¿Pueden las series cambiar el mundo?

Una tesis de la USC analiza la sociedad posindustrial a través de series como «The Wire» o «Show Me a Hero»


santiago /la voz

Aquel plano corto de Lester Freamon lo resumió todo: «Si sigues las drogas, tienes drogadictos y camellos. Pero si empiezas a seguir el dinero no sabes a dónde cojones te va a llevar». La corrupción, el gueto, las desigualdades, la incomunicación, el declive urbanístico. Esa mordaza que acalla las sociedades posindustriales la resumió David Simon por boca del épico personaje de una de sus series más épicas, The Wire. Su pasado como periodista ha dejado una impronta en su presente como creador de series.

«É unha ficción realista, incluso baseada en datos e historias reais que investigou cando era xornalista». Lo explica Luis Ogando, doctor en Ciencias de la Comunicación por la Universidade de Santiago (USC) y que analizó en su tesis la capacidad de Simon de realizar un profundo estudio sobre las ciudades posindustriales y globalizadas a través de cuatro de sus creaciones: The Corner, The Wire, Treme y Show Me a Hero. Baltimore, Yonkers y Nueva Orleans. En realidad, no lugares. O muchos lugares al mismo tiempo. «O bo de Simon é que ao crear cidades posindustriais é bastante palpable fóra dos Estados Unidos». El análisis de las relaciones de poder y económicas es extrapolable a cualquier ciudad occidental. «Por exemplo, no caso galego, Ferrol é unha cidade de moito menor tamaño, pero bastante similar a Baltimore», lugar en el que Lester Freamon explica la sociedad actual en solo una frase: sigue el dinero.

«Ao final, nas nosas democracias representativas actuais as relacións de poder están articuladas polas relacións entre a xente que manexa os cartos e os políticos». Es la principal conclusión a la que ha llegado Luis Ogando. Las series de Simon también muestran que «as persoas de a pé están apartadas da toma de decisións públicas e iso reflíctese en como vivimos e como son as cidades». Las mismas con las que David Simon abofetea al espectador desde el otro lado de la pantalla.

Quizá la más lejana sea Show me a Hero, ambientada en los años ochenta y que relata el profundo conflicto que divide Yonkers, en Nueva York, por la construcción de viviendas sociales en barrios blancos. ¿No queda demasiado atrás en el tiempo? «Realmente é xusto cando comezou a globalización», aclara Ogando. En ese momento, tras la caída del muro, la hegemonía capitalista, y el avance de Internet comenzaron a cambiar el modelo socioeconómico mientras Yonkers se enzarzaba con la cuestión racial.

Así que a través de los ojos de Jimmy McNulty en The Wire; la familia de clase media destrozada en The Corner; de los vecinos del barrio de Treme intentando reconstruirse después del Katrina, David Simon no solo hace un panorama sobre la sociedad actual. También intenta transformarla. Pero, ¿pueden las series cambiar el mundo? «Si incentiva que a xente se pare a pensar e observe de forma crítica a súa realidade», dice Luis Ogando de David Simon, que sin embargo «enarbola tantas ideas e formula tantos cuestionamentos que ao final é imposible evitar que ti mesmo penses criticamente sobre o que el di».

No es una isla. «A terceira idade de ouro da televisión vai precisamente nesa liña, de intentar levar á televisión os grandes problemas e as grandes dúbidas existenciais que temos hoxe en día». Discursos políticos contundentes se ven hoy, por ejemplo, en El cuento de la criada o The Good Fight, que abordan el discurso de manera crítica. Quizá David Simon sí es un poco una isla en cuanto a hacer una ficción hiperrealista.

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