La Voz de Asturias

«Las 4 claves de la victoria del Sporting y del notable a Borja Jiménez en Valladolid»

Sporting 1905

Dani Souto
Borja Jiménez

Texto de análisis

20 Oct 2025. Actualizado a las 12:26 h.

El Real Sporting de Gijón continuó con el comienzo triunfal de la era de Borja Jiménez al frente del banquillo rojiblanco con una sólida victoria en casa de un recién descendido como el Real Valladolid. Un partido cuyo signo tuvo una importante influencia de las intervenciones del técnico abulense. Analizamos 4 claves tácticas destacadas de los asturianos:

Plan de inicio presionante y efectivo

Viene siendo habitual esta temporada, también con el entrenador anterior, que el Sporting inicie bien los partidos y los reinicios con un plan algo más proactivo y jugando a alta intensidad. Esta vez no fue diferente, pues los rojiblancos plantearon de primeras una presión constante en bloque medio-alto que provocó un dominio muy repartido en la zona medular, pues la idea del Valladolid, más agresiva aún en cuanto a la altura del bloque sin balón, empujó a una escasa continuidad con el esférico de uno y otro equipo. En ese contexto no se vio un mal Sporting, si bien la efectividad fue total a la mínima que los rojiblancos lograron superar la presión local desde la combinación. Una jugada de altísimo ritmo en los pases y precisión absoluta en las entregas acabó con Otero definiendo a portería vacía para poner pronto el 0-1. Inmejorable inicio.

Dificultades en la defensa de los costados y primer ajuste táctico

Tras el gol del colombiano, el campo se fue inclinando rápidamente contra la portería de Rubén Yáñez. Algo que iba contra la voluntad de los rojiblancos, según indicó el propio Borja Jiménez en rueda de prensa, pero la realidad fue que el juego exterior de los pucelanos fue hundiendo al bloque sportinguista. Los de Almada encontraron con facilidad situaciones de uno para uno con sus extremos, donde los atacantes locales se mostraron claramente superiores en el plano individual a los laterales rojiblancos (Guille Rosas y Diego Sánchez).

Fue una constante que los duelos cayeran del lado rival, sumando además las incorporaciones de sus laterales, sin la ayuda suficiente de Dubasin y Gaspar a la hora de aportar las coberturas necesarias. De ahí que el primer ajuste táctico fuera cambiar a una línea de 5 atrás, retrasando la posición de partida de Gaspar para así centrar a Diego Sánchez y tener una doble referencia sobre Peter, el más desequilibrante de los locales, pudiendo pasar a defender a ambos extremos de cara, sin depender tanto de los esfuerzos hacia atrás del '7' rojiblanco. Un sistema que funcionó para inicialmente taponar la sangría que los asturianos estaban sufriendo por fuera.

Segundo ajuste: dar la amplitud a Dubasin y Otero

El cambio de sistema por sí solo ayudó, pero también se tradujo en un doble déficit. Aunque se corregía la necesidad de ayudas en el costado izquierdo propio, las llegadas del lateral por el otro lado seguían siendo un problema, además de la incapacidad de corregir el exceso de hundimiento del bloque al ser incapaz de salir. Esto lo corrigió Borja con la oportunidad de explicar en detalle el cambio táctico en el descanso. El Sporting pasó a jugar sin una referencia arriba, dando los costados a dos futbolistas tanto trabajadores sin balón como rápidos a la hora de contragolpear, sumando además buenas aptitudes en los duelos. Otero y Dubasin pasaron a ser los extremos, con Gelabert como el hombre más adelantado por dentro. Esto no solo sumó en defensa con sus coberturas necesarias, sino que también permitió estirar al equipo y dar una opción de salida al recuperar el balón, lo que dio aire al equipo y facilitó el subir unos pocos metros el bloque para que el Valladolid no pudiera hundir tan fácil a los asturianos en defensa.

Buena lectura de los momentos de activación en la presión

Más allá del primer cuarto de hora, en un contexto muy específico, no fue hasta el paso por vestuarios y el ajuste táctico que el Sporting volvió a mostrar una versión proactiva en la presión. El equipo dio un paso al frente en el segundo tiempo y sobre todo destacó una buena lectura e interpretación de los momentos en los que saltar colectivamente en la presión. No hubo una gran cantidad de recuperaciones en campo rival, pero una fue suficiente, con el paso al frente clave de Justin Smith, para provocar la jugada del penalti que acabaría poniendo al Sporting de nuevo en ventaja con el 1-2. Una activación tras pérdida o sin balón que pretende ser una seña de identidad del equipo de Jiménez.

Los cambios

Pablo García por Gaspar. Sustitución natural por perfil a la hora de sumar un jugador con más conceptos defensivos en un rol de carrilero que ya sumaba bastantes minutos asentado. Sumando además la circunstancia de la amonestación en la segunda parte que condicionaba a un Gaspar en una posición prácticamente inédita para él.

Nacho Martín por Dubasin. Cambio ya en los últimos minutos para modificar la estructura del equipo y dotar de piernas frescas al carril central, aunque sin apenas tiempo para tener una incidencia destacada en el desarrollo del partido.

Nota a Borja Jiménez y el resto del cuerpo técnico

Notable. Sin ser un partido especialmente destacado del Sporting con balón, siendo más bien llamativo en cuanto a efectividad y pegada, y habiendo mostrado una remarcada vulnerabilidad sin el cuero especialmente en la defensa de los costados, los rojiblancos ofrecieron una versión competitiva asentada principalmente en el intervencionismo del técnico abulense y sus ayudantes. De ahí la nota, por encima del juego real del equipo, pero altamente influenciada por el acierto en la lectura de las necesidades y de los ajustes tácticos clave para ir dando posibilidades a los rojiblancos. El equipo mejoró a partir de las diferentes decisiones tomadas en el banquillo, un mérito que cabe reconocerle, aunque de este mismo partido también tenga diferentes cuestiones que anotar para vigilar de cara al futuro inmediato.


Comentar