Bibiana Infante: «Los móviles son las cuidadoras más baratas del siglo XXI»

Ana Abelenda Vázquez
Ana Abelenda REDACCIÓN / LA VOZ

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PATRICIA GAGO

La entrenadora de padres en Disciplina Positiva creen que los deberes son la prueba de que el sistema educativo está fallando

06 oct 2017 . Actualizado a las 07:52 h.

«Los deberes son una prueba de que el sistema educativo está fallando», se moja la psicóloga Bibiana Infante, directora de Disciplina Positiva Galicia y miembro fundador de la asociación española de esta forma de educar que aúna cariño y firmeza. Esta «profe de profes» me recibe en un kit kat de tiempo entre taller y taller profesional, en el parque, ejerciendo como madre.

-Es lo fuerte de la jornada.

-Ese planazo de las madres... ¡momento parque!

-Hoy les comprendemos, nos adaptamos a ellos, compartimos muchas cosas juntos, ¿a costa de exigirles más?

-Queremos darles muchas experiencias de vida. Me lo llevo aquí, me lo llevo allá... Queremos hacerles partícipes, pero a veces no nos damos cuenta de que son niños, de que se descolocan, de que se pasan de rosca... Y ahí ya no somos tan tolerantes, y llega el reproche: «Encima que te traigo, no te gusta». Pero, por otro lado, nos volcamos haciéndoles supercumpleaños, fiestas con muchísimas opciones... Y es demasiado. Ni Juanín ni Juanón.

-Varios expertos han desatado la alerta en torno a los móviles. ¿Se nos están yendo de las manos?

-Los móviles son las cuidadoras del siglo XXI, así les llamo yo; son baratas, no cuestan casi nada, igual cien euros al año. Lo de cuidadoras lo digo en el sentido de que son los móviles los que se encargan de entretener a los niños en la sala de espera, en el avión... Lo tenemos muy fácil, el niño queda obnubilado.

-Pero el coste a la larga es alto.

-Claro. Al darles el móvil o la tablet para todo acaban asociándolo a comer, a estar en el restaurante o a dormir. Y la asociación es peligrosa, hace que no se centren en cosas básicas como comer. Pero también exigimos a los niños cosas que no están preparados para soportar...

-¿Pasamos del baby bum a la adultocracia, pocos niños en un mundo muy adulto?

-Sí. Hay que ser realista. No podemos pretender que un niño aguante en un restaurante una tertulia de dos horas. O no te tomas el café o lo haces en un sitio donde él pueda moverse. Como padre debes entender que tu hijo no puede aguantar una hora viendo cómo hablas de Cataluña con otros comensales.

-Los padres de antes no nos llevaban tanto a comer fuera ni nos sobrevolaban...

-Estábamos en casa, comíamos en casa... Hoy sí nos llevamos a los niños a todas partes, o porque no tenemos con quien dejarlos o porque no tienes cancha ni para ir a hacer la compra. Las cosas han cambiado, pero hay que seguir haciendo cambios.