Los 4 pilares que decidirán los nuevos fichajes del Sporting
Sporting 1905
Así funciona el método Orlegi en la planificación de plantilla
06 Jun 2025. Actualizado a las 23:32 h.
El Real Sporting de Gijón define estos días en Washington las líneas maestras de su próxima plantilla en un escenario que, más allá de nombres propios, revela cómo funciona el modelo de toma de decisiones del Grupo Orlegi. El club rojiblanco afronta una fase clave del mercado con la implicación directa de cuatro nombres propios que estos días se reúnen en la capital estadounidense: Alejandro Irarragorri, José Riestra, David Guerra y Asier Garitano. De su puesta en común de necesidades, perfiles, encajes económicos y hasta nombres concretos salen las principales decisiones en materia deportiva y confección de la próxima plantilla rojiblanca.
En ese sentido, el director de fútbol del Grupo Orlegi, José Riestra, es quien canaliza el trabajo del área de scouting y de ciencia de datos que se realiza de forma conjunta para los clubes del grupo a nivel global. En la práctica, sería lo más cercano a la figura del director deportivo, aunque guardando muchas salvedades. Y es que a su cargo está toda la estructura de inteligencia deportiva -como se conoce en el mundillo-, incluyendo el seguimiento de los mercados latinoamericano y europeo, esencialmente. Es precisamente en este apartado, de cara al viejo continente, donde Gerardo García, que hasta hace poco dirigía el área de gestión deportiva del Sporting, ha pasado a asumir un rol de relevancia dentro del Grupo.
Es por ello que tanto la figura del propio Gerardo en su momento, como la de Israel Villaseñor en el presente, no desempeñan un rol tan decisivo como a menudo se presume en la confección de las plantillas, si bien su implicación en la gestión diaria del ámbito deportivo en Mareo sí influye en algunas de las determinaciones que, a nivel ejecutivo, David Guerra traslada en estas reuniones. El presidente rojiblanco es quien hace de nexo de unión con lo que ocurre en el día a día de Mareo, representando, junto al cuerpo técnico que encabeza el entrenador, en este caso Asier Garitano y antes todos los técnicos que han trabajado en el club desde la llegada de Orlegi, la parte más próxima a la realidad del Sporting en su día a día.
En la 'parte de Orlegi', por tanto, son Alejandro Irarragorri y el citado José Riestra quienes representan el lado más corporativo de esta mesa de trabajo. El presidente del Consejo de Administración actúa como garante del proyecto institucional desde un prisma que concierne más a las decisiones del Grupo a nivel conjunto, pero con el foco también en el propio Sporting.
En cuanto a Asier Garitano, el técnico hace las veces de portavoz del cuerpo técnico, siendo una pieza clave en la planificación de plantilla. El entrenador vasco traslada sus criterios respecto a las carencias actuales del equipo, los perfiles ideales a incorporar y el encaje de cada jugador en su propuesta futbolística. Su mirada sirve de contrapeso y complemento al trabajo técnico de scouting, aportando una lectura práctica sobre las prioridades reales de la plantilla. Su presencia permite dar una mayor importancia a esta figura que en otros modelos más extendidos donde el director deportivo toma consejo de los entrenadores, pero siendo el directivo quien toma decisiones de manera más autónoma.
Entre los cuatro, conforman el núcleo decisor que diseña el Sporting de cada temporada. Las reuniones en marcha en Washington tienen como objetivo consensuar una estrategia de mercado que defina posiciones prioritarias, jugadores deseados, presupuesto disponible y margen de maniobra en función de los movimientos que puedan producirse. La elección de nombres y el análisis de alternativas se realiza en conjunto, mediante el debate de perfiles y escenarios hasta llegar a decisiones compartidas.
De ellos parte esa responsabilidad que muchas veces se suele atribuir a figuras no tan relacionadas de forma directa con la planificación de plantilla. En modelos más convencionales la responsabilidad sí está más clara o delimitada, ya sea sobre un director deportivo o un director general, como se hacía antiguamente en el Sporting reciente bajo la gestión de Javier y José Fernández, pero con diferentes directores deportivos encargados -aunque no siempre- de mayores responsabilidades en materia de confección de plantilla.
Un modelo que pretende repartir más equilibradamente las responsabilidades internas. En estructuras tradicionales, el director deportivo suele concentrar más poder de decisión y negociación. Sin embargo, aunque en el proceso de un fichaje haya diferentes personas involucradas en la persuasión de futbolistas y agentes, la negociación de fichajes corre a cargo del área de Trade del Grupo, con figuras que trabajan tanto desde México como en España, sobre el terreno.
En definitiva, este modelo de trabajo responde a la lógica empresarial de Orlegi, pero también encuentra ciertos paralelismos con modelos anteriores del propio Sporting. La diferencia fundamental es que ahora las decisiones están más interconectadas con una estructura internacional y se toman desde una visión compartida que pretende integrar todos los elementos clave que permite una multipropiedad con una mayor estructura de la que tenía antiguamente el club, conjugando el análisis de datos y análisis técnico, el contexto institucional y el criterio deportivo del día a día dentro del club. Sea como fuere, la demanda de todo el sportinguismo será no solo que acierten, sino que eleven su nivel de acierto de una última planificación y gestión que no evitó que el equipo se viera luchando por la permanencia en Segunda División.