La Voz de Asturias

«Suspenso para Borja, su falta de confianza en la plantilla del Sporting le da un excesivo intervencionismo»

Sporting 1905

Dani Souto
Borja Jiménez

Texto de análisis

24 Nov 2025. Actualizado a las 23:24 h.

Nueva derrota del Real Sporting de Gijón en un encuentro marcado por un cúmulo de errores -y hasta despropósitos- tanto individuales como colectivos. Otra vez, una versión errática de los de Borja Jiménez que dieron continuidad en El Alcoraz a una dinámica a la baja que permitió a una SD Huesca en crisis -el peor rival posible- sacar adelante el partido sin despeinarse demasiado. Analizamos en base a 4 claves tácticas el desempeño del conjunto rojiblanco:

Superados en el plan de inicio de partido 

Los primeros 20 minutos del encuentro marcaron el devenir general del mismo. El Huesca comenzó a un nivel de intensidad muy superior al mostrado por un Sporting que no encontraba continuidad desde el balón y que mostraba serias dificultades para defender su área. Con el esférico, la falta de vías de pase por delante -luego lo analizaremos en detalle- terminaba traduciéndose en envíos directos a disputas perdidas o bien en imprecisiones que devolvían la posesión al rival. Sin el cuero, la zaga se vio vulnerable en su defensa de las situaciones de segundo palo y pecó de conceder demasiadas segundas jugadas con despejes que no alejaban la acción del entorno del área. Una falta de contundencia que permitía al Huesca reiniciar y volver a generar ocasiones peligrosas con un juego exterior que el Sporting no lograba contener. Así hasta el primer error individual impropio en forma de mano en el área. Algo que parecía cuestión de tiempo por la insistencia de los locales y las concesiones visitantes.

Un sistema asimétrico que perjudicó el avance por fuera

Ante la ausencia de Dubasin, Borja optó nuevamente por alterar la disposición táctica del equipo dando entrada a un perfil muy diferente como el de Justin Smith. El canadiense no ejecutó el rol del catalán, sino que sumó presencia por dentro ante un Huesca que también acostumbra a acumular muchas piernas en el pasillo central. Sin embargo, los de Bolo se defendían con un 4-4-2 con el que intensificaban su presión ante la recepción bien de los mediocentros rojiblancos o bien sobre sus laterales, haciendo una presión más 'pasiva' con los centrales.

La velocidad en la circulación para poder verticalizar el juego era clave, especialmente por fuera, pero el posicionamiento de los jugadores, especialmente de Smith -por consigna de su técnico- no favoreció esa salida rápida por el costado diestro, con el Huesca bien plantado para tapar vías de pase verticales y obligando al Sporting a seguir circulando o tener que jugar en largo en desventaja numérica para Amadou. No hubo apenas alternativas; ni en pases diagonales por dentro a la caída de un jugador, ni cambios de orientación o movimientos dentro-fuera que facilitasen la combinación. Lo único que en ocasiones dio aire fue la presencia de Corredera en una salida de tres atrás que permitía ganar esa altura necesaria a los carrileros, especialmente por izquierda. Insuficiente.

Salida de balón vs Huesca

Escasa amenaza en profundidad

Un síntoma que ya viene repitiéndose en los últimos partidos; el excesivo juego al pie y la nula amenaza desde la última línea al espacio o a la línea defensiva. El Sporting se atasca en el juego posicional y lo hace por la disposición de sus jugadores de ataque y la escasez de movimientos, sobre todo en profundidad. Defender en estático a los rojiblancos se está convirtiendo en una tarea sencilla, partiendo de la baja altura general de Gelabert y siguiendo por los extremos, ya ocupen posiciones interiores o den amplitud próximos a la cal. La falta de desequilibrio individual impide que las constantes recepciones al pie generen ventajas de forma habitual, y sin nadie que inquiete la espalda o cuya movilidad provoque dudas o cambios de marca en la línea defensiva rival -fue lo primero que hizo Otero nada más ingresar al terreno de juego-, defender al Sporting está empezando a ser muy sencillo. Una falta de colmillo y amenaza que merma a los rojiblancos en líneas generales, pues son contadas las excepciones a lo largo de los 90 minutos.

Ataque posicional vs Huesca

Equipo desescalonado en la defensa de las transiciones

A pesar de la clave anterior, el Sporting también sigue siendo un equipo que sufre al defender las transiciones del rival. Empezando por la altura de sus laterales y siguiendo por los esfuerzos en los retornos, Borja Jiménez tiene en ese aspecto una clave a mejorar para poder defender mejor, dadas las dificultades para generar volumen ofensivo que se están viendo semana a semana. El equipo parte de posiciones demasiado escalonadas, favoreciendo el avance vertical en pocos pases del rival. Las transiciones, y especialmente tras la pérdida en campo propio, primera cuestión que urge corregir, vienen siendo una de las mayores áreas de mejora que necesita el Sporting para lograr dar un paso adelante en lo competitivo. Lo de Huesca solo fue una prueba más.

Los cambios

Cortés y Caicedo por Smith y Amadou. Cambio de perfil en el costado diestro, fundamentalmente, para ganar algo más de presencia y amenaza en última línea y no en posiciones interiores. Colectivamente tuvo algo más de sentido por la organización del equipo. Individualmente, ninguno marcó diferencias, al igual que lo sustituido.

Otero por Corredera. Cambio de dibujo pasando a formar con dos puntas y retrocediendo la posición de Gelabert al medio del campo. El colombiano aportó su dinamismo habitual, aunque no fue suficiente para corregir la errática dinámica del equipo.

Bernal y Manu Rodríguez por Curbelo y Nacho Martín. Últimas modificaciones, justo tras el 2-0, buscando sumar más gente por delante de balón, pero sin tiempo para incidir.

Nota a Borja Jiménez y el resto del cuerpo técnico

Insuficiente. La peor noticia de este equipo es tener alguna baja entre el prácticamente inamovible once titular. No por el impacto individual de dicha ausencia, sino porque la aparente falta de confianza del técnico en su plantilla le está empujando a un exceso de intervencionismo que termina alejando al equipo de lo que viene trabajando. En esta ocasión fue el reemplazo de Smith por Dubasin. Como la noche y el día. Una alteración de perfil y dibujo que volvió a 'desnaturalizar' a un Sporting perdido, sin ideas con balón y vulnerable sin él. Un desaguisado colectivo a lo que sumar un desacierto individual fuera de toda duda. Si el camino ya parte empedrado de por sí por cuestiones achacables a los despachos, la dirección táctica lejos de allanar está agregando más obstáculos. Solo queda esperar que los titulares estén al 100% para saber qué esperarnos. Solo así se logró un rendimiento óptimo.


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