La Voz de Asturias

«Las 4 claves de la eliminación copera del Sporting y del aprobado a un Albés valiente que tuvo el debe en los cambios»

Sporting 1905

Dani Souto
Rubén Albés

Texto de análisis

05 Dec 2024. Actualizado a las 16:31 h.

El Real Sporting de Gijón cayó eliminado en la segunda ronda de la Copa del Rey a manos del Racing de Santander de José Alberto en un encuentro competido y en el que ambos fueron fieles a su modelo de juego a pesar de cambiar prácticamente por completo sus onces respecto a los más habituales en la competición doméstica. Una eliminación que nunca es plato de buen gusto, pero que por las formas no debe suponer un punto de inflexión a la dinámica en liga. Analizamos en 4 claves tácticas destacadas los motivos de la derrota rojiblanca:

Matices sin balón; más agresivos y valientes

El plan inicial del partido dejó ver un Sporting nuevamente agresivo y valiente a la hora de proponer la presión sobre la salida de balón racinguista. Nuevamente planteando una presión a campo completo, esta vez Rubén Albés adaptó un matiz importante en sus laterales por cómo conformaba el Racing su primera línea en esta fase del juego. Tanto Kevin como Pablo García, laterales en este encuentro, llegaban incluso hasta área rival para emparejarse con los homólogos del equipo contrario. Habitualmente, el Sporting acostumbra a hacer eso por derecha con Guille Rosas, siendo en izquierda el extremo quien se encarga del lateral rival. No fue así esta vez. Albés dio un paso más en este sentido, dejando a la línea defensiva conformada por 3 jugadores, con Bernal como un central más, y emparejados hombre a hombre con los atacantes locales en un reparto de marcas por pares en todo el terreno de juego que exigió de una gran coordinación y sentido colectivo del juego para intercambiar marcas cuando era necesario por la constante movilidad de los hombres de ataque de José Alberto.

Dificultades a la espalda por el sector izquierdo

Riesgos asumidos, y con personalidad, a la hora de plantear la fase defensiva que también exponían a la retaguardia, con muchos metros a su espalda si el equipo pretendía estar junto ante un Racing que viene dominando tanto el juego combinativo por dentro como los envíos más directos y la explotación de espacios. Fue ese segundo contexto el más habitual del partido y donde los de José Alberto encontraron más opciones para hacer daño, especialmente por el carril izquierdo de la defensa rojiblanca. Con Pablo García adelantado al emparejarse con el lateral rival, fue Yann Kembo el encargado de proteger ese carril, asumiendo la marca del extremo rival, Suleiman. En lo individual, el gambiano ganó la partida en múltiples ocasiones, ya que el francés trataba de cortarle la carrera interponiéndose en su trayectoria, tal y como mandan los manuales defensivos. Sin embargo, el escurridizo y veloz extremo racinguista conseguía zafarse de ese movimiento, obteniendo esa ventaja clave para ganarle la espalda y la carrera, siendo más veloz y anulando esos pocos metros que se guardaba el defensor. Un perfil por el que llegó la mejor ocasión local del primer tiempo y también el gol definitivo. Kembo no logró cambiar el chip para intentar parar de otra manera a su par y fue un quebradero de cabeza total durante todo el encuentro que lo terminó decantando.

Atacando la profundidad desde la segunda línea

En fase ofensiva el Sporting volvió a caracterizarse por su juego directo, pero esta vez de forma todavía más pronunciada a raíz de lo alto que situaba la línea defensiva el Racing, en muchos momentos con la divisoria del centro del campo como referencia. Es por ello que los de Rubén Albés no se lo pensaban cuando iniciaban desde portería o recuperaban el balón, independientemente de dónde lo hacían; la idea era buscar la espalda de su defensa con un envío largo. Obviamente esto también lo sabía la retaguardia local, pero tuvo igualmente dificultades para hacerlo, porque el Sporting trató de sorprender con sus movimientos.

En lugar de buscar al jugador más adelantado o el pase más evidente, normalmente los rojiblancos trazaban planes alternativos tratando de aprovechar las incorporaciones desde segunda línea, donde ganaron relevancia hombres como Campuzano u Oyón, aunque también hubo momentos para Caicedo y ya en el segundo tiempo Otero. Buscar al alejado, dar ese momento de pausa necesaria para que alguien sin una referencia clara apareciera desde segunda línea con un desmarque de ruptura... Esas eran las situaciones que buscó el Sporting y que encontró en más de una ocasión como vía para un mano a mano o una ocasión clara, si bien siempre se tuvo que jugar en el alambre del fuera de juego, con algún error de interpretación arbitral en un encuentro sin VAR. Pero podemos decir que, aunque no acompañara el acierto de cara a puerta, el plan funcionó para encontrar esas fisuras.

Falta de alternativas y variantes

A pesar de que el plan con balón, aunque simple, daba opciones provechosas para el Sporting, el equipo adoleció de alguna alternativa más desde el juego, pero también desde los cambios. Siendo cierto que los rojiblancos lograron calmar algo más el juego y reducir el impacto de los mejores minutos del Racing en el segundo tiempo, cuestión que no habían conseguido en la primera parte donde los locales fueron de menos a más, logrando crecer mucho, el Sporting no tuvo un plan B a ese juego directo, sin lograr asentarse con el balón controlado en el grueso del partido. Tampoco ayudaron en exceso las intervenciones desde el banquillo, pues Albés decidió utilizar únicamente una sustitución hasta el minuto 80 de partido con la entrada de Otero. En ese sentido, al equipo le faltaron alternativas para dar un golpe al contexto de un partido disputado, pero muy complicado.

Los cambios

Otero por Campuzano. Cambio pactado por una cuestión física, Otero dio un plus al ataque del Sporting por su agresividad con y sin balón y su frescura física. A raíz de ello tuvo la mejor ocasión del encuentro junto al remate de Oyón al palo, pero no estuvo acertado en la definición.

Dubasin, Olaetxea, Queipo y Rosas por Caicedo, Gelabert, Oyón y Kevin. Cambios que llegaron en dos ventanas diferentes, pero todos ellos con menos de un cuarto de hora para tratar de incidir, sin prácticamente intervenciones que destacar más allá del trabajo y la amenaza siempre presente de Dubasin en un momento de partido en el que ya ibas por detrás en el marcador.

Nota a Rubén Albés y el resto del cuerpo técnico

Suficiente. Siendo un partido con muchos matices y asteriscos, tratándose de una competición diferente y ya con ello empezando por alineaciones nada habituales de uno y otro equipo, el Sporting salió al Sardinero con la idea de ser valiente, propuso una presión agresiva y mostró una buena versión defensiva en lo colectivo. Sí es cierto que en lo individual se generó una inferioridad que no se logró corregir. Unas intervenciones que también fueron el debe en ataque, sin plantear cambios desde el banquillo que dieran un giro de guion al partido, si bien nuevamente el plan de inicio fue acertado, castigando esa defensa adelantada del Racing en varias ocasiones. En definitiva, fue un partido disputado en el que se decidió responder de tú a tú a un rival igualmente valiente y cuyo nivel de juego está siendo sobresaliente esta temporada.


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