Las 3 claves de una victoria «efectiva» del Sporting, que avanza en la Copa del Rey
Sporting 1905
Texto de análisis
01 Nov 2024. Actualizado a las 11:11 h.
El Real Sporting de Gijón cubrió expediente en su visita a Soria superando por la mínima al CD Numancia para poder avanzar de ronda en la Copa del Rey. Lo hizo, eso sí, sin sobresaltos reseñables y especialmente cumpliendo con el objetivo de poder realizar numerosas rotaciones que permitieron dar descansos necesarios. Todo ello en un partido disputado, pero sin demasiada historia. Analizamos en 3 claves tácticas destacadas la victoria rojiblanca:
Deficiencias de inicio en el juego directo
El partido estuvo marcado de inicio por la alta intensidad desplegada por el Numancia en esos primeros compases. Aprovechando la frescura de esos minutos, los jugadores rojillos apretaban cada balón, presionaban alto la salida desde atrás sportinguista y trataban de conseguir una 'mini victoria' en cada duelo como si fuera una batalla. Una propuesta que exige un gran desgaste pero que a su vez retroalimenta que se dé más ese fútbol, forzando al rival a jugar incómodo y provocando con ello más balones divididos, imprecisiones y disputas. El Sporting no pudo escapar de ese contexto en los primeros minutos, recurriendo en mayor medida al juego directo como vía para tratar de llegar a área rival. Ahí se dieron dos circunstancias; por un lado, los envíos siempre buscaron la espalda de la defensa numantina, sin apenas opciones para buscar a una referencia como Caicedo que pudiera imponerse en algún duelo y a partir de ahí crecer, siendo pases mucho más sencillos de defender y que requieren de una gran precisión, pero, por otro lado y entroncando con esto, requieren a su vez de una gran coordinación entre el que ejecuta el pase y el que lanza la carrera a tiempo para ganar ese espacio a la espalda de la línea defensiva pudiendo llegar con éxito al balón antes que la vigilancia del guardameta rival. Una circunstancia que no se dio y que, como señaló el propio Rubén Albés en rueda de prensa, impidió sacar tajada y tener continuidad a partir del juego directo en ese primer tercio de partido.
Mejora progresiva en el plano asociativo
Las energías del Numancia fueron alterando su plan sin balón. Tras un inicio de numerosas interrupciones que restaban continuidad al juego y una elevada intensidad que condicionó la propuesta rojiblanca, los minutos y los esfuerzos fueron obligando a que los rojillos fueran ordenándose cada vez más por detrás del balón. Ahí, el Sporting pudo ir adueñándose poco a poco de la posesión, metiendo a los locales en su mitad de campo y esta vez sí encontrando opciones para combinar por dentro y poder desarrollar un juego más controlado y preciso, aunque igualmente fuera mejorable en esto último. No fue un camino de rosas, pero los de Albés fueron templando el ritmo de partido y llevando el protagonismo hasta que poco a poco aparecían situaciones de ventaja, especialmente por los costados. A través de varios centros laterales, con la presencia de Cote y Kevin en uno y otro lado, fueron llegando las primeras ocasiones. Ya en la segunda mitad, cada vez con más espacios incluso para transitar por fuera, llegó por esta vía la acción del único gol del encuentro, a centro de Queipo y remate de primeras tras una gran anticipación de Oyón.
Consistencia defensiva a partir de los duelos
Un partido que, más allá de su adaptación al contexto, resalta por su solidez atrás. El Sporting apenas pasó apuros en el partido ante un rival que tenía claro su plan de juego, apostando por los envíos directos para tratar de comprometer a una zaga sólida en este aspecto. La apuesta por Maras y Kembo en la demarcación de centrales respondía bien a ese escenario esperado, haciendo que el Numancia apenas pudiera inquietar como pretendía. Un Sporting que se mostró contundente en cuestión de duelos y que estuvo relativa y suficientemente bien coordinado en las ayudas ante posibles segundas jugadas para impedir que los locales desarrollasen su propuesta.
Los cambios
Campuzano, Olaetxea y Otero por Dubasin, Mbemba y Caicedo. Reparto de minutos en los cambios, sólo condicionado en la amarilla de Mbemba, para evitar posibles sanciones, que prácticamente minimizaron el impacto sobre los más exigidos, pensando tanto en los que entraban como en los que habían iniciado, sobre todo un exigido Dubasin.
Nota a Albés y al resto del cuerpo técnico
Suficiente. Fue un partido en el que cumplieron los mínimos y se fueron tachando uno a uno los objetivos marcados, especialmente el del reparto de minutos, desembocando en el pase de ronda, que era lo fundamental. Más allá de esto, en lo estrictamente futbolístico, no será un partido que pase a formar parte del recuerdo colectivo. El Sporting presentó problemas de inicio ante la intensa propuesta rival, sin estar fino en el juego directo, y cuando pudo controlar y combinar, sin ser especialmente preciso, sí logró y supo sacar tajada lo suficiente como para llevarse el partido. Eso sí, sin exceso de brillo o lucidez. Sí cabe destacar el papel defensivo del equipo en este tipo de partidos trampa que se te puede complicar si no juegas con la concentración necesaria. En ese sentido, el Sporting asentó su victoria en su buen hacer atrás. Lo suficiente para sellar su pase a la siguiente ronda.