La Voz de Asturias

Así juega Gularte: El Sporting fichó un ganador del juego aéreo y duelos, avalado por Larcamón

Sporting 1905

Dani Souto
Gularte

Texto de análisis

20 Jul 2026. Actualizado a las 23:16 h.

La confianza de Nicolás Larcamón se refleja en el fichaje de Emanuel Gularte. El defensor uruguayo, de 28 años, coincidió en su trayectoria con el técnico argentino durante su etapa en Puebla, dándole un rol protagonista en su habitual línea de 3 centrales. Del conocimiento que tiene de sus capacidades, puntos débiles y de lo que le puede exigir, el charrúa apunta a ser uno de los baluartes de la zaga rojiblanca esta temporada.

Uno de los aspectos más destacados de sus características es fácilmente reconocible a simple vista. Físicamente es un futbolista que con su 1,89 de estatura y su corpulencia tiene entre sus virtudes tanto la disputa por bajo como por alto. Es un jugador sólido en los duelos a la hora de cuerpear en situaciones de uno para uno, así como en los balones divididos, y que sobresale especialmente a la hora de ganar duelos aéreos, con capacidad de salto y buen cabeceo tanto al orientar despejes como en situaciones de área rival. Puede ser un buen arma a balón parado.

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En lo defensivo es un central duro, que con Larcamón cuenta habitualmente con la libertad de abandonar la línea defensiva para perseguir a su par y encimarlo ante cualquier recepción de espaldas. Es decir, trata de anticiparse saltando los metros que sean necesarios hacia adelante para intentar adelantarse y robar, o en caso de una buena recepción del rival cortar el ataque con falta. Suele ser el central más 'libre' para hacer ese movimiento en el sistema de Larcamón, especialmente por su capacidad en los marcajes.

Es por ello un central que domina bien los espacios cortos, tanto por la marca como por la solidez en los duelos, pero otro atributo físico, relacionado con su velocidad y explosividad, puede ser un problema en más de un contexto, sobre todo al girar ante un recorte en estático o a la hora de defender espacios amplios hacia portería con un pase al espacio a su espalda. Limitaciones que el jugador conoce, acostumbrado en muchos casos a jugar con una defensa adelantada, pero que trata de corregir en la medida de lo posible con esa citada anticipación, aunque en este caso a la hora de leer el desarrollo de la jugada. Gularte suele tomar riesgos a la hora de interpretar cuál será el siguiente movimiento del rival en esas situaciones que le dejan más expuesto, pero intentando que eso le permita obtener una ventaja que sea clave en jugadas límite. Decisiones que en ocasiones salen cara y otras veces lo dejan peor parado.

Con el balón controlado no es un central que asuma especial protagonismo desde el pase, buscando habitualmente dar continuidad a la posesión con pases de seguridad, rara vez arriesgando un pase difícil por dentro en vertical, aunque sí emplea más el recurso del balón en largo, pero que si por algo destaca a la hora de dar salida al equipo desde atrás es con la conducción. Si le dejan un espacio para poder avanzar y dividir a las marcas rivales, Gularte no duda en incorporarse con el balón controlado a la espera de que un rival salte y pueda encontrar al hombre libre.

De hecho, algo que llama la atención por ser poco frecuente tratándose de un central, es su iniciativa para sumarse a posiciones de ataque si es el encargado de llevar el balón arriba o bien recupera un balón suelto a partir de esa anticipación antes comentada. En ocasiones puede acompañar la jugada incluso hasta el área rival buscando posiciones de remate. Atrevimiento no le va a faltar, como ya dejó entrever en su primer encuentro como rojiblanco en Luanco.


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