Trabajadores en negro en la empresa familiar del populista Luigi Di Maio

Los hechos denunciados «son anteriores al período en el que figuro como socio»


roma / corresponsal

Que se denuncie que en la empresa de su familia hay trabajadores que cobran en negro no es algo agradable para el ministro de Trabajo y vicepresidente del Gobierno, Luigi Di Maio. El escándalo empezó con la denuncia de Salvatore Pizzo en un programa de Mediaset, la televisión de Berlusconi, en el que aseguró que entre 2009 y 2010 había trabajado de forma irregular en la empresa de construcción de Antonio Di Maio, padre del político. A esta acusación se añadieron las de otros dos trabajadores y la incautación ayer, por parte de la policía municipal de Mariglianella (Nápoles), de zonas de un terreno propiedad de la firma familiar por la presencia de residuos inertes.

La empresa de construcción de la familia del líder del Movimiento 5 Estrellas (M5E), Ardima Construcciones, pertenece hoy a partes iguales a Luigi Di Maio y a su hermana Rosalba mientras que el tercer hermano aparece como administrador. Hasta 2014, cuando los padres la donaron a los hijos, la empresa estaba a nombre de la madre, Paolina Esposito, aunque era Antonio, el padre, el verdadero propietario además de aparejador responsable de las obras. Según la denuncia de un trabajador presentada en el tribunal de Trabajo, parte de su nómina era pagada en negro ya que en ella figuraban menos horas de las realmente trabajadas. Y no era el único en esta situación ya que en la causa contra la empresa otros empleados confirmaron la práctica ilegal del padre de Di Maio, que vio como el juez daba la razón al empleado. La causa está en apelación.

Ante las insinuaciones de que también el ministro podría haber trabajado en la empresa en negro fue el propio Di Maio quién publicó los documentos de su contrato a tiempo determinado y de sus nóminas entre el 27 de febrero y el 27 de mayo de 2008. Tres meses de trabajo que se contradicen con lo que contó hace poco tiempo en televisión: «De joven trabajé como albañil. El verano lo pasaba en la obra».

Edificaciones ilegales

En su intento de distanciarse de un caso que le ha valido fuertes críticas de sus adversarios, Di Maio aseguró que su participación en la empresa de la que es propietario desde 2014 ha estado siempre «rigurosamente declarada» y que los hechos denunciados «son anteriores al período en el que figuro como socio». Insistió en que en la actualidad «no le resultan» contratos en negro, aspecto que tendrá que ser verificado por un inspector de Trabajo que depende del ministerio que él mismo dirige.

La inspección de ayer de la policía municipal en los terrenos propiedad de su padre tenía como objetivo controlar la posible presencia de varias edificaciones ilegales: tres casas y varios galpones, así como un campo de fútbol en el que se entrena un equipo de fútbol infantil. Para la secretaria general del sindicato CGIL, Susanna Camusso, Luigi Di Maio, como ministro de Trabajo, «tiene el deber institucional de enviar inspectores para analizar la situación». Desde el Partido Democrático solicitan que comparezca en el Parlamento.

Por contraste con las penalidades de Di Maio, el otro vicepresidente y ministro del Interior, Matteo Salvini, exultaba tras la aprobación final en el Parlamento del decreto que endurece la política migratoria. «Con esta ley habrá más orden en las ciudades», aseguró mientras insistía en una de sus frases favoritas, «la fiesta se ha acabado», en referencia a los inmigrantes que solicitan asilo político, según Salvini, de forma injustificada.

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