Los demócratas obstaculizan la nominación del juez Kavanaugh

Woodward dibuja un Gobierno que intenta frenar a Trump

Activista vestidas como en la serie «El cuento de la criada»
Activista vestidas como en la serie «El cuento de la criada»

nUEVA YORK / CORRESPONSAL

La audiencia de confirmación del juez conservador Brett Kavanaugh, que inclinará hacia la derecha al Tribunal Supremo, se vio ayer empañada por el oscurantismo que rodea su pasado. Los demócratas liderados por la senadora californiana Kamala Harris exigieron a la mayoría republicana detener el proceso con el argumento de que no tiene la información necesaria para evaluar al candidato de Donald Trump. Tras semanas solicitando la documentación sobre el pasado de Kavanaugh como asesor de la Administración Bush, 42.000 páginas fueron liberadas 24 horas antes de la audiencia.

«¿Qué están tratando de esconder?», preguntó el senador por Vermont Patrick Leahy, quien recordó cómo en otras nominaciones los datos estuvieron a disposición de los senadores doce días antes de la audiencia de confirmación. La cita empezó con una hora y media de retraso debido a las protestas de decenas de personas ante las implicaciones que el nombramiento de Kavanaugh pudiera tener en ámbitos de derechos sociales y de las mujeres como el aborto. El caos originado en la sala se saldó con 22 detenidos.

Próxima tormenta

Mientras, el Gobierno se preparan para la próxima tormenta. Fear: Trump in the White House (Miedo: Trump en la Casa Blanca) es el título del nuevo libro que dibuja un caótico Gobierno que trata de contener al presidente para «proteger al país». A seis días de su publicación, The Washington Post publicó ayer algunos extractos de la obra que firma Bob Woodward, el periodista que junto a Carl Bernstein destapó el escándalo Watergate y uno de los cronistas más respetados de Washington. Describe a unos asesores «horrorizados» y a un magnate gritando por los pasillos: «Todos quieren hundirme». En sus casi 450 páginas, el autor cuenta cómo Trump ordenó a su secretario de Defensa, James Mattis, un plan para asesinar al dictador sirio Bachar al Asad. «¡Vamos a matarlo! Entremos», dijo. Tras contestarle que se «pondría con ello», Mattis dijo a uno de sus asistentes que no iban «a hacer nada de eso».

La desconfianza en Trump llega a tal punto que Woodward describe situaciones en las que sus asesores le quitan papeles de la mesa para que no pueda firmarlos. «Es un mentiroso profesional», aseveró hastiado su exasesor económico Gary Cohn. «Tiene la capacidad de un niño de 11 o 12 años», dijo Mattis. Uno de los más frustrados es el jefe de Gabinete, John Kelly. «Está desquiciado. Estamos en locurilandia», se quejó.

En otro extracto, Woodward cuenta como otro exasesor, John Dowd, se burla de la ignorancia del presidente al tratar con el fiscal especial Robert Mueller su interrogatorio. «No voy a dejar que quede como un idiota», dijo. Dowd pidió al presidente que no testificara. «Es eso, o un mono naranja», le advirtió. «Seré un buen testigo», insistió Trump. «No señor presidente, en eso creo que no puedo ayudarle», concluyó antes de dimitir.

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