos con peligro, pero que no hizo trabajar en exceso a un gran Yáñez -otra vez-. Sólo esa acción del penalti, fruto de una jugada desafortunada, dio una de cal y una de arena, por su desarrollo y la posterior parada del meta rojiblanco; salvador. Un buen Sporting en líneas generales en defensa, superando algunas de las dificultades del partido, y efectivo en ataque.

Los cambios

Varane por Mesa. Piernas frescas para el centro del campo en una fase del partido que necesitaba de trabajo defensivo y de abarcar cuantos más metros mejor. Y el francés cumplió con el cometido.

Queipo y Djuka por Otero y Campuzano. Cambio de perfiles en ataque, buscando ser más efectivo a las contras, pero ninguno de ellos sumó especial relevancia en ataque. Mal sabor de boca además para un Djuka que cometió un penalti evitable.

Cali y Rivera por Pascanu y Gaspar. Cambios en los últimos minutos con una clara voluntad defensiva de cara a ganar solidez en el área y preservar el resultado.

Nota a Miguel Ángel Ramírez y el resto del cuerpo técnico

Notable. El Sporting jugó desde un inicio con dos alternativas en su plan, una más protagonista y otra más defensiva y reactiva y fue ejecutando la que más le convenía según el momento del partido.

No sólo eso, sino que lo hizo con efectividad, siendo sólido en defensa en líneas generales y resolutivo en campo contrario aun sin ser un día de gran generación ofensiva -el rival también cuenta en esto-. Sólo algún desajuste en la primera mitad ensombrece un gran trabajo colectivo. Toca seguir por esta senda.

 
 

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