'Directiva dimisión', las protestas contra Orlegi de parte de la afición del Sporting pese a ganar
Sporting 1905
Se repiten los cánticos contra la gestión del club
07 Dec 2025. Actualizado a las 23:23 h.
Si hoy se realizara una consulta sobre la confianza de la afición del Real Sporting de Gijón en sus dirigentes, el resultado apuntaría a niveles mínimos desde la llegada del Grupo Orlegi. El pasado fin de semana, en un estadio de Anoeta apenas al 10% de su capacidad pero con presencia notable de seguidores rojiblancos, los cánticos de «directiva dimisión» se escucharon tanto al descanso como al final del encuentro, en un contraste evidente con la victoria del equipo sobre el tapete.
No es un episodio aislado. Una semana antes, fueron más las voces que se alzaron en El Molinón durante el duelo ante el Andorra, entonando el mismo cántico en señal de descontento. La mala dinámica reciente de resultados ha reactivado un malestar que lleva tiempo acumulándose. Y lo deportivo, que siempre condiciona el clima social en Gijón, ya había obligado a los dirigentes de Orlegi a afrontar momentos más delicados, con la concentración y protesta contra la directiva en el último partido de la pasada temporada en los aledaños de El Molinón, con centenares de aficionados acudiendo a la convocatoria.
Desde el desembarco de Orlegi en el verano de 2022, la gran ilusión inicial de su llegada -y la consecuente marca de la familia Fernández tras el relevo accionarial- fue disipándose de forma exponencial. Al margen de unos resultados que apenas concedieron tregua salvo la disputa del playoff en la campaña 23/24, diversas decisiones de la nueva dirección también fueron desgastando la relación con una parte creciente de la masa social.
Entre las primeras medidas que generaron debate estuvo el precio de los abonos. La reordenación de zonas y el incremento aplicado, especialmente en sectores de las gradas este y oeste, provocaron el rechazo de muchos aficionados, más aún al no verse acompañado de un rendimiento deportivo acorde. La congelación de precios del último verano no compensó la percepción general, y la escasa rebaja de la recientemente publicada campaña de invierno volvió a avivar las críticas.
La gestión del proyecto mundialista en Gijón añadió otra fuente de fricción. Más allá del reparto de responsabilidades entre club e instituciones, un sector amplio de la afición vio con recelo un proyecto considerado sobredimensionado, así como la adjudicación del diseño a un familiar directo del presidente del Grupo, Alejandro Irarragorri. Un movimiento que alimentó la desconfianza hacia la propiedad.
En el plano económico, la venta de Pedro Díaz al Girondins marcó uno de los momentos más delicados para Orlegi. No considerar la cláusula que figuraba en el acuerdo por Víctor Campuzano y que daba un derecho de tanteo al Espanyol sobre el jugador, un trámite que habría bastado con un simple correo, ya fue grave, y es que derivó en una sanción de 2 millones de euros. A ello se sumó la cuestionable decisión de negociar con un club cuya complicada situación económica era conocida, lo que agravó el desenlace: gran parte del traspaso sigue pendiente de cobro y la gestión dejó tocada la reputación de la dirección.
En lo social, uno de los golpes más visibles para la afición fue la reducción del espacio destinado a las aficiones visitantes en El Molinón. El club no manejó bien los tiempos ni las explicaciones y evitó afrontar de raíz el asunto durante este último verano de forma consciente. Para una afición que se desplaza tanto como la del Sporting, la medida supuso un perjuicio evidente, mientras los dirigentes priorizaron el balance económico por encima del impacto social.
Y, finalmente, el ámbito deportivo. Más allá de los resultados, que siempre condicionan el tono de las protestas, varias decisiones han alimentado la controversia. Las operaciones vinculadas al eje México - Gijón son el ejemplo más citado: no tanto por incorporar a jugadores como Jeraldino o Caicedo, sino por decisiones como otorgar un contrato largo al primero tras solo medio año cedido -incluido como parte del acuerdo de cesión- o repetir el préstamo del segundo antes de realizar un esfuerzo mayor en el mercado. Movimientos que han erosionado aún más la confianza de una afición ya desgastada, que incluso en la victoria sigue alzando la voz contra la gestión del Grupo Orlegi. Con el mercado de enero a la vuelta de la esquina como reválida y cada fin de semana como examen, el margen para medir la reacción de la afición rojiblanca es cada vez menor con cada paso que se toma desde la dirección del club.