La Voz de Asturias

«Las 4 claves del empate del Sporting y del aprobado a Ramírez»

Sporting 1905

Dani Souto
Miguel Ángel Ramírez

Texto de análisis

21 Dec 2023. Actualizado a las 23:04 h.

Cerrar el año con un empate en Ipurua que te hace escalar hasta posiciones de ascenso directo, aunque sea momentáneamente, no parece mal negocio. Sin embargo, las tablas que firmaron anoche Real Sporting de Gijón y SD Eibar dejaron un regusto amargo en la parroquia rojiblanca. Y no tanto por demérito propio, sino por cuestiones ajenas. Aun así, fue un partido que exigió un alto grado de trabajo defensivo, poco lucido con balón, pero con una versión igualmente competitiva. Esto último, en sintonía con el Sporting de esta temporada. Analizamos en base a 4 claves los aspectos más destacados de este empate en clave sportinguista:

Inferioridad en los pasillos interiores

En el juego de espacios, inferioridades y superioridades numéricas que tanto define a Miguel Ángel Ramírez, en esta ocasión la moneda salió cruz. Aunque no tuvo nada de azaroso. El Eibar formó claramente con una línea de 3 mediapuntas que, junto a su delantero centro, también muy móvil, acumularon muchos efectivos por el carril central escalonándose a diferentes alturas para buscar la espalda del doble pivote rojiblanco y situarse lo suficientemente lejos de los centrales, mientras otro compañero los fijaba. Todo ello además del doble pivote armero, conformado por el avilesino Sergio Álvarez y Matheus. Unos movimientos bien orquestados por la zona ancha que permitía la recepción en corto y circulación de los de Etxeberría.

Una vez el balón llegaba a esa zona interior, era habitual buscar el cambio de orientación hacia la incorporación de los laterales, que subían hasta el último tercio e incluso en ocasiones buscaban la espalda de Cote -especialmente- y Pascanu. Automáticamente, totalmente asimilado, cuando esto iba a ocurrir el extremo de ese lado, que partía de posiciones interiores como venimos diciendo, se dejaba caer al costado para buscar superioridad numérica contra el lateral. El Sporting apenas pudo frenar ese juego interior, pero sí estuvo muy solidario en las ayudas para corregir ese desajuste que provocaban los armeros cuando el balón iba hacia los flancos. El buen trabajo defensivo de los rojiblancos logró frenar a tiempo la gran amenaza de los locales.

Gran defensa del área y en anticipación

Siguiendo con el trabajo defensivo, el Sporting tuvo que pasar largos tramos del encuentro sin balón, y en esas jugadas del Eibar que desembocaban en las bandas, los rojiblancos se vieron obligados a hacerse fuertes en el interior del área. Por algo el conjunto vasco es el que más centros laterales cuelga al área rival del campeonato, como advirtió Ramírez en la previa. En ese contexto, Cali Izquierdoz estuvo imperial, demostrando por qué es también uno de los principales dominadores del juego aéreo de Segunda.

Partido inmaculado en ese sentido del capitán argentino. Todo ello sin restar mérito a la actuación de Róber Pier, igualmente sólido en los duelos -salvando alguna in extremis- y especialmente expeditivo saliendo de zona en la anticipación. El eje de la defensa rojiblanca no concedió ni una en Ipurua.

Salida bajo presión sin capacidad de avance

En cuanto al plan con balón, el Sporting mostró algunas convicciones marcadas, pero no consiguió tener la continuidad deseada. Tuvo sus momentos, con posesiones más largas especialmente con el marcador empatado, pero apenas logró trenzar algún que otro ataque posicional desde la combinación. Eso sí, los de Ramírez insistieron en salir jugando desde atrás cada vez que tocaba reiniciar el juego desde Yáñez. Es cierto que costó alguna pérdida que estuvo a punto de traducirse en desastre, como una de Rivera en el primer tiempo u otra de Nacho Méndez que acabó en falta desde la frontal. Obviamente no es lo deseable, pero forma parte del riesgo asumido.

Sin embargo, la buena presión alta del Eibar con marcajes individuales y nuevamente superando en efectivos por el carril central, impidió que el doble pivote rojiblanco pudiera girarse y con una salida limpia de los asturianos. Buenas intenciones, como las de otros días, pero que terminaban en envíos largos más forzados que dirigidos. Escasas veces se llegó a campo rival en combinación.

Transiciones y desequilibrio exterior sin remate

Por contra, sí fue una vía de ataque más efectiva la transición. Más allá del gol de Campuzano, que viene en una de estas jugadas, aunque haciendo que un despeje de Róber Pier tuviera valor de asistencia, el Sporting tuvo sus opciones cuando consiguió correr con espacios y en vertical, a pocos toques. Sólo así y encontrando a Hassan en muchas de estas acciones, pudiendo recibir en mitad de campo rival y desequilibrar con su velocísima conducción, se dieron las principales amenazas ofensivas de un Sporting más plano con balón de lo que venía siendo habitual al no poder superar la presión azulgrana.

Lo que faltó sí fue lo de otras veces; capacidad para definir dichas acciones. Salvo el gol de Campuzano, en el que lo hizo todo perfecto, esa finura en los últimos metros volvió a brillar por su ausencia.

Los cambios

Djuka por Campuzano. Sustitución al descanso por motivos físicos que no logró mejorar el rendimiento de los primeros 45 minutos.

Varane por Christian Rivera. Entró para dar refresco en la zona media y fue protagonista de la polémica arbitral.

Villalba y Álex Lozano por Gaspar y Hassan. Refresco en las bandas de cara a los últimos minutos, calcando prácticamente los roles, pero sin incidencia en el poco tiempo que dispusieron.

Esteban Lozano por Juan Otero. Últimos minutos para ganar un cabeceador en el área. De hecho, algún cabezazo logró conectar, el cual era su cometido en los menos de 10 minutos que tenía, aunque no consiguió mayor premio.

Nota a Miguel Ángel Ramírez y el resto del cuerpo técnico

Suficiente. Partido de muchas dificultades, arbitraje al margen, con luces y sombras en clave rojiblanca. Quiso ser propositivo y en un inicio buscó ser el equipo dominador, aunque tuvo que descartar pronto la idea. Igualmente, tuvo amenaza en las transiciones y el juego exterior, aunque con balón fuera un partido poco lucido.

Las superioridades por dentro desde la disposición táctica fueron un quebradero de cabeza. El Sporting supo solventarlo de la mejor manera que pudo y estuvo impecable en el interior de su área. No así en la contraria. Partido de los de arremangarse y bajar al barro que se sacó adelante con oficio. Una lástima que en cuanto a resultado se viera tan condicionado por algo ajeno, pues incluso podría haberse logrado la victoria en un campo complicado sin haber hecho un partido precisamente para recordar.

 

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