Steve Bannon tendrá que declarar ante el gran jurado sobre la ayuda rusa a Trump
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La exigencia del fiscal Robert Mueller estrecha más el cerco sobre el presidente
17 ene 2018 . Actualizado a las 06:58 h.El fiscal especial del Rusiagate, Robert Mueller, sigue estrechando el cerco sobre el círculo más próximo al presidente de EE.UU. Según reveló ayer The New York Times, el exjefe de estrategia, Steve Bannon, fue citado formalmente la semana pasada para testificar ante un gran jurado, como parte de las investigaciones sobre posibles vínculos entre Rusia y la campaña republicana en el 2016. La citación es de enorme trascendencia ya que es la primera vez que Mueller recurre al gran jurado, en un intento de sacar información al que fue jefe de campaña de Trump y uno de los hombres más influyentes del ala oeste.
El movimiento podría ser parte de una estrategia de negociación del fiscal que permita a Bannon renunciar a la comparecencia ante el jurado y aceptar ser interrogado por los investigadores en un entorno menos formal, como las oficinas de Mueller. Y es que, para Bannon, un cara a cara ante un gran jurado no sería nada sencillo. Según el diario, «es mucho más fácil para un testigo detener el interrogatorio o eludir preguntas en una entrevista que durante un testimonio ante un jurado. Este último debe ser transcrito y requiere que los testigos respondan a cada una de las preguntas».
Lo que no queda claro es por qué el fiscal trata a Bannon de manera diferente a la docena de funcionarios del Gobierno que ya fueron entrevistados los últimos meses ¿Apunta esta nueva citación a que Mueller tendría evidencias de la posesión de información altamente sensible por parte del exmiembro del Consejo de Seguridad Nacional? Esta podría ser una posibilidad, pero no la única. Según expertos legales, los fiscales prefieren entrevistar a los testigos ante un gran jurado ya que sus capacidades para pedir imputaciones o solicitar documentos se ven ampliadas.
Es importante destacar también que una gran actividad del jurado podría hacer saltar por los aires la propia estrategia de la Casa Blanca, que insiste en que la investigación está llegando a su fin y que el presidente saldrá indemne. En las últimas semanas se especuló con la posibilidad de que Mueller solicite una entrevista personal con Trump.
La revelación sobre Bannon coincidió con su comparecencia a puerta cerrada y bajo juramento ante el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, que también investiga la injerencia rusa. Mientras estuvo en el Gobierno Bannon participó directamente en el despido del exasesor de Seguridad Nacional y también acusado en el marco del Rusiagate, Michael Flynn, por haber mentido al vicepresidente Mike Pence sobre sus contactos con el embajador ruso en EE.UU. durante la transición presidencial.
Inmigrantes de todas partes
El Gobierno de Trump persiste en su política de mano dura contra la inmigración y ayer anunció que recurrirá ante el Tribunal Supremo el fallo de un juez de California que ordenó al presidente revivir el plan DACA para jóvenes indocumentados. El anuncio llega en un momento complicado en el que el Congreso trata de evitar que el viernes se produzca un cierre del Gobierno. Los demócratas amenazan con provocarlo si no hay un acuerdo sobre los casi 800.000 dreamers [soñadores] expuestos a la deportación.
«Deportarlos no es nuestra prioridad», dijo ayer la secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Kielsen, en un intento de rebajar tensión. Durante su declaración en el Senado, Kielsen negó que el presidente hubiese llamado «agujeros de mierda» a Haití, El Salvador y varios países de África durante la reunión del pasado jueves, aunque reconoció que hubo «insultos» y un «lenguaje duro» del presidente. Mientras tanto, Trump intentó poner fin a la polémica asegurando que EE.UU. quiere recibir a inmigrantes «de todas partes».