La Voz de Asturias

«Suspenso para Borja, se vieron las peores carencias del Sporting en la derrota contra el Ceuta»

Sporting 1905

Dani Souto
Borja Jiménez

Texto de análisis

04 May 2026. Actualizado a las 16:26 h.

Sigue sin levantar cabeza el Real Sporting de Gijón, sumido en una crisis tanto de resultados como de juego. El agraciado esta vez fue la AD Ceuta, que mostró muchas más hechuras como equipo sobre el césped de El Molinón y se llevó la victoria con total merecimiento. Analizamos en base a 3 claves tácticas destacadas el desempeño de los de Borja Jiménez:

Desajustes de inicio en la presión

El cuerpo técnico planteó una presión a partir de un 4-4-2 que pretendía ahogar la salida de un Ceuta que pretendía avanzar desde atrás en combinación. La ubicación de Corredera, saltando a la primera línea rival, permitía en ocasiones adelantar el bloque hasta estar todos -a excepción de Yáñez, claro- en la mitad de campo rival. Los visitantes trataban de aprovechar la superioridad numérica que les daba el incluir a su portero en las combinaciones lado a lado, lo que obligaba a un salto que no siempre iba acompañado de una cobertura por detrás adecuada en tiempo y forma. Además, la salida muchas veces se encontró por fuera. El Ceuta fijaba bajo a los laterales del Sporting para que fuesen los suyos quienes conquistasen ese espacio, obligando a largos recorridos a los extremos rojiblancos para poder ir a la ayuda (Gaspar y Gelabert). Desajustes que, esencialmente en la primera parte, fueron una clara desventaja competitiva en diversas momentos del juego.

Batalla perdida por dentro con y sin balón

La sangría, a pesar de lo comentado en la clave anterior, estuvo por dentro. El contraste fue demasiado explícito. El Ceuta practicó un fútbol elaborado, pero muy bien ejecutado, tanto que lo hacía parecer simple. Los apoyos se sucedían con desmarques cortos de su última línea, la presencia interior de los extremos o el juego de espaldas de su punta. Movimientos constantes para ofrecer líneas de pase seguras que dieran continuidad al juego y favoreciesen las triangulaciones y el tercer hombre (que el balón llegue a un tercero abriendo línea de pase con él a través de un segundo jugador). Todo ello con un correcto escalonamiento de sus tres jugadores por dentro para favorecer esa verticalidad y el juego asociativo. Unas líneas que ojalá hablasen del Sporting y no de su rival.

Los rojiblancos no supieron frenar eso. A lo sumo, Curbelo fue el único que individualmente interpretó esas acciones y cortó alguna situación clara de búsqueda de tercer hombre con su habitual ímpetu para abandonar la posición y tratar de anticipar. Los de Borja no tenían claro su reparto de espacios sin balón, pero con él los problemas eran evidentes. Se sumaron numerosas pérdidas en pases exteriores en total desventaja que además no superaban la altura del bloque defensivo rival. La falta de escalonamiento dentro, con Corredera, Manu y Smith muchas veces a la misma altura o demasiado bajos como para poder verticalizar el juego desde el pase sin ocupar zonas intermedias o entre líneas del rival fueron un lastre demasiado grande. El Sporting sólo podía abusar del juego horizontal o bien aprovechar un tramo de la segunda parte en el que su rival pasó a ser algo más contemplativo y conservador para plantarse arriba e intentar algún centro lateral. Los rojiblancos, por sí mismos, sólo mostraron incapacidad. Colectiva e individual.

Sin ideas ni recursos en el último tercio

Lo mismo sucedió en el último tercio de campo. La profundidad puntual de los laterales (Diego y Guille) fue el único argumento -demasiado aislado- con el que el equipo logró generar peligro. De hecho, cabe señalar que por esa vía llega el único gol local, pero también, en una mala ejecución final, dio pie al 0-2 al no finalizar una jugada. La falta de movimientos compensados por delante de la línea de balón, además de los problemas combinativos antes explicados, dibujaron un Sporting demasiado plano, sin ideas y sin recursos, que tampoco la inspiración o el acierto individual consiguió desatascar.

Los cambios

Curbelo y Pablo García por Pablo Vázquez y Diego. Cambio de perfiles en la defensa para ganar más agresividad hacia adelante sobre el papel.

Queipo por Gelabert. De nuevo, un perfil distinto sin alterar el sistema, pudiendo dar algo más de amplitud.

Amadou y Conde por Queipo y Manu. Un cambio obligado por lesión y otro más ofensivo por la necesidad para pasar a un definido 4-4-2 abriendo a Dubasin y retrasando a Corredera. Ya en los minutos finales.

Nota a Borja Jiménez y el resto del cuerpo técnico

Insuficiente. Partido equivocado prácticamente en todas las facetas del juego. Un Sporting desdibujado y superado, desordenado con y sin balón, sin ideas ni mecanismos en ataque y vulnerables en defensa cuando el rival quiso dañar. Un reflejo de las peores carencias del equipo en la presente temporada condensadas en apenas 90 minutos. La peor manera para arrancar un mes final que apunta a ser agónico y eterno.


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