Macron intenta minimizar la pérdida de sus dos ministros más populares

Su valoración está por debajo de la de Hollande en el mismo tramo de mandato

El exministro de Ecología se dirige a su sucesor
El exministro de Ecología se dirige a su sucesor

parís / corresponsal

El gobierno de Emmanuel Macron recibió ayer otro mazazo con la dimisión inesperada de su ministra de Deportes, Laura Flessel, apenas una semana después de la renuncia de su homólogo en Ecología, el conocido activista Nicolas Hulot. El Elíseo reaccionó con rapidez y anunció de inmediato los nombres de los sustitutos con la clara intención de minimizar daños: la campeona de natación Roxana Maracineanu y el hasta ayer presidente de la Asamblea Nacional, François de Rugy. La pérdida de dos de sus ministros más populares llega en el peor momento para el presidente centrista, cuya tasa de aprobación ha caído en picado.

La ya exministra de Deportes mantuvo desde el año pasado hasta su dimisión el título de miembro del Gobierno más popular, con un tasa de aprobación que llegó a alcanzar el 68 %. Si bien la victoria en Copa del Mundo de fútbol y en la elección a los Juegos Olímpicos de 2024 fueron grandes puntos a su favor, deja un ministerio debilitado. El día de su dimisión, el periódico deportivo L’Equipe reveló que el presupuesto de su cartera para 2019 se verá recortado un 6,2 %, lo que representa alrededor de 30 millones de euros.

Aunque la campeona olímpica de origen caribeño justificó su renuncia aludiendo a «razones personales», su salida amenaza con añadir otro escándalo al bagaje del Elíseo. Varios medios franceses, entre ellos Le Canard Enchaîné, revelaron que su situación fiscal habría sido el detonante de su marcha. Según Mediapart, el fisco ha descubierto irregularidades en las declaraciones de la empresa encargada de gestionar el derecho a la imagen de la deportista. De confirmarse, la comisión de infracciones fiscales podría presentar una denuncia por fraude.

Otro escándalo de este tipo podría hacer estragos con la popularidad de Macron, en caída libre desde principios de mes. La tasa de aprobación del presidente se sitúa en el 31 %, 10 puntos menos que el mes pasado. En el mismo período de su mandato, Nicolas Sarkozy se encontraba en el 47% y François Hollande, históricamente conocido por ser el presidente más impopular de Francia, en el 32%.

Además de haber obtenido resultados económicos discretos, el Ejecutivo carga desde junio con la cruz del caso Benalla, el guardaespaldas presidencial y subjefe de personal del Elíseo que dio una paliza a un manifestante mientras se hacía pasar por policía. La ministra de Cultura, Françoise Nyssen, también se encuentra en una situación delicada después de salir a la luz que habría realizado obras sin permiso en los locales de Actes Sud, la editorial que dirigía antes de entrar en el gobierno.

Con el nombramiento de Rugy, Macron ha querido reafirmar su compromiso con la transición ecológica dañado por la dimisión de Hulot. El expresidente de la Asamblea Nacional militó durante 25 años en el partido ecologista Los Verdes (renombrado Europa Ecología Los Verdes en 2010), el cual también defiende el federalismo europeo, antes de unirse a La República en Marcha en 2017. Tras la inesperada dimisión de Hulot, de Rugy se convirtió en el favorito para relevarlo al ser la única figura del partido con peso en el sector.

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