La Voz de Asturias

«Aprobado para Borja por su influencia en la victoria de un Sporting con numerosas carencias»

Sporting 1905

Dani Souto
Borja Jiménez

Texto de análisis

07 Dec 2025. Actualizado a las 16:12 h.

El Real Sporting de Gijón se reencontró con la victoria en liga superando a la Real Sociedad 'B' en un feudo inexpugnable hasta la visita de los asturianos esta temporada en Segunda División. Un partido que destaca más por su consistencia defensiva que por su brillo en ataque, con escasa amenaza en área rival, pero el acierto justo para convertir una ocasión y llevarse los 3 puntos. Un Sporting de mínimos que cumplió a la hora de competir y logró el premio máximo con un triunfo lejos de casa. Analizamos el desempeño de los rojiblancos a partir de 4 claves tácticas destacadas:

Salida clara por fuera sin avance a último tercio

Desde el primer momento se observó la facilidad que encontraba el Sporting para avanzar con balón a través de los costados, fruto de lo estrecho que defendía la Real, priorizando tapar cualquier espacio que se pudiera generar por dentro. Tan claro era el pase de central a lateral, más si cabe cuando uno de los medios, generalmente Justin Smith, se hundía en la línea defensiva, como también era patente el enfado de Borja Jiménez una vez el cuero llegaba a sus laterales y la jugada no conseguía progresar. En muchas ocasiones se mezcló la falta de atrevimiento del receptor con la escasez de opciones claras de pase por delante. Los movimientos de ruptura al espacio no iban acompasados, no generaban ventajas, y en paralelo tampoco se veían compensados con la aparición entre líneas de alguno de los jugadores de dentro por ese perfil. Y cuando el movimiento era de apoyo o se mantenía la posición, el lateral no terminaba de atreverse a jugarlo. El pase al lateral desde el central muchas veces era de ida y vuelta, demasiado conservador para lograr inquietar a la zaga rival en la mayoría de ocasiones. Fue justo un pase de ese tipo -aunque en una falta a favor en campo rival, no saliendo desde atrás- el que inició la jugada que desatascó el partido con Rosas encontrando la ruptura de Otero hacia la banda. Está bien que saliera una vez, pero debe darse con mucha más frecuencia. O al menos intentarse.

Salida por fuera del Sporting vs Sanse

Pérdidas evitables en campo propio y la defensa del perfil izquierdo

De nuevo, las pérdidas. No hubo grandes males que lamentar en esta ocasión, pero los errores técnicos y la falta de soluciones colectivas en muchas ocasiones para optimizar la toma de decisión individual fomentaron que se dieran pérdidas en campo propio que dieron opciones de transitar al rival, especialmente en el primer tiempo. Un contexto propicio para el conjunto vasco, que buscaba desequilibrar desde la verticalidad de sus extremos, encontrando así espacios ideales para ello. De hecho, fue una constante que picaran a la zona del perfil izquierdo de la defensa sportinguista, buscando y encontrando la espalda de Diego Sánchez en numerosas ocasiones, siendo el perfil por donde debía corregir Perrin, un futbolista al que podían hacer más daño en ese tipo de acciones que por el lado opuesto con un Curbelo más rápido en las coberturas. El Sporting tuvo ahí una debilidad y ellos mismos la alimentaron con varias pérdidas que se deben revisar con atención.

Cambio de perfiles para ajustar la presión adelantada

Borja mantuvo el dibujo habitual en el inicio de partido con su característico 4-2-3-1 en el banquillo rojiblanco. La elección de perfiles, sin embargo, fue diferente al de otras ocasiones. Corredera partió como mediapunta por delante de Nacho y Justin, escorando a Gelabert a la banda. Dos factores empujaron al míster a modificar esa disposición al descanso con un simple cambio, devolviendo al catalán a la base y adelantando la posición del canadiense: la necesidad de mayor fluidez y acierto en los primeros pases y el paso adelante que demandaba el bloque en la presión. El Sporting trató de apretar en bloque medio-alto, pero ante la dificultad de robar en campo rival, la influencia de los jugadores de segunda línea se vio reducida. Eso se trató de corregir con un perfil más físico como el de Smith, capaz de abarcar campo y con agresividad a la hora de ir hacia adelante. El paso adelante de la primera línea provocó que el resto del equipo lo acompañase. Así, fruto de una recuperación rápida en la presión tras pérdida en una jugada de ataque rechazada, dio la oportunidad de que Diego Sánchez robase en último tercio (como muestra la imagen a continuación) y fabricase la jugada del único gol del partido. Todo lo que vino después estuvo muy bien hecho, pero la posibilidad de que el lateral izquierdo salte con confianza a presionar y robar en esa zona del campo fue fundamental; fue el origen de todo.

Robo alto de Diego Sánchez para el gol del Sporting

Falta de recursos para controlar el juego desde el balón

A pesar de lo comentado del cambio anterior, que también trató de fomentar una salida de balón más aseada ante las dificultades para superar la primera línea de presión de la Real, con el grueso de las posesiones a la altura de la línea defensiva, el Sporting no ofreció una buena versión con la pelota. A los problemas visibles del primer tiempo se sumó el paso atrás en el segundo tras el tanto a favor. El equipo midió mucho más sus saltos en la presión, priorizó estar ordenado en bloque medio y proteger su área cuando la Real podía avanzar, dando el paso adelante únicamente cuando había opción real de robo. Así, los locales asentaron su juego en la posesión y fueron ahogando a los rojiblancos hasta los últimos minutos -especialmente-, echando en falta fases del partido de mayor control de balón, aunque sea con un objetivo defensivo, para marcar más los ritmos de juego. No se sufrió en exceso en defensa, en una mezcla de capacidades propias y ajenas, pero el control de la situación tampoco era total. Se arriesgó desde la incapacidad de trenzar algunas posesiones más largas en determinados momentos del encuentro.

Los cambios

Pablo Vázquez por Perrin. Cambio al descanso derivado de la tarjeta amarilla del francés y la insistencia del rival de atacar por ese perfil. El de Gandía estuvo correcto en los duelos y especialmente a la hora de defender el área por alto. Dio consistencia, si bien fue un cambio muy natural.

Gaspar por Queipo. Minutos para el extremo, que llegó tocado, y se notó esa falta de chispa. No consiguió revitalizar su banda siendo un perfil similar a Queipo, pero menos incisivo en este encuentro, con escasa participación.

Bernal y Manu Rodríguez por Smith y Nacho. Refresco en la medular, sobre todo con la entrada de Bernal, pasando a un perfil más de contención para proteger el medio. Manu apenas tuvo los minutos de añadido para estar sobre el césped.

Nota a Borja Jiménez y el resto del cuerpo técnico

Suficiente. Borja trató de corregir con un pequeño movimiento de su pizarra alguna de las deficiencias mostradas por su equipo en la primera mitad, y en cierta manera tuvo efecto. Igualmente, no fue un partido nada lucido del Sporting en la faceta con balón, sin control cuando le hubiera venido bien tenerlo y con posesiones estériles cuando tuvo que ser protagonista. Faltaron más argumentos colectivos para una posesión más eficiente, por más que en defensa, sin excesiva dificultad, lograsen estar lo suficientemente ordenados y correctos para acabar dejando la portería a cero. Victoria, fuera de casa y en un campo complicado. Eso nadie se lo quita. Aunque todo ello se hizo en un partido de mínimos, hasta en el acierto. Numerosas carencias que no son solo cuestiones individuales de la plantilla, como se suele querer ver.


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