Estatuas doradas y cocinas con frescos en las casas ilegales de un clan mafioso

Ocho viviendas fueron desalojadas por 400 policías municipales de Roma para ser demolidas. «Para los delincuentes, se acabó la buena vida», dijo Salvini desde allí


Roma / corresponsal

Por fuera parecían casa corrientes, como cualquier otra de las barriadas de Roma. Dentro, la sorpresa: cocinas con frescos de ángeles en el techo, tigres de porcelana, enormes estatuas doradas, suntuosos cortinas de seda y gigantescas televisiones. Así eran el interior de las ocho viviendas ilegales del clan de Casamonica que fueron desalojadas ayer por 400 policías municipales de Roma para ser demolidas.

En la operación, planificada hace diez meses, estuvo presente ayer la alcaldesa de la ciudad, Virginia Raggi, que fue acogida con insultos por parte de los cuarenta habitantes de las viviendas, entre ellos menores, que no opusieron resistencia. «Se trata de la operación más importante contra la criminalidad realizada por la policía municipal de Roma», dijo Raggi.

Más tarde acudió el ministro del Interior, Matteo Salvini, que en su tono habitual mostró su satisfacción porque «las reglas vuelven a ser respetadas». «Para los delincuentes, se acabó la buena vida», añadió. También se añadió horas después el primer ministro, Giuseppe Conte.

El clan de Casamonica se hizo famoso en agosto del 2015 con el fastuoso funeral del capo Vittorio en el que el ataúd fue llevado en una carroza tirada por caballos y un helicóptero lanzando pétalos de rosa por las calles de la capital italiana. La familia, de origen gitano sinti, había llegado de la región de los Abruzos en los años setenta para asentarse en Roma. Gracias a sus contactos con grupos mafiosos pronto pasaron a controlar los negocios ilegales de los barrios del sureste de Roma. Según la Dirección Antimafia, poseen un patrimonio de 90 millones de euros conseguido gracias a extorsión, drogas, corrupción, usura, reciclaje de dinero, prostitución, juego ilegal.

Las viviendas fueron construidas ilegalmente hace más de 30 años a pocos metros de la línea del tren Roma-Nápoles. Además violaban las normas paisajísticas y arqueológicas de la zona, ya que algunas de las casas se apoyaban en el histórico acueducto Felice. Los primeros avisos del ayuntamiento para su demolición son de 1997 pero la decisión se fue aplazando durante décadas hasta ahora. El jefe de la policía, Luigi Di Maggio, afirmó que en una de las vivienda hallaron cocaína y que los desalojados «pensaban que era un registro».

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