La Voz de Asturias

Las 4 claves del empate del Sporting y del aprobado a Albés

Sporting 1905

Dani Souto
Rubén Albés

Texto de análisis

01 Sep 2024. Actualizado a las 16:10 h.

Destacaba Rubén Albés tras el partido que el Real Sporting de Gijón obtuvo «un punto de alma», pero especialmente de «progresión» en su visita a la casa de la UD Almería. Un encuentro con muchas fases diferenciadas y exigencias marcadas en defensa y ataque que el cuadro rojiblanco solventó con éxito en el marcador, aunque mostrando diferentes puntos de acierto en la ejecución. Analizamos en 4 claves tácticas destacadas el empate de los asturianos ante los andaluces:

Los pases entre líneas y la contundencia en el área; los lunares defensivos

El Sporting atravesó diferentes momentos en el grueso de los 90 minutos en los que se vio muy exigido defensivamente, aunque en diversos contextos. En el primer tiempo, con un Albés que anticipó la influencia del juego interior del Almería retrasando a Olaetxea entre Diego y Curbelo sin balón cuando los locales pasaban la divisoria -algo que ya había hecho un tiempo ante el Eldense-, formando con un doble pivote definido y una línea de tres centrales por detrás, la defensa entre líneas fue la que más dificultades puso a la labor defensiva rojiblanca. Los de Rubi encontraban espacios a la espalda del pivote en sus centrocampistas y podían girar el juego en una zona vulnerable para los de Albés, siendo a su vez la más poblada. Algo llamativo ya que los locales iniciaban sus jugadas sumando futbolistas en primera línea para tener superioridad ante la presión rojiblanca y, aun así, con menos efectivos, lograban encontrar esos espacios.

En el segundo tiempo, con más espacios y opciones de verticalizar, las transiciones fueron protagonistas, pero donde más dificultades se le intuyeron a los rojiblancos fue en la defensa del área. La falta de contundencia marcó varias acciones de peligro de los locales, mientras que las jugadas a balón parado, que fueron una constante en los 90', también supusieron más de una dificultad, aunque finalmente -para fortuna propia- ninguna acabase en gol. Otras ocasiones las desbarataron como correspondía unos excelsos Olaetxea y Yáñez, que convirtieron sus intervenciones en un valioso punto. Fueron las notas individuales a rescatar en este sentido.

Las pérdidas, el gran mal a corregir

Lo había resaltado Rubén Albés como uno de los principales puntos de mejora que necesita el equipo. Un análisis que se extrae desde la pretemporada y que también es aplicable a estas tres primeras jornadas. Su incidencia, sin embargo, fue total en este encuentro. Un error en salida de balón de un Róber Pier que evidenció la lejanía de su pico de forma condenó al Sporting en una jugada que dejó en bandeja el gol a los locales. Algo evitable a todas luces y que este equipo, con su voluntad de combinar juego en corto y largo, no parece tener reparos para poder corregir. Pero resulta muy importante poder hacerlo.

Amenaza al espacio y fútbol control

La primera vía de amenaza del Sporting en el partido, que sirvió para advertir a un Almería siempre valiente con su bloque adelantado, fueron los desmarques de ruptura de Otero -especialmente del colombiano, aunque también de Dubasin- al espacio que había a la espalda de la zaga local. Una circunstancia que no consiguió convertirse en gol en esos envíos directos desde la línea defensiva por la falta de acierto en la definición, pero que abrieron la puerta al empate en una transición con pase raso de Gelabert a la ruptura de Dubasin. Incidiendo en esa vulnerabilidad de los locales.

Un aspecto que no estuvo reñido con fases de mayor control en el encuentro. Y es que otro momento en el que los de Albés lograron llevar el partido a su terreno fue cuando se adueñaron del balón, con un ritmo lento de circulación que en la noche de ayer les favorecía y tejiendo posesiones largas que permitían atacar y a la par defenderse a los asturianos desde el balón al despojárselo a un Almería que lo quería para construir su juego y quedó mermado desde entonces en sus posibilidades ofensivas. Algo que se echó en falta en cierta manera en la segunda mitad, con el partido más descontrolado y abierto a que ocurriera cualquier cosa.

Margen de mejora en los últimos metros

Nuevamente, en lo positivo el Sporting mostró diferentes vías para llegar al último tercio, ya fuera a través del juego directo, como comentamos anteriormente, a través de ataques posicionales acabando por dentro o bien con la incorporación de los laterales, ayer mucho más activo en este sentido el perfil diestro con Guille Rosas. Sin embargo, a los rojiblancos les volvió a faltar un punto más de agresividad y calidad en las finalizaciones. El equipo tuvo varias situaciones francas para acabar las jugadas en botas de diferentes futbolistas que no tuvieron la pegada suficiente para poder convertirse en algo más. Decía Albés que están trabajando en este aspecto durante la semana, y deberán seguir haciéndolo, pues es algo vital en pos de ganar eficacia en área rival.

Los cambios

Pablo García y Queipo por Cote y Gaspar. Cambio de lateral, con un Cote desgastado físicamente pero que, sobre todo, vino propiciado por la amarilla que arrastraba el de Roces. El plan no varió con esta sustitución. En banda, un perfil diferente con Queipo dando mayor amplitud que Gaspar, sumando su frescura para las posibles transiciones y especialmente las ayudas defensivas.

Róber Pier y Gelabert por Curbelo y Nacho Méndez. Nuevamente misma motivación, con la amarilla de Curbelo que propició el estreno de Pier, que en lo individual quedó marcado por el error en salida y alguna situación de área no defendida con la contundencia necesaria. Se le notó fuera de forma. En la mediapunta, mayor intención ofensiva para un partido que se iba rompiendo con la capacidad de pase de Gelabert, que logró marcar diferencias.

Campuzano por Bernal. Cambio de sistema, con 4 hombres de ataque en busca del gol del empate, que llevó su firma al acompañar inteligentemente un gran desmarque de Dubasin al espacio asistido por Gelabert. Tuvo su impacto directo.

Nota a Rubén Albés y el resto del cuerpo técnico

Suficiente. Buena lectura del partido por parte del cuerpo técnico, interpretando y atacando la vulnerabilidad del rival en el juego directo y siendo capaz también de despojarle del balón en un largo tramo del encuentro. Defensivamente también acertó con su plan, que ya apunta a ser habitual, de poblar el centro, utilizando a Olaetxea de central en cada jugada ofensiva del rival, pero aquí se encontraron las principales dificultades del equipo, especialmente en la defensa entre líneas y la falta de contundencia en área propia. Cuestiones que se sumaron a dos aspectos que el propio técnico incidía recientemente que había que mejorar, como la salida de balón, algo colectivo por más que el error llegara individualmente, y la definición en los últimos metros. Luces y sombras en un partido bien valorado en su resultado por la entidad del rival y el estreno lejos de El Molinón, pero que igualmente evidencia que aún queda mucho por hacer.


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