Bruselas espera a Macron con la lista de recortes

Juncker afirma que los franceses «gastan demasiado dinero y gastan en mal lugar»


bruselas / corresponsal

Emmanuel Macron es la nueva «esperanza» de Europa. Al menos, de eso es de lo que se tratan de convencer los líderes europeos. La figura del liberal se ha convertido en un icono de la resistencia a la eurofobia, la misma que ha mantenido a la UE contra las cuerdas los últimos años. Pero, ¿hay razones para sostener ese renovado optimismo? ¿Se consolidará la remontada europeísta de la que ya se habla en Bruselas?

El presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker, fue el primero en mostrarse cauto en medio del júbilo desatado tras la derrota de la ultraderechista Marine Le Pen, bestia negra de los eurócratas. El luxemburgués advirtió en pleno frenesí electoral que la UE no puede cantar victoria todavía: «La batalla contra el populismo no ha sido ganada, debe continuar». ¿Tenía en mente a Italia? Los sondeos pronostican una potencial victoria del partido anti euro Movimiento 5 Estrellas. «El populismo es tan viejo como la democracia», insiste Juncker, consciente de que están ante un fenómeno con el que tendrán que lidiar a largo plazo, un virus que se puede mantener inactivo, pero no erradicar. 

Los expertos auguran más batallas feroces. «La amenaza de que un candidato extremista sea elegido presidente continuará», asegura el analista del EPC, Yann-Sven Rittelmeyer, quien considera la victoria de Macron «un alivio temporal» para Alemania y la UE. Y es que no sería raro que en las elecciones galas del 2022 nos encontrásemos con un escenario peor. Para evitarlo, Berlín deberá aflojar las riendas en la zona euro y «ajustar sus ambiciones» a las capacidades de Francia. Esto es, aceptar más flexibilidad para no ahondar en las crisis moral, política y social del país galo.

Sin embargo, el país germano nunca destacó por su cintura. No será nada fácil conseguir que el eje franco-alemán cuaje. Merkel quiere muestras de que el nuevo Gobierno francés es de fiar, que el equipo de Macron podrá mantener a raya el déficit y el gasto público. El liberal, por su parte, pide estándares mínimos para prestaciones sociales y mayores estímulos en el conjunto de la eurozona. Las últimas declaraciones de Juncker no presagian nada bueno.

El luxemburgués no tardó ni 24 horas en recordar al flamante presidente galo los deberes que le quedan por delante: reformas y ajustes. Este jueves Bruselas dará a conocer sus nuevas previsiones económicas. Si Francia sigue en perspectiva de incumplir el objetivo de déficit en el 2018, Macron tendrá que empuñar las tijeras. Juncker le mostró ayer el camino sugiriendo que el país galo necesita adelgazar la estructura del Estado dada su abultada deuda: «Los franceses gastan demasiado dinero y gastan en mal lugar», se quejó. «Consagran entre un 53% y un 57% de su PIB a sus presupuestos públicos».

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