Sánchez se desmarca de Iglesias tras la presión de los barones socialistas

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo BAreño MADRID / LA VOZ

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Fernando Calvo | efe

«En nombre del Gobierno negocia el Gobierno», afirma sobre la visita a Junqueras

19 oct 2018 . Actualizado a las 07:47 h.

La presión de los barones socialistas y la amenaza de división entre los propios miembros del Gobierno forzaron ayer al jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, a desmarcarse públicamente de la iniciativa del líder de Podemos, Pablo Iglesias, de entrevistarse en la cárcel de Lledoners con el líder de ERC, Oriol Junqueras, en prisión preventiva por un presunto delito de rebelión, para solicitarle que su partido apoye los Presupuestos Generales del Estado. «Agradezco al señor Iglesias el apoyo a esta propuesta presupuestaria, pero también recuerdo que la negociación en nombre del Gobierno la hace el Gobierno», señaló Sánchez, sin desautorizar así al líder del partido morado, pero dejando claro que no acude en calidad de negociador.

Antes de que Sánchez se pronunciara así, bien entrada la tarde, el incendio había empezado a desatarse en las filas socialistas y en el propio Gobierno, en donde la pretensión de Iglesias de presentarse como una especie de delegado del Gobierno para negociar las cuentas públicas con los independentistas había causado profundo malestar. Sánchez conocía desde su última reunión con el líder de Podemos en la Moncloa que este intentaría recabar el apoyo de Junqueras a los Presupuestos, pero hasta ayer no se había desmarcado de la iniciativa. Y la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, llegó a afirmar el pasado martes que la visita de Iglesias le parecía «bien». Pero ayer la situación dio un giro y los principales barones socialistas, temerosos de una imagen de excesivo protagonismo de Iglesias a menos de dos meses de las elecciones andaluzas y a siete de las autonómicas del 2019, levantaron la voz.

Susana Díaz critica a Iglesias

La presidenta de Andalucía, Susana Díaz, reprochó la «sobreactuación» de Iglesias que, según dijo, ha pasado «de hablar del sorpasso al PSOE y de votar en contra de un presidente socialista, a querer aparecer como si fuera un vicepresidente en la sombra». Y también se desmarcó el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, que aseguró que «cuando [Iglesias] va a visitar a Junqueras representa a Podemos». «A mí personalmente, y soy dirigente del PSOE, no me representa», insistió.

El malestar se extendió también en el Gobierno. La máxima responsable de los Presupuestos, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, fue la más rotunda, ya que no solo se distanció de Iglesias, sino que criticó su iniciativa. «Personalmente no iría a negociar con nadie los Presupuestos a la cárcel», afirmó. Y también el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, aseguró que «desde luego» Iglesias «no va a hablar de los Presupuestos en nombre del Gobierno».

Pero las quejas ante la posición de virtual vicepresidente del Gobierno que se atribuye Iglesias llegaron también desde el partido. La vicesecretaria general socialista, Adriana Lastra, afirmó desconocer «de lo que va a hablar el señor Iglesias con el señor Junqueras», pero indicó que «donde se pactan y se negocian los Presupuestos es en el Congreso de los Diputados con el resto de fuerzas parlamentarias».

Más lejos aún fue el exvicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra, que, cuando se le preguntó por la visita de Iglesias a Junqueras en prisión, dijo que «ese concepto de la democracia no es» el suyo. Pero, además, explicó que ve «muy complicado» gobernar con 84 diputados y no sabe «si eso podrá durar». «Yo convocaría elecciones», afirmó.

El líder de Podemos revela que el encuentro se produce a petición de ERC

Iglesias ha querido destacar que no actúa como delegado de nadie, pero también que está dispuesto a entrevistarse con cuantos responsables políticos sea necesario para lograr más apoyos a las cuentas, aunque estén presos. También reveló que Sánchez conoce su intención de entrevistarse en la cárcel de Lledoners con Oriol Junqueras desde hace una semana. La visita de hoy, según informó Iglesias, se producirá a petición del presidente de Esquerra. Ambos dirigentes políticos hablarán de política, sostiene el secretario general del partido morado. Pero sobre el fondo del asunto pesa el apoyo de ERC a las cuentas, algo que no se producirá si, insisten desde la formación republicana, el Gobierno no insta a la Fiscalía General del Estado a retirar las acusaciones contra los encausados por el desafío independentista. Pero una orden de su líder podría llevar a Esquerra a replantearse su cerrazón a sentarse a negociar. Esa es la baza que tratará de jugar hoy Iglesias en Lledoners.

A Junqueras le trasladará lo que ya ha dicho en público a lo largo de los últimos días. Y esto es que «la situación de los presos políticos es un problema político, pero hay más. Que los ciudadanos catalanes no lleguen a final de mes es también un problema político». La estrategia, así, es convencer al líder republicano de que no se puede desperdiciar la oportunidad de aprobar los primeros Presupuestos expansivos en muchos años. En su nuevo papel de mediador, Iglesias realizó anteayer un llamamiento a rebajar la tensión entre el Gobierno y las fuerzas secesionistas catalanas.