Acusaciones de acoso y adjudicaciones dudosas enturbian la gestión de Trump

La Casa Blanca asegura que son «fake news», pero la imagen interna del presidente cae al nivel más bajo de aceptación pública


redacción / la voz

Pasada la cortina de humo de la publicación de los papeles de JFK sin demasiadas novedades con las que poder alargar al culebrón, Donald Trump se asoma de nuevo al abismo de la política interna en un escenario que cuestiona su ética personal y presidencial. Por un lado, un portal de noticias del corazón asegura que hasta 16 actrices aseguran haber sido víctimas de abusos por parte del magnate. Por otro, las sospechas sobre la adjudicación de las obras de reconstrucción de Puerto Rico tras el paso del huracán María han ido a parar a la empresa de uno de los más generosos donantes de la campaña presidencial del neoyorquino, lo que ha disparado de nuevo todas las alarmas sobre el comportamiento de Trump, que también deberá hacer frente a la presentación de cargos por parte de un gran jurado ante las irregularidades del Rusiagate.

La Casa Blanca empezó a replicar todas esas acusaciones casi de inmediato para intentar frenar la caída de la popularidad del presidente, que sigue en niveles bajísimos. Este sábado, una encuesta de la Universidad de Maryland recogía entre sus principales conclusiones que siete de cada diez estadounidenses creen que la división interna es peor en estos momentos que durante la guerra del Vietnam, Y la desconfianza hacia los líderes políticos del país no para de crecer.

Una portavoz presidencial recurrió este sábado al manual clásico de Trump para descalificar las noticias: «Son fake news (noticias falsas)». Todas. De acuerdo con Buzzfeed, la Corte Suprema del estado de Nueva York ha pedido a Trump que entregue antes del 31 de octubre todos los documentos, incluidas fotografías y grabaciones, que su campaña electoral generó sobre las mujeres que lo acusaron de abusos.

La citación es parte de una demanda por difamación interpuesta contra Trump por Summer Zervos, una exconcursante de su programa televisivo The Apprentice. Zervos fue una de las mujeres que acusaron de abusos sexuales a finales del año pasado al entonces candidato presidencial republicano junto con otras como Jessica Leeds y Rachel Crooks, que ofrecieron al The New York Times sus testimonios. La mencionada citación reclama también documentos sobre el vídeo de 2005, filtrado en octubre pasado en plena campaña electoral, en el que Trump presumía de que podía «agarrar por el coño» a las mujeres simplemente porque era famoso.

Quejas desde Puerto Rico

El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, solicitó este sábado una investigación y auditoría sobre el proceso de contratación de la compañía Whitefish por parte de la compañía estatal Autoridad de Energía Eléctrica (AEE).

El Ejecutivo puertorriqueño concedió un plazo de 48 horas para realizar ese análisis y recuerda que durante las pasadas semanas se han levantado una serie de dudas en relación con el proceso de contratación de la empresa Whitefish Energy que contrató la AEE para el restablecimiento de la red energética de la isla, completamente destrozada tras el paso del huracán María el 20 de septiembre.

Esa empresa, que hace un mes tenía solo dos trabajadores, pertenece a uno de los principales donantes de la campaña electoral de Donald Trump, Joel Colonetta. La Casa Blanca también quiso desmarcarse de inmediato de la polémica, al asegurar que la responsabilidad de esa contratación es únicamente del Gobierno de Puerto Rico.

El fantasma del Rusiagate

La tercera pata del escándalo de esta semana de Trump es que un gran jurado de Washington ha presentado cargos por primera vez en el marco de la investigación sobre la injerencia rusa en las elecciones presidenciales estadounidenses del 2016, una pesquisa que se encuentra liderada por el fiscal especial Robert Mueller. Es el llamado Rusiagate, que ya alcanza a la primera familia por la implicación de al menos un hijo y el yerno del magnate.

Un juez federal ha ordenado la detención de los primeros acusados para este lunes, aunque no han trascendido la identidad de los mismos. La decisión del jurado llega tras semanas de trabajo en el marco de una nueva fase de investigación que podría prolongarse durante varios meses más.

Para Trump, las investigaciones lanzadas por Mueller son una «caza de brujas» contra su entorno, sospechoso de mantener relaciones con el Gobierno ruso en la campaña electoral en busca de réditos políticos.

El equipo de Mueller ha comenzado a interrogar a diversos altos cargos de la Casa Blanca, así como a otros funcionarios, para discernir si se produjo una intervención por parte de Moscú en la campaña.

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