Los antivacunas entran en la lista de las diez mayores amenazas para la salud

El rechazo a inmunizarse causó que los casos de sarampión aumentaran en un 30 %


REDACCIÓN / LA VOZ

Vacilación de la vacuna. Es el término que ha acuñado la OMS para referirse al rechazo o la renuencia a ser inmunizado para prevenir enfermedades infecciosas perfectamente evitables. Es una peligrosa práctica, auspiciada por el movimiento antivacunas, que lejos de frenarse va en aumento, lo que ha llevado a la Organización Mundial de la Salud a incluirla en las diez principales amenazas de este año para la salud global. Lo más grave para la institución sanitaria es que quienes siguen esta corriente lo hacen guiados por la más absoluta irracionalidad, ya que está demostrado que la vacunación es una de las formas más rentables de prevenir la enfermedad. Evita, de hecho, de dos a tres millones de muertes al año, cifra que podría incrementarse en otros 1,5 millones con una cobertura más amplia.

Este fenómeno es, por ejemplo, el principal responsable de que los casos de sarampión se hayan incrementado en un 30 % en el último año a nivel mundial y lo que ha motivado que países que estaban cerca de eliminar la patología hayan experimentado un resurgimiento. Sin embargo, la propia OMS, según el dictamen realizado por su grupo asesor en la especialidad, admite que el problema es mucho más complejo y que no obedece a una única causa. A su juicio, la «complacencia identificada -que podría entenderse como la satisfacción con uno mismo- los inconvenientes en el acceso a las vacunas y la falta de confianza son razones clave que subyacen en la vacilación».

Para este año, la OMS anunció que incrementará el trabajo para eliminar el cáncer cervical en todo el mundo al aumentar la cobertura de la vacuna contra el VPH, entre otras actuaciones. Pero el organismo ha identificado otras nueve amenazas para la salud pública. Son las siguientes.

Cambio climático

Nueve de cada diez personas respiran aire contaminado. Para la OMS, la contaminación del aire es el mayor riesgo para la salud. Los contaminantes microscópicos pueden penetrar los sistemas respiratorios y circulatorios, dañando los pulmones, el corazón y el cerebro, lo que mata de forma prematura al año a siete millones de personas por enfermedades como el cáncer, los accidentes cerebrovasculares o las enfermedades cardíacas y pulmonares. La quema de combustibles fósiles que origina la polución también contribuye de manera importante al cambio climático.

Diabetes y cáncer

Enfermedades no transmisibles. Son la diabetes, el cáncer y las enfermedades cardíacas, responsables, en su conjunto, de más del 70 % de las muertes en el mundo: 41 millones. La mayoría se producen en países con ingresos bajos y medios.

Virus

Pandemia global de influenza. No se sabe cuándo llegará ni su gravedad, pero el mundo se enfrentará a otra epidemia provocada por un virus.

Entornos frágiles

Guerra, hambre y sequía. Más de 1.600 millones de personas viven en este tipo de entornos.

Ébola

Y otros patógenos de alta amenaza. La OMS teme que los brotes se extiendan a ciudades. Pide controlar otros como el zika.

Resistencia a antibióticos

Tuberculosis y neumonía. Las crecientes resistencias antiomicrobianas auguran más dificultades para tratar la neumonía, tuberculosis, gonorrea o la salmonelosis. Las cirugías y tratamientos como la quimioterapia también están comprometidos.

Sistemas de salud

Atención primaria débil. Muchos países siguen sin contar con instalaciones adecuadas de atención primaria de salud, debido sobre todo a su falta de recursos.

Dengue

La amenaza de los mosquitos. Transmitida por mosquitos, la enfermedad puede ser letal y matar hasta el 20 % de los afectados.

Sida

La epidemia continúa. Pese a los grandes avances registrados, mata a un millón de personas al año.

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