«No hay nadie que ame a su tierra tanto como los asturianos»: la joya del archivo de TVE que retrata la Asturias de 1969
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Una publicación viral sobre Los Archiduques, el grupo en el que comenzó Tino Casal, recupera el programa «Con acento» dedicado al Principado
18 Oct 2023. Actualizado a las 05:00 h.
«Creo que no hay nadie que ame a su tierra como los asturianos aman a la suya. Asturias, para los asturianos, no es un lugar geográfico, es mucho más. Una pasión. Hasta una razón de ser». Palabras pronunciadas por el periodista Manuel Martín Ferrand durante el programa Con acento que en 1969 RTVE dedicó a Asturias. Un retrato de la comunidad y de sus gentes de apenas 45 minutos, salpicado de bailes y canciones tradicionales y actuaciones musicales como la protagonizada por Los archiduques, el grupo de pop asturiano de los 60 en el que iniciaba su trayectoria musical un jovencísimo Tino Casal.
El archivo de RTVE, a través de una publicación con miles de reproducciones en su perfil en X (antes Twitter), recordaba recientemente que Tino Casal, antes de ser el enorme Tino Casal, formó parte de este grupo que «muchos conocimos en este programa de 1969» mostrando un clip en el que el grupo interpreta al pie de Santa María del Naranco Lamento de gaitas, una versión del I Love How You Love Me de Barry Mann que en cuanto suena la gaita -escocesa o gallega, no importa- ya pone la piel de gallina.
Una maravilla, como también es ver al pintor Nicanor Piñole, en plena faena, en el puerto deportivo de Gijón, con los astilleros al fondo. En 1969 tenía 90 años. «Un genio de la pintura a escala universal. No sé si él mismo lo sabe. No creo tampoco que le importe mucho serlo o no serlo. A él le basta salir todos los días a la calle paea enfrentarse con el paisaje de su tierra —dice la voz en off de Martín Ferrand, presentador y guionista del programa—. Tiene suficiente con ver y pintar Asturias. Así, como Piñole, son los asturianos. En el amor a la tierra todos son iguales».
Pero este Con acento de 1969 comenzaba su retrato de Asturias con el periodista gallego, que falleció en 2013, bajando a una mina asturiana. «¿Pasaremos miedo por el camino?», le pregunta a los mineros que le acompañan. «No, no», le responden, mientras bajan a 310 metros bajo tierra. «¿El trabajo es muy penoso?», sigue preguntando. «Como todos los trabajos manuales», le responden. Ya en la galería, los mineros comienzan a cantar Atardecer, el primero de los temas musicales de esta joya del archivo de Televisión Española.
«Desde un punto de vista gramatical, el acento de Asturias es esdrújulo. Alto, fuerte, bravo. Esdrújulo y verde. Las cimas, las barrancadas, los valles son verdes, como la esperanza. Todo lo demás es esdrújulo. Sobresaliente, que viene a ser lo mismo», dice la voz en off de Martín Ferrand. Asturias es, añade, una tierra de contrastes «esdrújulos» que «llevan en una sola mirada de una playa de arena dorada a una cima cuajada de viento», pone como ejemplo. «Y esdrújulas son, en consecuencia, las emociones que suscita Asturias», resume, proponiendo un viaje por los paisajes y la tradición folklórica y musical de Asturias, comenzando en Llanes, donde por ejemplo descubre al televidente de entonces el pericote con una simple presentación. «¿Ustedes conocen el pericote? Es un viejo baile... bueno, el pericote es así», dice, para dar paso al hipnotizador baile en una playa llanisca.
De ahí Con acento viaja al Gijón que retrata Piñole, en donde se suceden actuaciones folklóricas en una plaza del Marqués que cuesta reconocer por lo vacía que parece y en la Universidad Laboral. «Sobre gustos todo está escrito, precisamente por ello cada cual tiene los suyos. En el caso de Asturias hay un inevitable punto de coincidencia: el paisaje. El paisaje de los valles verdes con el telón de fondo de las altas montañas. Pastan allí las vacas rubias que miran con ojos más burlones que tristes. Y los árboles, como gran argumento del paisaje asturiano», dice el presentador, dando paso a más actuaciones musicales como las de Fanny, las de varios cantantes de tonada en una espicha en la que se muestra por qué la sidra «en el lagar es además de argumento de convivencia» y el Ay Amor que Luis Gardey canta en el puerto de Luarca.
Del mar de nuevo las´imágenes, en blanco y negro, trasladan al espectador a la montaña de Aristébano para presenciar una boda vaqueira. Tal cual como hoy en día, «como mandan los buenos cánones de la trashumancia». Y como los acentos asturianos son «inagotables», el presentador continúa el recorrido por Asturias en «uno de los más espectaculares», el de los altos hornos, donde muestra cómo se domestica el fuego y «parece que se escucha un extraño concierto: la gran sinfonía del trabajo».
Ya en Oviedo, «el cruce de todos los caminos que van y vienen por Asturias», cuenta una anécdota: «La otra noche en Oviedo, os lo aseguro, escuché los fragores de la batalla de Clavijo y los cantos de gloria a Ramiro I. Puede ser que sea magia. Al amanecer subimos a la falda del Naranco y el hechizo de Santa María nos hizo ya olvidar el anterior encantamiento», dice, mientras suena la gaita de la primera melodía pop que introducía este instrumento. «Me siento tan triste como la otra noche que tú te fuuiste de mi lado en Asturias», canta el ya entonces innovador Casal que, con el resto de Los Archiduques, da paso a la última parada del programa. «Silencio ahora —dice el presentador—, estamos en Covadonga. Aquí se amasan tradición e historia. Los montes suben tan altos como las plegarias y el doblar de las campanas salpica de fervor a toda España».
Al sonido de las campanas le sigue una imagen que hoy en día ya no es posible: el canto de los niños de la Escolanía, cerrada precisamente este año. Ya no hay niños como los que protagonizaron también este viaje por el paisaje y el folklore de Asturias que está claro que solo podía cerrarse con el Axuntábense que cantan de nuevo los mineros mientras se suceden los créditos.